Navideña

Leida Brito, pensionada del IVSS, vivirá su peor Navidad sin los tradicionales platillos, debido a que su pensión de 130 bolívares y un bono de 90 dólares no le alcanzan para cubrir el gasto. Cuida de su madre enferma y recibe apoyo de su hermana e hijos que están en el exterior.

Caracas. Por primera vez en los 65 años que tiene, Leida Brito, una pensionada del Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS), no verá hallacas, ensalada de gallina ni pan de jamón en su mesa navideña.

En cambio, tendrá que sustituir los acostumbrados platillos por otros que hacen parte de su alimentación diaria.

“¿Con qué se hace una cena navideña si lo que ganamos son 130 bolívares mensuales”, plantea sobre lo que percibe como monto de pensión, acompañado de 90 dólares correspondientes al bono de guerra económica. Lo referente al salario mínimo se mantiene desde el 15 de marzo de 2022.

No obstante, insiste en que la fecha no pasará por alto, puesto a que planea rezar junto a su madre, de 89 años, quien vive con ella.

“Le pregunté a algunos vecinos y me dijeron que ellos tampoco podrán tener cena de Navidad».

Brito no trabaja debido a que debe mantener a su mamá, quien por su estado de salud está en cama desde hace ocho años y necesita de cuidados constantes.

“Mi hermana, que trabaja en un cyber es quien me ayuda con los gastos de pañales, alimentación y medicinas de mi mamá”, explica.

El resto que recibe, es gracias a sus hijos que residen en el exterior del país. Sin embargo, aclara que ellos, como migrantes, tienen sus propios gastos familiares.

La peor de todas

Leida Brito, quien también es activista de derechos humanos, labor por la que ha sufrido persecución de grupos afectos al Estado, considera que esta es la peor Navidad que ha vivido en toda su vida.

Además de privarse de la mesa a la que siempre estuvo acostumbrada, con el tiempo ha tenido que dejar atrás los momentos junto a su familia, disfrutar de sus nietos y sus propios hijos.

Por eso recalca que no dejará de rezar y luchar por su país y por una vida digna y poder adquisitivo.

El artículo 91 de la Constitución establece que el salario mínimo debería cubrir las necesidades básicas de todos los empleados. Pero este escrito solo se quedó en una teoría que dista de la realidad salarial de todos los empleados públicos.

El Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas – FVM) precisa que el de octubre se ubicó en 539,79 dólares, lo que equivale a 23.750, 87 bolívares.

Una chuleta

Servicio de taxis, venta de golfeados y limpieza doméstica, son algunas de las estrategias que usa Areani Bruzual, una docente jubilada, para mantener su hogar.

Junto con ella viven su esposo y sus dos hijos. Afirma que, aunque son varias personas, ninguno devenga un ingreso suficiente para poner comida balanceada y suficiente en su mesa.

«Esta semana comimos con una sola chuleta, que estiramos con otros ingredientes», confiesa con tristeza.

En este diciembre no podrá permitirse hacer «ni 10 hallacas» debido a que los ingresos no le dan.

«La situación económica en mi casa es muy fuerte. Yo soy paciente oncológica en recesión y mi esposo tiene una condición cardíaca. En muchas ocasiones, cuando ambos necesitamos ser atendidos, quien necesite atención más urgente es al que se le compran las cosas», afirma.

Insiste en que jamás pensó que los frutos de años de trabajo le serían insuficientes para tener una vida digna. Su mayor temor es que llegue la muerte y que su familia no tenga suficiente para costearlo.

«Cuando mi mamá murió la tuvimos en casa día y medio. No teníamos dinero suficiente para cremarla», sostiene.

Espera que antes de morir pueda ver el país del que sus padres e, inclusive, ella misma llegaron a disfrutar. También que sus hijos y el nieto que viene en camino puedan hacerlo.

Ley de pensiones

El pasado 17 de diciembre, jubilados y pensionados protestaron de forma pacífica para exigir una pensión digna.

“Continuamos en la calle exigiendo el 9 % que recaudó el Seniat de todos los convenios y condominios”, dijo Leida Brito, que fue una de las voceras de la concentración.

No es la primera vez que llevan a cabo este reclamo. Juan Ramón Piedra, representante de la Central Unitaria de Trabajadores de Venezuela (CUTV), sostuvo en julio que los pensionados desconocen a dónde va ese dinero: “Supuestamente está en el Seniat, pero el Seniat no tiene nada que ver con los beneficiados”.

Hasta la fecha, los trabajadores pensionados desconocen a quién beneficia realmente la Ley de Protección de las Pensiones de Seguridad Social, que entró en vigencia desde mayo de 2024, cuando se promulgó.

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