La organización no gubernamental propuso un estatuto electoral especial que permita regular de forma transitoria las condiciones para eventuales elecciones en el país en el marco de la reinstitucionalización que consideran necesaria.
Caracas. La aplicación de un estatuto electoral especial que sirva como un marco transitorio para preparar al país para elecciones y que permita corregir “de manera excepcional, temporal y taxativa, aquellas disposiciones y prácticas que hoy permiten arbitrariedad, exclusión y opacidad” es la propuesta de Transparencia Venezuela.
La ONG propone el establecimiento de un acuerdo político que permita desarrollar una “norma transitoria” sobre la que se sustente la primera fase electoral del país en el marco de la transición política que enfrenta, tras los eventos del 3 de enero que derivaron en la captura de Nicolás Maduro.
En un informe explica que este estatuto debe enfocarse en siete áreas esenciales que incluyen la reinstitucionalización política y autonomía del poder electoral, la activación del Registro Electoral, una reforma del sistema electoral, equidad en la campaña y el financiamiento, garantías para el día en que se celebren los comicios, observación electoral y auditorias e impugnaciones al sistema y los resultados.

“La transición electoral requiere una ruta procedimental clara. El punto de partida debe ser un acuerdo político formal que delimite el objeto, alcance, vigencia excepcional y carácter taxativo del estatuto, y que permita activar el proceso con suficiente antelación para no chocar con la prohibición constitucional de reformar la legislación electoral dentro de los seis meses previos a la elección”, indicó la ONG.
Paso a paso
La propuesta, que será presentada en varias entregas que desarrollarán la aplicación de cada una de estas áreas de trabajo, expone que el estatuto debe contar con aprobación parlamentaria y producirse antes de la designación de nuevos rectores del Poder Electoral que puedan trabajar en un cronograma para el proceso de votación.
Pero, aunque se trata de un acuerdo excepcional y con un tiempo de aplicación que debe ser fijado según Transparencia, no puede detenerse con la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), pues requiere recomposición institucional y depuración normativa de todos el sistema comicial.

El planteamiento de Transparencia no es novedosa en el país, pues la organización recordó que en el año 2000 se dictó Estatuto Electoral del Poder Público, concebido como régimen transitorio para las primeras elecciones que tuvieron lugar luego de promulgada la Constitución de 1999.
Además detalló que hay otras tres experiencias en la región que funcionan como antecedente para una eventual aplicación de este estatuto en el ámbito venezolano actual y citan procesos gestados en Chile en 1989, en México en 1996 y en Georgia entre el 2011 y el 2013.
¿Se debe hablar de elecciones?
En el marco de esta propuesta, Transparencia Venezuela ofreció este jueves un conversatorio en el que Mercedes de Freitas, directora ejecutiva de la ONG, remarcó que la convocatoria a elecciones no puede ser la única exigencia, sino que es necesario reconstruir el sistema que las organiza y las celebra y que en la actualidad carece de credibilidad por su falta de independencia y por su subordinación a intereses partidistas.
Este instrumento de reglas mínimas propuesto por la ONG, explicó, haría viable la celebración de comicios en el mismo año en que se acuerde el estatuto, siempre que se tomen decisiones oportunas.
En el conversatorio en línea también participó la activista y consultora Deborah Van Berkel, quien expuso algunos de los desafíos actuales de los ciudadanos y organizaciones sociales y aseveró que “no habrá una posibilidad real de libertad para la gente, si no se da un cambio político con bases democráticas”.
Explicó que es necesaria la activación de la sociedad civil para propiciar condiciones que deriven en un proceso electoral con garantías que pueda ser reconocido y legitimado por todos los participantes.
“No podemos hablar de pactos de acuerdo entre élites que solo se condicionan por sus propios intereses. Los venezolanos, como pueblo organizado, tienen que ser parte de ese proceso. Así que no podemos seguir aceptando procesos de diálogo, que yo llamaría monólogos del poder, que no representan la voluntad real de las partes”, cuestionó.
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