Aunque el liderazgo femenino predomina en mandos medios y áreas de talento humano, la alta gerencia sigue dominada por hombres, según la última encuesta Mercer-UCAB.
Caracas. 69% de las empresas privadas en Venezuela son dirigidas por hombres, mientras que 31 % cuenta con mujeres en roles de alta gerencia. Esta brecha, reflejada en la última encuesta Mercer-UCAB (2025), demuestra que la paridad de género es todavía un desafío lejano en el país.
“Hemos detectado que estos resultados se dan básicamente por el rol de la mujer dentro de la sociedad, porque muchas veces no tienen una disponibilidad necesaria para enfrentar un cargo directivo, el cual es sumamente demandante”, explicó Victoria de las Casas, consultora de Mercer Marsh Venezuela.
Sin embargo, el informe revela que la base profesional muestra un comportamiento distinto. Dentro de las 81 empresas participantes, 53 % de los roles gerenciales están a cargo de mujeres. Esta tendencia se acentúa en las áreas de gestión y talento humano, donde el liderazgo femenino predomina con 74 % de las posiciones directivas.
A nivel de supervisión, los cargos muestran un leve predominio masculino de 55 % frente a 45 % femenino. Por el contrario, en las posiciones profesionales las mujeres toman la delantera con 54 %, lo cual deja 46% restante a los hombres.

El contraste con la realidad nacional
La relativa equidad que registra el sector privado en sus mandos medios dista mucho del comportamiento global del empleo en el país. Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), el mercado laboral general arrastra una profunda brecha estructural: la tasa de actividad masculina alcanza 72 %, mientras que la participación femenina se estanca en apenas 39 %.
“Hay una gran tarea pendiente con los puestos de trabajo para mujeres. Debido a la contracción del mercado laboral y la caída de las remuneraciones, las mujeres se refugian en la inactividad. Hay un ejército femenino de reserva que está a la espera de oportunidades”, aseguró Anitza Freitez, directora general del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la UCAB y responsable de la Encovi.

Protección y retención del talento
La medición también destaca que una de las grandes preocupaciones de las organizaciones es la protección de su capital humano, en medio de una agresiva competencia avivada por las expectativas de reactivación económica en el país.
“Estamos pasando de lo táctico-operativo a lo estratégico y de innovación. Esto significa que hay una expectativa alta y la prioridad es retener ese talento para poder afrontar los escenarios de crecimiento que están por venir”, señaló Alexander Zambrano, líder de Mercer Marsh en Venezuela.
A pesar de este escenario, el especialista advirtió que la mayoría de las empresas privadas no tienen una estrategia clara de fidelización y suelen tomar decisiones de forma reactiva.
“Pareciera incongruente, pero las empresas comienzan a pensar en estrategias de retención cuando ya se han ido siete u ocho personas que son clave. Lo único que sí podemos confirmar es que buscan mantener una compensación económica competitiva, pero se debe pensar más allá si se quiere retener al trabajador”.
En este sentido, añadió que las expectativas actuales podrían impulsar el retorno de planes tradicionales de compensación a largo plazo, “pero todo dependerá de un aspecto político que nosotros no manejamos”.

Teletrabajo y flexibilidad
Otro de los datos relevantes de la medición presentada este 21 de mayo es la disminución del teletrabajo. No obstante, los especialistas coinciden en que la flexibilidad sigue siendo un factor fundamental para retener al talento, sobre todo al más joven.
“Existe una disminución del teletrabajo en todos los niveles jerárquicos; sin embargo, para algunas organizaciones se mantiene como un elemento muy importante dentro de un enfoque de trabajo flexible”, explicó Diana Macedo, consultora de Talento Humano de Mercer.
Macedo precisó que variables como horarios adaptables, permisos para diligencias personales, capacitación continua, salarios emocionales y el apoyo a emprendimientos internos forman parte de este nuevo esquema.
“El 32 % de las empresas cambió para adoptar una filosofía de trabajo flexible. Eso hizo que 69 % de los empleados sienta menos estrés cuando trabaja de forma remota, 45 % impulsó su productividad, 45 % aumentó su compromiso, 41 % mejoró la cultura organizacional y 35 % optimizó la tecnología para la colaboración”, precisó la especialista.
Por el contrario, en aquellas empresas que decidieron forzar el retorno a la presencialidad, la transición ha estado acompañada de retos corporativos y humanos. 34% de ellas tuvo que reaprender comportamientos de convivencia en la oficina, mientras que 28 % presentó dificultades para gestionar equipos remotos o híbridos.
El 28 % reportó problemas de salud mental en su personal, 26 % registró un aumento en la rotación de talento y 25 % enfrentó riesgos operativos derivados de la modalidad híbrida.
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