Los primeros 100 días del mandato de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, están marcados no por una ruptura, sino una reconfiguración del modelo existente, en el que el petróleo vuelve a ocupar el centro, las relaciones internacionales se ajustan en función de la economía y el conflicto político intenta mitigarse.
Caracas. Este miércoles, 15 de abril, se cumplen los primeros 100 días de una gestión presidencial que nació en la hora más incierta de la política contemporánea venezolana.
Tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero y su posterior juramentación como presidenta encargada, Delcy Rodríguez transita jornadas marcadas por una misión doble: sostener la estabilidad política interna del chavismo golpeado y ejecutar un viraje económico, orientado a captar capital extranjero bajo una nueva arquitectura de soberanía que los seguidores de la izquierda no vieron venir.
Este período estuvo marcado por un viraje radical hacia el pragmatismo económico, donde la prioridad absoluta es la reinserción de Venezuela en los mercados financieros internacionales y la seducción del capital extranjero con garantías jurídicas, para trabajar en reflotar los servicios públicos y la industria petrolera y de extracción de minerales.

Además, destaca un nuevo intento de dialogar con diversos gremios para encontrar normas de convivencia entre los de un sector y los otros. No obstante, en la práctica la falta de voluntad para concretar la liberación total de presos políticos y la consecución de la persecución contra la disidencia, denunciada por las ONG, dificulta el avance en materia política.
A continuación, los hitos que han definido la arquitectura del “nuevo momento político” de Venezuela durante los primeros 100 días del llamado “rodrigato”:
El juramento y la hoja de ruta
Aunque asumió el cargo tras el vacío de poder de inicios de enero, fue su mensaje anual a la nación, el 15 de ese mes, cuando Delcy Rodríguez definió el rumbo de lo que ella misma denominó el “año del reto admirable”.

Con el país que aún asimilaba el impacto de la operación militar estadounidense que resultó en la captura de Maduro y Cilia Flores, la presidenta encargada utilizó la tribuna para enviar un mensaje a los mercados globales: las relaciones comerciales, especialmente con Estados Unidos, son una realidad ordinaria y regular que debe prevalecer por encima de las fracturas diplomáticas.
Desde ese día remarcó que no temía a un acercamiento, desde “la diplomacia de paz” con Estados Unidos y que, pese a las declaraciones de Donald Trump sobre un tutelaje al Gobierno venezolano, su administración tiene “la preservación del poder nacional venezolano y que nadie se equivoque”.
Desde ese momento, su gestión se distanció de la retórica de aislamiento para abrazar una diplomacia de negocios que busca normalizar el flujo de inversiones a pesar de la “mancha histórica” que supuso la captura del anterior mandatario.

Los cambios de forma y de política
Rodríguez viste su presencia con un tono azul, menos estridente que el tradicional rojo, y transforma el discurso conflictivo del chavismo en uno que invita a otros sectores a acercarse, casi sin mencionar a Nicolás Maduro o a su esposa Cilia Flores.

En este trimestre la decisión política con mayor impacto fue la promulgación de la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional, una norma en la que se enmarcaron las excarcelaciones y el sobreseimiento a causas de presos políticos. Se concretó la libertad plena de 8351, según la comisión del Parlamento a cargo del seguimiento a la norma.
No obstante, a casi dos meses de su promulgación, aún no hay listas con nombres de las personas “amnistiadas”, como lo exigen desde organismos internacionales.
Por otro lado, el Foro Penal sitúa en 485 el número de personas que permanecen tras las rejas y se sumó a otras organizaciones que denuncian que la Ley de Amnistía sirve para ralentizar las liberaciones de muchos de estos detenidos.
Tampoco han cesado las manifestaciones públicas y diversas formas de protesta emprendidas por los familiares de los presos políticos, quienes desde el 8 de enero duermen en las puertas de los penales donde aún hay detenidos por razones políticas.

La medida permitió la salida de prisión de figuras políticas y sociales, lo que envió una señal a Washington y Bruselas de que el país está en una etapa de “descompresión”.
Además, la amnistía ha incluido el cierre de expedientes administrativos y judiciales contra sectores del empresariado privado, lo cual busca que los capitales que salieron del país regresen bajo un marco de “seguridad jurídica definitiva”.
Un nuevo gabinete
La presidenta encargada concretó un cambio en el gabinete ministerial que supera 40 % del total de carteras y que incluyó cambios en todos los despachos relacionados con el área económica e incluso alcanzó a Vladimir Padrino, una ficha clave de Maduro, con más de una década frente al Ministerio de la Defensa y que, recientemente, pasó a ser ministro de Agricultura y Tierras.


Además concretó cambios en toda la estructura militar y la designación por parte de la Asamblea Nacional de Larry Devoe, representante del Gobierno en foros internacionales, como nuevo Fiscal, y de Eglée González Lobato como defensora del pueblo.
Por el capital extranjero
En estos 100 días la presidenta (E) lideró personalmente el acercamiento con delegaciones internacionales, lo cual transformó la crisis de enero en una ventana de oportunidad para las multinacionales. Sus decisiones más determinantes en este ámbito incluyen:

- El impulso a la reforma de las leyes de Hidrocarburos, para la flexibilización de las licencias, y de Minas para atraer inversionistas. Además de la creación de la Ley de Agilización y Optimización de Trámites. Su visión fue atraer a corporaciones que exigen control operativo, con la promesa de seguridad jurídica a cambio de la reactivación inmediata de la producción.
- Activó la creación de fondos soberanos alimentados por las nuevas inversiones petroleras (el Fondo de Protección Social y el de Infraestructura), una señal de que el ingreso de capital extranjero tiene, por primera vez, un destino etiquetado hacia la estabilización de los servicios públicos.
Sin embargo, opositores al Gobierno insisten en que aún no se sabe a cuánto asciende el ingreso a Venezuela en los últimos tres meses y si responde a la renta petrolera o al reintegro de activos bloqueados.
Diplomacia de Negocios
Delcy Rodríguez también centró sus esfuerzos en eliminar las barreras ideológicas que frenaban la inversión de Occidente a través de acciones claves:
- Lideró las mesas técnicas con el Departamento del Tesoro de EE. UU. y el secretario Chris Wright, así como de otros funcionarios del gobierno de Donald Trump, para garantizar que las licencias petroleras y mineras no solo se mantengan, sino que se expandan bajo esquemas de control operativo privado.
- En sus declaraciones, ha introducido el concepto de que la soberanía nacional se fortalece con asociaciones estratégicas sólidas, lo cual permite que multinacionales tengan voz en la gestión financiera de las empresas mixtas.

Otra crisis energética
Delcy Rodríguez usó la crisis de los “45 días” por la ola de calor de marzo para justificar un cambio de paradigma en los servicios públicos y reconoció que la generación estatal es insuficiente para el crecimiento industrial.
En este marco se estableció un plan de racionamiento y se estableció el protocolo de los 21°C para aires acondicionados y auditorías de consumo en grandes industrias.
No obstante las fallas de servicios públicos son persistentes en el país, en donde ciudadanos del estado Sucre y parte de Nueva Esparta tienen 50 días, la mitad del período de la presidenta encargada, sin agua.
Otra queja son los racionamientos eléctricos que en poblaciones del interior del país superan hasta 12 horas diarias sin servicio eléctrico.
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