Miembro de AD y exmiembro del Comité Ejecutivo Nacional de ese partido, la también exsenadora asegura que los líderes de la oposición deben sentarse y ponerse de acuerdo en al menos 4 cosas básicas para lograr acabar con la desesperanza en la que está hundida la oposición venezolana.

Caracas. De las voces críticas al desempeño actual de la oposición venezolana destaca Paulina Gamus, una mujer que con décadas en la política venezolana y en el partido Acción Democrática (AD), tiene la visión para analizar la crisis política que atraviesa el país y principalmente la oposición. Ella resume todo el problema en un solo tema: el ego de los dirigentes.

En una entrevista con Crónica.Uno, aseguró que este particular (el ego) es la causa entre los principales actores de la oposición por la que no se ha logrado un cambio concreto de gobierno en el país. “Pareciera que no quieren sacar a Maduro”.

Señaló por nombres a diversos dirigentes como los obstáculos para concertar una plataforma unitaria y de ellos destaca a uno: Henry Ramos Allup, el secretario general de AD, el partido en el que ella militó por varios años y por el que llegó a ocupar diversos cargos de elección popular, como el responsable de haberle dado a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) el golpe de gracia para acabar con la alianza opositora.

¿Cómo interpreta usted la salida de AD de la MUD?

—Creo que es una especie de tiro de gracia a la MUD que ya estaba bastante malherida porque se han ido apartando liderazgos importantes. Se fue Leopoldo López, se fue Maria Corina (Machado), se fue (Antonio) Ledezma, y bueno ahora Henry Ramos acaba de darle lo que se llama “la puntilla”.

Lamento muchísimo que eso ocurra. Es muy difícil que la MUD recupere la confianza o el respeto de la gente, sobre todo la confianza de la masa opositora. Creo que hay que buscar no otra plataforma, lo he dicho muchas veces, no creo que es una plataforma distinta a la MUD, lo que creo que hay que buscar es que los liderazgos que están cada uno por su lado, dispersos, creyendo que cada uno es el providencial, el predestinado para salvar a Venezuela, se unan y se pongan de acuerdo en puntos básicos, cuatro o cinco puntos en economía, salud, presos políticos, para sacar a Venezuela de la crisis. Ninguno por  solo lo va a poder hacer. Ni Machado, ni Capriles, ni Ledezma, ninguno de ellos, solos, va a poder lograr lo que se espera, que es una salida a la crisis democrática.

¿Usted cree de verdad que se pueda conseguir ese trabajo conjunto entre ellos?

—Yo no sé si se pueda o no conseguir, pero yo creo que todas estas personas deben pensar primero en Venezuela y luego en ellos. Lo que creo es que hay un grupo de egos. Cada uno es un ego: cada uno cree que es el predestinado a resolver esto y que por eso no quieren colaborar. Pareciera que no quisieran que Maduro saliera del poder y que el Gobierno se fuera, porque definitivamente ellos solos no podrán hacerlo nunca, eso tiene que ser una cuestión unitaria.

No es una cuestión de partidos. La MUD fracasó, entre otras cosas, porque eran 17 o 18 organizaciones políticas, una más importante que la otra pero todas tratando de agarrar su pedacito de la torta y todas luchando por su propio interés, lo cual en política es normal, pero ante la crisis profunda que vive Venezuela ya no es posible seguir luchando por pedacitos de la torta. Hay que ponerse de acuerdo sobre el gran conjunto de los problemas que tenemos.

Es decir que para usted los partidos se interesan más en sus cuotas de poder que en resolver la crisis…

—Los partidos no, yo no hablo de los partidos porque los partidos son un conjunto de personas, son los dirigentes y la militancia. Yo no puedo hablar de la militancia porque muchas veces la militancia no quiere lo mismo que la dirigencia.

¿Los dirigentes entonces?

—A cada uno de ellos los sigue gente, María Corina tiene seguidores, Henrique Capriles igual, Henry Ramos Allup los tiene con Acción Democrática. Yo me imagino que si con los seguidores de todas estas figuras los ven sentados a todos en una mesa poniéndose de acuerdo en algunas cosas básicas, se recuperará la confianza en la posición.

Me dijo lo que a su juicio significó la salida de AD para la MUD, pero ¿Qué significa para AD?

—Bueno, yo no sé que signifique para AD porque tengo 20 años militando sin estar activa en AD, no voy a las reuniones, no me convocan y no pertenezco a ninguna de las instancias del partido.

Yo creo que AD, el grave problema que tiene desde hace 20 años es que tiene una dirección unipersonal. Ahí no hay elecciones internas, no hay consulta a las bases del partido, ni siquiera se reúne el Comité Ejecutivo Nacional. Las decisiones las toma el secretario general que es Henry Ramos, supongo que con algunos otros dirigentes del partido, pero definitivamente son unipersonales. El partido, como partido, no creo que funcione de manera democrática.

¿Cree usted que entonces la decisión de salir de la MUD fue de Henry Ramos solamente?

—Fue de Henry Ramos, yo no creo que él haya consultado a nadie para hacer eso. Es decir, yo entiendo que para cada cosa, para cada paso, nadie puede consultar a toda la base del partido para cada decisión, pero se supone que se debe tomar una decisión así en el Comité Ejecutivo Nacional, que es la máxima instancia del partido y de la dirección del partido, y me consta que no lo hizo así.

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¿Cómo le consta?

—Conozco miembros de la dirección nacional que sé que no los convocan a ninguna reunión.

Entonces, para usted ¿cómo ha sido el manejo de Henry Ramos de AD?

—Ya te lo dije, ha sido unipersonal y autoritario. ¿Qué es lo que se le criticaba a Chávez y que se le critica hoy a Maduro? Que son inamovibles, que no se quieren ir nunca. Quieren permanecer eternamente ahí, bueno lo mismo pasa en AD, una dirección nacional que no se ha renovado en 20 años. Además Henry Ramos tiene 20 años como presidente y luego secretario general, más unos 30 años anteriores como secretario ejecutivo, osea que tiene 50 años formando parte de la dirección nacional y tomando decisiones. Bueno, creo que 50 años de militancia es suficiente para una jubilación.

¿Y entonces dónde está la figura de relevo dentro de AD?

Falta porque él le ha cortado la cabeza a todos los que han pretendido sustituirlo, han surgido verdaderamente personas que yo creo que habrían hecho un magnífico papel y están descabezados. No voy a nombrar a nadie porque no quiero cometer el error de omitir a algunos, pero sí conozco personas que han tenido que salirse incluso de AD porque el solo hecho de destacarse o de brillar un poco con luz propia significa que los descabezan.

Entonces con AD por un lado, Primero Justicia y Voluntad Popular por otro, y María Corina por otro, ¿Cree usted que de verdad es posible una transición democrática en este país?

—Si se hace lo que te dije, yo creo que sí. Yo siempre he creído que no hay otra salida que no sea negociada, pero para una salida negociada lo primero que hay que negociar es que sea una salida democrática y que haya unas elecciones transparentes, para eso deben cambiar el CNE, debe haber garantías nacionales e internacionales de que esas elecciones van a ser transparentes.

Ahora bien, vamos a suponer que el Gobierno decida sentarse y decir que va a negociar una salida democrática con la oposición ¿Con quién negocia? Cada uno está por su lado y no hay liderazgo visible. Si se unen y forman un liderazgo preciso y se ponen de acuerdo en eso, en luchar por unas elecciones transparentes, creo que sí habría un interlocutor válido.

¿Le hace falta entonces a la oposición un líder único?

—No. Además nadie va a querer que el otro sea el líder. Puede haber un vocero. Vamos a suponer que se reúnen 6 y vamos a suponer que para que uno no hable sobre los otros, puede haber un vocero extra, una persona que no esté ligado a ninguno y que no tenga una aspiración presidencial.

El problema es que el que esté aspirando a ser presidente de la República, cualquiera de ellos, sin una base firme, sin una coalición, sin una coalición inclusive con gente del chavismo que seguramente debe haber algunos valiosos, pensantes y que no estén contaminados; si no se hace eso, el que llegue a la presidencia dura un mes, porque las medidas que tiene que tomar son tan duras que la gente va a añorar el desastre que estamos viviendo ahorita.

La salida debe ser concertada y si hay un gobierno de transición debe ser también un gobierno de concertación.

¿Cree que para el Gobierno es necesario que exista una oposición reconocida en la vida política venezolana?

—No. El mayor éxito del Gobierno ha sido dividir a la oposición.

¿Y esto no le trae problemas de legitimidad?

—Quizás, pero no ha sido solo la oposición, Julio Borges, Antonio Ledezma y los que han estado viajando por el mundo y mostrando lo que pasa en Venezuela, han ayudado a que exista la convicción de que esta es una dictadura y que es un gobierno que está matando de hambre al pueblo y con enfermedades por la falta de atención a la salud. Pero lo que se necesita es un liderazgo visible.

Creo que una de las cosas que lamentan los diferentes organismos internacionales que están pendientes de la situación de Venezuela es precisamente que la oposición esté como dormida y que no haya un liderazgo unificado.

¿Cree que este sea un Gobierno al que se le puede seguir enfrentando por la vía electoral?

—Creo que un éxito indudable de la MUD fueron las elecciones parlamentarias del 2015, que después la MUD no haya podido trascender a otra cosa y se haya quedado en una plataforma electoral solamente y que el Gobierno haya aprendido de esa derrota para crear condiciones que le impidan a la oposición volver a ganar una elección es otra cosa.

Por eso yo creo que la abstención a las elecciones presidenciales y a las que ahora se anuncian para diciembre es legítima porque se tiene que ser coherente. Si la mesa de negociación fracasó en República Dominicana y en el documento de la oposición se decía que uno de los motivos era porque no habían condiciones para unas elecciones democráticas y transparentes ¿Cómo se va a ir a votar? Eso no ha cambiado, yo creo que la salida puede ser electoral solo si hay un cambio de las normas, del organismo y de las condiciones electorales.

¿Quién necesita más conseguir un acuerdo? ¿La oposición o el Gobierno?

—La oposición. El Gobierno va a llegar un momento en que lo va a necesitar porque está muy cercado, sobre todo económicamente, pero hasta ahora no ha dado señales de que quiera hacerlo, niegan que haya hambre, niegan que haya problemas de salud. Niegan todo, el único que ha tenido el cinismo de reconocer que hay una crisis que no puede resolver es Motta Domínguez que le dijo al Zulia ‘aguántense’ porque no se puede resolver el problema de la luz.

En su momento dirán que sí, que tienen que salir de una forma negociada, una forma negociada que signifique que ellos no van a ir presos. Hay un tipo de oposición: los vengadores, que son la mayoría, los que quieren venganza, los del “vamos a vengarnos esos no se pueden ir con todo lo que nos han hecho”, yo también creo que no se deberían ir con todo lo que han hecho, pero tú tienes que, por otro lado, como lo prioritario es salvar a Venezuela y no poner preso a tal o cual chavista o corrupto, vamos a salvar a Venezuela y después vendrá la justicia. Es importante distinguir entre justicia y venganza.

¿Qué debe entonces hacer la dirigencia opositora?

—Los dirigentes deben reunirse y ponerse de acuerdo. Dejar a un lado sus egos y egoísmos, sus visiones privadas de lo que es la política y ponerse de acuerdo en puntos básicos.

La oposición está desanimada, desilusionada, desesperanzada porque no ve que haya una salida aquí. ¿Quién convoca aquí una marcha que le hagan caso? El otro día Andrés Velásquez, al que yo le tengo mucho aprecio, convocó una marcha y no le fue nadie. El Frente Amplio llama a una marcha y no va nadie. Es decir, ya la gente se cansó de esas cosas, no hay liderazgos que tengan poder de convocatoria.

Si toda la oposición ve a todos sus líderes reunidos y no empiezan con el tema de que “el único que sirve es tal” o “el único que sirve es el otro”, si no están con esa soquetada, habrá una oportunidad.

Fotos: Luis Morillo @luizmorillo15


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