Hambre, enfermedades, desempleo y angustia, eso fue lo que trajeron los retornados en el equipaje. La cifra es incierta, desde 2000 hasta 8000 personas que están aisladas en el municipio Páez, el segundo más grande de Apure y zona fronteriza con Colombia; luego de su regreso obligado por la pandemia causada por la COVID-19.

