Trabajadores de Kimberly-Clark denuncian acoso, inseguridad laboral y salarios de hambre

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Desde que en 2016 el gobierno de Nicolás Maduro tomó la planta ubicada en Maracay, los 700 trabajadores que aún quedan, exigen el cese al acoso laboral y sueldos dignos. Actualmente, apenas empleados y obreros devengan entre 3 y 10 Bs a la semana. Un inversionista privado de nacionalidad brasileña, es quien está al frente de la otrora corporación estadounidense.

Maracay. «Nosotros queremos producir, pero también llevar el sustento a nuestros hogares y con estos salarios es imposible». Así lo hacen saber los trabajadores de la empresa Kimberly-Clark, ubicada en Maracay, quienes piden de la empresa y de su junta administradora una relación laboral justa, respeto a la convención colectiva, a las leyes del trabajo y transparencia administrativa.

Además- explica Jorge Fuentes, vocero de los trabajadores- hay mucho acoso laboral. El amedrentamiento llega al punto en que muchos trabajadores temen ser parte de los reclamos, debido a posibles represalias.

Los 700 trabajadores con los que aún cuenta está empresa estadounidense también exigen salarios dignos. La nómina la integran, en su mayoría, operarios que se mantuvieron en la compañía, que el 11 de julio de 2016 cerró sus operaciones en Venezuela por problemas con la producción y la escasez de materia prima para la elaboración de productos de higiene, .

De mano en mano

Los sueldos en Kimberly-Clark oscilan entre los 3 y 10 Bs semanales y unos bonos fijos que van desde los 75 a los 120 Bs para un ayudante de máquina u operador de máquina, respectivamente.

Los trabajadores de Kimberly-Clark explican que la empresa otorga unos bonos de 10 y 15$ que son condicionados. Es decir, solo se pagan si el operario cumple con la meta de producción.

Casi nunca los percibimos completos, porque las máquinas no están en condición óptima para la producción requerida. Además, no puedes faltar ningún día así lo justifiques porque igual no lo pagan», aseguran.

La empresa alega que no hay dinero para cancelar buenos sueldos, pero los trabajadores se preguntan hacia dónde se va lo que se obtiene por la producción. A la fecha, Kimberly-Clark solo produce papel sanitario en un 60%, un aproximado de 50 a 60 paletas por día, a razón de 7 y 8 $ cada bulto de papel, según estimaciones de los trabajadores.

La junta administradora acaba de anunciar un aumento en las bonificaciones, pero solo para los operadores y líderes de máquina, que entraría en vigencia a partir del 10 de marzo y sin ninguna incidencia en las prestaciones sociales o vacaciones.

Tarea insegura

Otro de los reclamos de los trabajadores, es la inseguridad y amedrentamiento laboral en la que dicen deben producir.

Ángel Moreno fue enviado a su casa hace dos años. Entre las razones que alega para que la empresa lo haya cesanteado, es por reclamar sus derechos.

Muchos trabajadores fuimos enviados a nuestras casas, percibiendo sólo el salario mínimo, solo por exigirle a la junta administradora controlada por el gobierno, mejores condiciones», asegura.

Señala Moreno, que la situación es persistente desde el mismo momento en que el Estado venezolano tomó el control de la empresa.

Es importante- refiere Moreno- que se realice una inspección de las máquinas, porque no están en óptimas condiciones como se quiere hacer saber. Aquí hay compañeros trabajando en condiciones inseguras, con el temor de que los manden a sus casas

De mano en mano

En 2016, fueron los mismos trabajadores quienes solicitaron la ocupación de la empresa. El gobierno de Nicolás Maduro tomó Kimberly Clark Venezuela y se conformó una junta administradora integrada por una representación del Estado y otra de los trabajadores.

En la primera, estuvo al frente José Gregorio Hernández, ex alcalde de Mariño y ex diputado nacional por el PSUV. Hernández se desempeñó como gerente de operaciones y administración y sus funciones las ejercería con carácter ad hoc sin percibir remuneración alguna por ese concepto.

Entre sus logros, destaca el cambio del nombre de la empresa, que pasó a llamarse «Cacique Maracay». Más allá del anuncio, esa denominación nunca quedó registrada en la Gaceta Oficial.

Para aquel entonces, la empresa había quedado con materia prima y una capacidad instalada para producir papel higiénico, pañales y toallas sanitarias.

No obstante, Maduro aprobó 22 millones de dólares para garantizar la producción y la materia prima hasta diciembre de 2016. También se aprobaron 700 millones para el pago de nóminas, mantenimiento y servicios, durante los dos primeros meses de la ocupación.

Gerencia militar

Prometió igualmente, la creación de un laboratorio científico que le permitiría a la empresa elaborar su propia materia prima. Tras la salida de Hernández, se nombra al Coronel (Ej) Juan Pablo Mata Cedeño, como presidente de la junta administradora y se renuevan a los representantes de los trabajadores.

La gestión Mata Cedeño también fue cuestionada por la masa laboral. Se le señaló de acoso y de incumplir con la contratación colectiva. Mientras, se paralizaba la línea de producción de pañales y toallas sanitarias por falta de materia prima.

El militar envió a casa a varios trabajadores y les suprimió la venta de los productos que por contratación colectiva les correspondía, lo que motivó una serie de protestas. Tras los reclamos, se restituyó este beneficio. Los trabajadores cesanteados, obtienen así un ingreso extra con la venta de estos productos.

Luego de la salida del Coronel Mata Cedeño, los trabajadores ratifican a sus representantes dentro de la junta administradora.

Inversionista privado

En Gaceta 42.203 del 1 de septiembre de 2021, se procede a la elección de los representantes de los trabajadores dentro de la empresa. En está ocasión, quedaron designados Miguel Antonio Giménez, José Gregorio Arias y Jesús Alberto Sarria. Éste último en representación también del patrono, según consta en gaceta.

Sin embargo, los trabajadores que ahora reiteran sus reclamos laborales, mencionan al señor Luciano Santos Queroz, un inversionista privado, como el gerente general de Kimberly-Clark. Queroz asumió el cargo de facto, pues no existe registro oficial de su designación.

Santos Queroz es un ciudadano de nacionalidad brasileña, que se ha desempeñado como aliado estratégico y comercial de Kimberly-Clark desde el primer momento en que se constituyó la junta administradora. En paralelo, ejerce como presidente de la Sociedad Mercantil Papeles Luciano’s C.A, ubicada en Maracay, y en donde también se produce papel sanitario.

Es este ciudadano- explica Ángel Moreno- quien argumenta que recibió una empresa quebrada y que por eso no tiene respuesta para los trabajadores.

Pero éstos, esperan que el nuevo patrón asuma y cumpla con la contratación colectiva que, aunque vencida, es con la que se han regido a la hora de exigir beneficios laborales. También esperan los trabajadores de Kimberly-Clark, que para finales de febrero, se reactive la línea de producción de pañales, tal y como les ha prometido Santos Queroz.


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