La única forma de sobrevivir a la crisis pareciera manejarse en otra moneda que no sea el bolívar. El peso y el dólar se volvieron la tabla de salvación de quienes aún ofrecen las exquisiteces andinas y no dejan morir la gastronomía regional.

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La única forma de sobrevivir a la crisis pareciera manejarse en otra moneda que no sea el bolívar. El peso y el dólar se volvieron la tabla de salvación de quienes aún ofrecen las exquisiteces andinas y no dejan morir la gastronomía regional.