Fuentes consultadas por Crónica Uno señalan que la mayoría de los pacientes son de la parroquia Teresén, la jurisdicción más grande de Caripe. La leishmaniasis se transmite por la picadura de un mosquito infectado, que provoca la aparición de úlceras cutáneas en varias partes del cuerpo.
Monagas. Eugenia*, quien reside en el centro de Teresén, en el estado Monagas, tiene a familiares con leishmaniasis. “Las llagas provocan ardor y comezón, que se le calma por momento, y luego vuelven aparecer”.
Y es que la autoridad única de salud en el estado Monagas, Yérika Alzolay, confirmó un nuevo brote de esta enfermedad parasitaria en la zona norte de la entidad oriental. “El Ministerio para la Salud iniciará una nueva fase de control epidemiológico en el municipio Caripe, porque sigue siendo una zona endémica de leishmaniasis”.
Eugenia considera que en materia de salud ambiental no se han direccionado políticas concretas para disminuir o controlar la enfermedad del mosquito portador del parásito protozoo leishmanía, que todos los años enciende las alarmas en la región, lo cual lo convierte en un problema de salud pública.
“Muy lejos de resolver han realizado paliativos por tiempo limitado pero que no ataca el fondo del problema”.
Asegura que aunque se distribuyen los tratamientos para las comunidades afectadas, no hay una solución directa que erradique el ciclo de vida de la plaga.

Casos en aumento
Pese al hermetismo y el poco acceso a la información oficial Crónica Uno conversó con trabajadores de la salud en el Jardín de Oriente, como también se le conoce a Caripe por sus atractivos naturales, y contaron que el mayor número de pacientes afectados se encuentran en la parroquia Teresén, la jurisdicción más grande de la zona conformada por más de 24 sectores.
El ambulatorio del sector Teresén es el centro habilitado por las autoridades para la atención de la población afectada. A las consultas llegan niños, niñas, jóvenes y adultos mayores con llagas en los brazos, piernas, espalda, abdomen y cara, tras el contacto con el zancudo portador de la leishmaniasis.
Las fuentes consultadas informaron de manera extraoficial que en Caripe se contabilizan más de 150 casos, pese a los esfuerzos que realizan las autoridades en la zona para evitar el incremento de pacientes.
Esta cifra, de acuerdo con el personal médico, representa 15 % en el aumento de las incidencias registradas hasta la semana del 13 de octubre, en comparación al mes de septiembre.
En contraste con noviembre de 2024 los datos muestran un pico elevado en la morbilidad hospitalaria. El año pasado la dirección de Salud llevaba un conteo de al menos 150 pacientes atendidos por un equipo de Epidemiología y Dermatología Sanitaria. Mientras que en octubre de 2023 se registraron 37 casos.

Piden mayor atención
Eugenia* asegura que aunque distribuyen los tratamientos para las comunidades afectadas, no hay una solución directa que erradique el ciclo de vida de la plaga.
Recuerda que hace 15 años se controló la leishmaniasis en el pueblo. En ese momento se hizo una fumigación aérea no para atacar exactamente este insecto, sino para abatizar la palometa peluda que azotaba la locación vecina de Caripito.
“Por la cercanía de las montañas el insecticida usado para la palometa ayudó mucho, pero no se siguieron aplicando estos métodos de fumigación porque perjudicó la flora y fauna, y hay que reconocer que somos nosotros quienes ocupamos su hábitat”.
Agrega que la alcaldía de Caripe no fumiga desde abril pasado, luego del reclamo de muchos vecinos que después de las 5:00 p. m. no podían estar sentados al frente de su casa, por la proliferación del mosquito.

Acción gubernamental
La doctora Alzolay aseguró que en los próximos días realizarán jornadas de abatización en todo el Jardín de Oriente, mientras que un equipo médico y de enfermería, preparado en dermatología sanitaria ya se encuentra en Teresén.
Señaló también que en el operativo se prevé la dotación de medicamentos para atender a niños, niñas, adultos y mujeres embarazadas afectados por esta enfermedad.
¿Qué es la leishmaniasis?
Esta enfermedad se caracteriza por la aparición de llagas que producen sensación de quemadura y dolor. Las lesiones se presentan en cualquier parte del cuerpo, luego de dos a ocho semanas de la picadura del zancudo infectado, acompañado de otros síntomas como fiebre, dificultad para respirar, hemorragia nasal y dificultad para tragar.

Los pacientes presentan además fiebre, pérdida de peso y aumento de tamaño del bazo y el hígado. De no tratarse a tiempo puede provocar la muerte.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) refiere que esta es una enfermedad es zoonótica, de transmisión vectorial ‒en el caso de las Américas‒, donde se involucra gran diversidad de parásitos, reservorios y vectores. Se encuentra en cuatro regiones del mundo.
Los tipos de leishmaniasis más comunes son las cutánea y la visceral. El tipo cutáneo causa profundas llagas que dejan cicatrices de por vida, mientras que la visceral puede afectar órganos internos.
¿Cómo se trata?
El diagnóstico de los pacientes se realiza a través de la toma de muestra de sangre de los alrededores de la úlcera. El estudio es rápido porque se trata de un antígeno directo para leishmaniasis PPT.
Marelys Rodríguez, especialista en dermatología sanitaria, explica que el tratamiento de los pacientes dependerá de sus condiciones. Se toma en consideración el tipo de lesión, tamaño y números de llagas regadas por el cuerpo.
“Se pone una inyección interlesional al paciente, con antimoniato de meglumina, que es el tratamiento universal para la leishmaniasis”, explica la doctora.

Resalta la importancia de la higiene y cuidado personal de cada uno de los pacientes para evitar la reinfección de la herida con otros parásitos.
“Si se mantiene limpia el área, la herida no se infecta. Es importante el remojo, al menos cuatro veces al día, para remover la costra que se forma en la superficie y se coloca antibiótico local para evitar complicaciones”, detalla.
Campañas educativas
El municipio Caripe es una zona mesoendémica a nivel nacional y con antecedes desde hace muchos años. La población más afectada ha sido la agraria, donde pernoctan los medianos y pequeños productores de hortalizas y frutas.
En este contexto Rodríguez recomienda la masificación de campañas permanentes sobre la prevención de la enfermedad y refuerzo de las normas claves para estar saludable.
“Son muy sencillas pero que deben ponerse en prácticas para contener en gran medida la enfermedad. La principal prevención es la educación y eso nos ayuda a eliminar los criaderos de mosquitos, y tapar de manera adecuada los recipientes de agua, así como mantener los alrededores de viviendas, escuelas y plazas desmalezados”.

