Casi tres meses después del inicio, el 23 de febrero de 2026, de la rehabilitación del Acueducto Sur, la obra mantiene colapsada la carretera Petare-Santa Lucía, con colas de hasta tres horas. Vecinos denuncian retrasos, fallas y falta de información oficial.
Caracas. El retraso de una obra hidráulica, que ya supera los dos meses sobre el plazo prometido, mantiene colapsada la carretera Petare-Santa Lucía, en el sureste de la ciudad, y agrava las condiciones de movilidad y servicios en varias comunidades de Miranda, según denuncian vecinos de Caucaguita, La Dolorita y Filas de Mariche, en el municipio Sucre, y de Santa Lucía, en Paz Castillo.
Los afectados exigen a Hidroven, la Alcaldía de Sucre y la Gobernación de Miranda acelerar los trabajos de instalación de una tubería matriz de 20 pulgadas, conducto principal que forma parte del sistema de distribución de agua, en el sector El Pancho.
De acuerdo con testimonios de vecinos de Filas de Mariche a Crónica Uno, si normalmente ha sido un problema desplazarse por esta vía, arteria clave que conecta zonas residenciales con áreas de actividad económica, con la obra la situación se ha agravado.
Insistieron en que no hubo planificación previa ni adecuación de rutas alternas como las de Turumo, vías secundarias utilizadas como desvíos en contingencias, que presentan deterioro y múltiples huecos.
Asimismo, denunciaron que pese a que las autoridades prometieron ejecutar la obra en 15 días, ya van casi tres meses sin avances visibles. Aunque no precisaron la fecha exacta de inicio, sostuvieron que el retraso supera ampliamente el cronograma anunciado.
Por ello, piden que el Ministerio de Transporte asigne funcionarios que regulen el tránsito las 24 horas en el canal disponible, único tramo habilitado durante los trabajos, para ordenar la circulación en ambos sentidos.
Tránsito caotizado
El caos vehicular genera frustración entre los usuarios. Muchos permanecen de pie en autobuses por más de dos horas tras jornadas laborales de ocho horas. Recientemente, se paralizaron los trabajos por falta de materiales y por la llegada incompleta de insumos, elementos indispensables para la ejecución de obras de infraestructura hidráulica, según relatan los afectados.
Advirtieron que el deterioro de la vía ha provocado cinco accidentes de motorizados que han caído en huecos, fallas en la superficie que comprometen la seguridad vial, aunque no precisaron el período en que ocurrieron. La situación, dicen, se prolonga sin solución ni información oficial, lo que incrementa la incertidumbre y afecta la vida diaria.
Los transportistas también reportan pérdidas. Calificaron la situación como una catástrofe: la reducción de la flota de la línea Miranda se asocia a las largas colas, que implican alto consumo de gasoil, combustible que utilizan la mayoría de estas unidades, mientras reciben apenas cien litros diarios.
Un chofer, quien prefirió mantener su identidad en el anonimato, relató retrasos de hasta tres horas y describió las condiciones de los pasajeros:
“Las condiciones en que vienen los pasajeros por tratar de llegar a su hogar o llegar viceversa a su sitio de trabajo son sumamente difíciles. Ahí vienen señoras con niños pequeños, personas que vienen de buscar los niños al colegio, niños que lloran. A un niño que me sentaron al lado le di agua porque lloraba descontroladamente del calor que tenía”.
Aguas servidas desbordadas
En paralelo, residentes de la zona reportan fallas en el sistema de aguas servidas, red destinada a la evacuación de desechos líquidos, que agravan el problema. Denuncian una instalación inadecuada en la calle La Lira, en La Dolorita, que afecta la calle Sucre y parte de la Bolívar, vías principales del transporte público en la zona.
Las filtraciones destruyen la capa asfáltica, superficie que permite el tránsito vehicular, generan riesgos sanitarios y debilitan las bases de viviendas cercanas, lo que podría ocasionar daños estructurales.
El problema, aseguraron, persiste desde hace meses: las cloacas se tapan, las destapan y vuelven a colapsar en pocos días, situación recurrente que sugiere fallas de fondo en el sistema. Además, al ubicarse en una vía principal, incrementa las colas en la parroquia La Dolorita.
Hasta esta publicación, los vecinos recalcaron que no han recibido información oficial sobre plazos de culminación ni soluciones definitivas, lo que mantiene la incertidumbre en la comunidad.
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