Comerciantes informales de la plaza la Candelaria cuentan que las ventas bajaron por el alto precio del dólar. Ana María Castillo, vendedora de figuras religiosas desde hace 25 años espera que en Semana Santa las ventas mejoren.
Caracas. Frente a la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria Ana María Castillo instaló hace 25 años un toldo con mesas, donde exhibe figuras de santos, collares y estampitas. Durante estas décadas de trabajo tiene sus altas y bajas debido a la inflación que vive Venezuela.
“En las últimas semanas las ventas han sido muy malas, pues el poder adquisitivo de los venezolanos ya no es el mismo que a principios de año y eso ha hecho que haya días en que uno no venda ni una vela, que tiene un costo de 20 bolívares”, cuenta.
Para ella los caraqueños siempre han sido muy religiosos y suelen acudir a la iglesia incluso sin ser una fecha especial. Sin embargo, ahora se limitan a comprar algo debido a los altos precios y los bajos sueldos.

Ana María espera que en los próximos días las ventas de sus productos mejoren y que, al acudir una mayor cantidad de feligreses a la iglesia durante la Semana Santa, pueda lograr recuperar la inversión que hizo hace un mes.
Un legado por herencia
Elena era una mujer trabajadora y con una sonrisa cálida. Así la recuerdan sus dos hijos. Ella era un rostro familiar para los feligreses que asisten a la iglesia de la Candelaria. Ahora su hijo Arturo es quien toma su lugar después de que Elena falleció a causa de un infarto.

Desde el 2022 Arturo llega todos los días a las 7:00 a. m. con el repique de las campanas y descarga las cajas de la carretilla con cuidado. Organiza las imágenes sobre el mantel y ajusta los letreros con los precios para comenzar su jornada.
Hay días de mucha venta, especialmente los domingos después de misa o en las festividades religiosas. Otros días son más lentos, no vende ni una vela. Pero para Arturo cada jornada es una continuación del legado de su madre, una forma de mantener viva su memoria.
“Las ventas han estado muy malas porque uno tiene que ir ajustando los precios a como sube el dólar y los feligreses no entienden eso. A veces uno lo que gana son 0,10 centavos de dólar por cada artículo, porque uno vende al BCV y compra a paralelo”,
dice.
Según Arturo lo que lo mantiene en el puesto, y en este rubro, es la dificultad para conseguir un empleo formal, especialmente a su edad. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) 48,3 % de los venezolanos trabaja por cuenta propia, lo que se conoce como comercio informal.

Esta situación refleja la precariedad y la pobreza más que una capacidad de emprendimiento, dado que el empleo formal se ha vuelto más precario y menos presente en la economía venezolana, destaca el informe.
Encontré la espiritualidad
Ana María comenzó en el comercio de figuras religiosas hace 30 año, ayudaba a vender unos rosarios artesanales que realizaba su cuñada. Al principio los vendía en la iglesia San José porque era miembro del grupo de catequesis.
“Ofrecía los productos a las personas, me fue bien y comencé a venir a la Candelaria hasta que monté el puesto”.
Aunque reconoce que las ventas mermaron para ella no es una opción abandonar su puesto de trabajo, pues tiene la oportunidad de ser uno de los puestos con más años en la plaza la Candelaria, que no ha desaparecido a pesar de la crisis económica.
“Estos son productos lindos, con un sentido religioso y de tradición muy grande, por eso me mantengo en las ventas de estas figuras. Además, me ayuda a reafirmar mi fe por Dios y a conseguir la espiritualidad luego de que mataran a mi hijo injustamente”,
añade.

Más feligreses por la canonización
“Yo diría que este es uno de los años en que más ha venido gente a la iglesia. A pesar de la crisis, la canonización de José Gregorio Hernández ha hecho que se note la devoción que tienen los venezolanos”, destaca Arturo.
Mientras que Ana María considera que, después del decreto de canonización de José Gregorio Hernández, muchas personas enfermas, en sillas de ruedas o con muletas acudieron con fe a la iglesia de la Candelaria porque ahí están sus restos.

“Las figuras que más se llevan son el Nazareno de San Pablo y José Gregorio Hernández. Para mí son los santos que rigen la fe de cada uno de los venezolanos”,
detalla.
Los comerciantes dijeron a Cronica Uno que los precios dependen del producto que el cliente quiera. Por ejemplo, las velas tienen un costo de Bs. 20, este es el artículo más barato, pero también tienen figuras religiosas que pueden llegar a los $10.
Lea también:
Caraqueños optan por la sardina para mantener tradición de Semana Santa

