Calidad de vida de los trabajadores ha mermado a la par de la productividad de las salinas de Araya

salinas de Araya

Tras asumir la empresa privada Dell Acqua la explotación de las salinas de Araya, luego de firmar un convenio con la gestión saliente del gobernador Edwin Rojas en agosto de 2021, los trabajadores jubilados y activos aseguran que sus beneficios salariales han desaparecido. Miguel Villarroel, un jubilado de 74 años, falleció el pasado 1 de mayo, y él formaba parte de los 252 extrabajadores que desde 2008, reclaman la pérdida de beneficios. 

Cumaná. El pasado primero de Mayo, Día del Trabajador, un infarto fulminante acabó con la vida de Miguel Villarroel, un hombre de 74 años que formaba parte de los 252 jubilados de las Salinas de Araya, ubicada en el municipio Cruz Salmerón Acosta del estado Sucre.

Villarroel desde su andadera y en su casa, respaldaba las acciones de reclamo por beneficios sociales, en contra de la empresa a la que dedicó años de servicio y que desde hace mes y medio dejó de percibir.

Con él, ya son 30 los jubilados de la empresa salinera que han fallecido desde 2008, en medio de las protestas por sus beneficios, cada vez que una nueva empresa asume las riendas de la salinera.

Aníbal Núñez, presidente de la Asociación de Jubilados de las Salinas, confirmó que el abuelo fallecido era uno de los beneficiarios del reembolso de asistencia médica y medicinas que mantenía la directiva de las Salinas.

Él tenía tratamiento permanente, pero le quitaron sus beneficios porque no se trata solo de las quincenas, sino de los reembolsos médicos, las medicinas y exámenes de laboratorio», aseveró Núñez.

Núñez ha encabezado distintas movilizaciones de calle, tanto en Araya como en Cumaná, para denunciar que la empresa privada Dell Acqua, a la que la Gobernación del estado Sucre otorgó la concesión para la explotación de las salinas a través de la estatal Corposucre, los despojó de sus beneficios en materia salarial, de salud y alimentación.

El dirigente indicó que la presencia gubernamental está instalada en la empresa desde 1995 y cada vez que hay un cambio de directiva sufren modificaciones o en sus beneficios, pero desde hace dos meses, la historia de los compromisos con trabajadores activos, jubilados y pensionados, es otra.

Primero en alianza con la empresa Tecnosal, luego con Sal Araya, también pasamos a manos de la estatal Pdvsa Industrial, el Ministerio de Industrias Básicas y hasta el año pasado la empresa San Ignacio», enumeró.

El dirigente aclaró que no solo los trabajadores jubilados son afectados por la falta de beneficios sociales; a los empleados activos, que en la actualidad suman 210, también les fueron mermados sus beneficios.

«Si un trabajador se enferma, tiene que pedir un adelanto de prestaciones sociales», aseveró el dirigente.

Productividad casi nula

Sobre los niveles de productividad de la empresa salinera, Núñez explicó que solo se extrae sal a granel de la unidad número uno, gracias a la laguna madre y que este espacio en su mejor momento, llegó a producir mil toneladas de sal.

Lo lógico es que funcionen las unidades dos, tres y cuatro, pues solo con producción podrían pagar nuestras deudas, pero lamentablemente no ven el daño causado, ni aprovechan la experiencia que podríamos aportar», sostuvo.

La unidad número dos era utilizada para extraer sal artificial, la tres para sal de consumo humano (refinada, extrafina, gruesa) y la número cuatro para sal roja, mineralizada incluso, para salar pescado y de grano grueso -que tiene mayor valor-.

salinas de Araya
Trabajadores indicaron que la producción en las salinas de Araya es poca. Foto: Cortesía

El dirigente explicó que la producción actual es aprovechada gracias a las bondades de la naturaleza y las carpetas de sal formadas en la laguna madre, por acción del agua y la brisa marina.

«Cada empresa recibe la Salinas preñadas de sal y todo eso es ganancia, como ocurrió con Pdvsa que llegó a cargar cinco buques de entre 20 y 30 mil toneladas para Canadá y EEUU, en aquellos tiempos de bonanza», dijo.

Sin embargo, la reactivación de todas las unidades de producción no solo requiere inversión técnica y de infraestructura, sino la importación de productos como yodo y flúor para la unidad 3 y óxido férrico para la planta 4, además de la salmuera para ejercer un efecto «curativo» de las unidades.

Núñez insistió en la necesidad de valorar la labor desempeñada por los trabajadores durante décadas en condiciones extremas. Con ello, citó la contratación colectiva que establece que los beneficios deben mejorarse, más no eliminarse.

Alertó además, sobre la posibilidad de una nueva medida de jubilación para 80 trabajadores quienes próximamente, también se quedarían sin sus beneficios y cuya decisión sólo espera el visto bueno de la gestión estatal.

La problemática no solo ha sido planteada públicamente, sino que fue llevada a sesión ordinaria del Consejo Legislativo del estado Sucre (CLES), y por ello, se proponen respaldar sus aseveraciones con el documento que se encuentra en el Registro Mercantil.

Queremos demostrar que el convenio fue firmado por el gobernador saliente Edwin Rojas, en agosto de 2021 -justo antes de finalizar su gestión-, pero llama poderosamente la atención que el acuerdo no fue firmado 60% para la empresa Dell Acqua y 40% para la Gobernación, sino que se realizó a través de Corposucre en una relación 75/ 25 por un plazo de 25 años pero el convenio no pasó por la aprobación de la Contraloría y el CLES», sentenció.

Los afectados esperan respuesta del Parlamento sucrense sobre las acciones a seguir y en paralelo, mantienen reuniones con la secretaría de Gobierno del estado Sucre.

  • Referencia histórica 
  • Las Salinas de Araya produjeron más de la mitad de la sal que se consumía en el país para el año 1915.
  • Hasta 1998 la producción alcanzó 444.000 mil toneladas pero fue limitada entre 2008-2018 y solo se produjeron 300 mil toneladas.
  • Para mayo de 2022 solo es aprovechada la laguna madre por acción de la naturaleza.
Decadencia estructural

La pobreza se agudiza en la Península de Araya por la falta de incentivos, no solo a la producción salina, sino al desarrollo pesquero que ha caracterizado a la población y cuya faena diaria ha mermado por falta de acceso regular al combustible.

La situación empeora frente a la falta de suministro de agua potable y electricidad. Los pueblos de la parroquia Araya (Punta Colorada, Punta Araya, Urbanización El Yaque y El Rincón); pasan hasta 60 días sin agua por tubería.

Si se va la luz, tampoco tenemos agua porque viene por gravedad desde el cerro Barrigón y no se puede llenar el tanque desde el bombeo del sector Los Conucos», declaró el dirigente social Jesús Marcano.

Los vecinos aprovechan desde la mañana hasta la noche para abastecerse con el tubo de jardinería ubicado en “la placita”. El trajinar por las fallas eléctricas también es constante porque los trabajadores de Corpoelec no tienen camión cesta, ni equipos para atender las eventualidades que ocurren en la zona.

«La luz se va constantemente, si una noche llueve, la brisa tumba las líneas y el servicio es restablecido nueve horas o cuatro días después, pero aquí todas las noches se va la luz», añadió el dirigente. 


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