Murieron dos detenidos en los calabozos de la Policía Nacional en Boleíta

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Edward Dávila, de 31 años, recibió una golpiza y una herida por arma blanca en el cuello, dentro de las celdas de zona 7. Sus familiares indicaron que el otro fallecido vivía en Los Frailes de Catia, aunque no pudo ser identificado. En lo que va de año han fallecido seis presos en esta comandancia.

Caracas. A Edward José Dávila Quintero lo asesinaron dentro de los calabozos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), en Boleíta. Su familia presume que ocurrió la noche del viernes 31 de mayo, pero se enteraron al día siguiente en horas del mediodía.

Un familiar del joven de 31 años acudió a llevarle el almuerzo y de esta forma se enteró. En principio, no fue notificada por los funcionarios sino por otra persona de forma anónima. Al tratar de verificar la información, después de rodeos, le indicaron que debía dirigirse a la morgue de Bello Monte.

Esa misma noche asesinaron a otro hombre, que hasta el momento no ha sido identificado. Se conoció que vivía en Los Frailes de Catia y hasta la mañana de este martes 4 de mayo su cadáver permanecía en la morgue de Bello Monte, al igual que el de Edward, a la espera de un fiscal del Ministerio Público para que presenciara la autopsia.

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Durante el reconocimiento del cuerpo, un pariente de Edward constató que presentó varios golpes en la cara y una herida por arma blanca en el cuello. Tenía los ojos rojos, y marcas en el cuello también, dijo.

En lo que va de año han fallecido seis reclusos dentro de las celdas de la conocida zona 7, de la extinta Policía Metropolitana, según Una Ventana a La Libertad. Uno de los casos más recientes fue Ángel Adrián Acero Rojas, de 28 años, quien recibió una golpiza y no le dieron inmediata atención médica.

Entre abril y agosto de 2018 también asesinaron a dos jóvenes dentro de estas celdas, de acuerdo con el reporte del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP). Carlos Enrique Pérez Gómez, de 21 años, fue ahorcado por sus compañeros porque defecó dentro del calabozo, el 28 de abril. Ronald Daniel Subero Alcalá recibió una golpiza y murió el 7 de agosto.

Edward fue detenido en las adyacencias del Centro Comercial El Recreo, en Sabana Grande, por funcionarios de la PNB. Lo acusaron de posesión ilícita de drogas. Vivía con su pareja en Ciudad Tiuna. Trabajaba como parquero y dejó huérfanos a tres hijos. Sus parientes exigen que se investigue debidamente lo que sucedió.

Corrupción y hacinamiento en Boleíta

Los familiares de Edward, quienes por seguridad pidieron no ser identificados, denunciaron que en los calabozos de la PNB de Boleíta cobran por beneficios. Actualmente, la tarifa en dólares es para ser cambiado de celda.

Expresaron que los policías presuntamente le pidieron dinero a la víctima para cambiarlo a otra celda. Sin embargo, otros parientes de detenidos indicaron que hasta para pasarles comida deben pagar sin tener seguridad de que les llegue y puedan comer. También pagan por ingresar líquidos prohibidos, como refrescos, o bebidas dulces, así como por cigarrillos y otros lujos.

Se conoció extraoficialmente que los funcionarios cobran hasta para trasladarlos a los tribunales. Para poder tener una visita de media hora piden hasta 1000 bolívares en efectivo. Familiares aseguraron que presuntamente hay una tarifa VIP que asegura ingresar sin hacer cola y tener una visita privada en un cuarto del comando.

Angélica Lugo, investigadora de ONG Una Ventana a la Libertad, explicó que de 30 calabozos policiales que monitorean en la Gran Caracas, el de Boleíta es uno de los que se encuentra en condiciones más críticas.

No tienen ventilación ni acceso a la luz del día. Los familiares nos han reportado que hay filtraciones y, por ende, hay enfermedades en la piel, gripe y cuadros infectocontagiosos por todas las condiciones de insalubridad. El hacinamiento y todas las condiciones críticas de reclusión tampoco favorecen las normas de convivencia y en meses anteriores registramos como un recluso fue asesinado a golpes por realizar sus necesidades ahí, violando las normas entre la población, explicó.

Lugo añadió que al igual que en otros centros de detención hay más presos que policías y por esto suelen registrarse motines, intentos de fuga y fugas. Además colinda con un colegio y cuando se han registrado fugas los presos saltan un cerco metálico y caen al patio. Esto nos habla de la vulnerabilidad de los vecinos y empresas que están en las adyacencias de estos centros.

Las celdas de Boleíta tienen capacidad para albergar a 250 detenidos pero hasta agosto de 2018 alojaba a 1000, de acuerdo con el informe anual del OVP.


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