Desde hace más de un año el Hospital Samuel Darío Maldonado no recibe gasoil y no pueden usar la planta eléctrica cuando se va la luz. En el estado andino los apagones pueden durar entre dos y cuatro horas, mientras que en municipios foráneos se va hasta 12 horas diariamente.
San Cristóbal. A las 6:00 a. m. Dayana Jaimes llegó junto con su padre, Rafael Jaimes, al Hospital Samuel Darío Maldonado, en San Antonio del Táchira, municipio Bolívar. Buscaban cumplir con un chequeo en el área de cardiología luego de que Rafael sufriera un infarto hace pocos meses.
Dos horas más tarde se fue la luz y la cita de Rafael fue reprogramada para dentro de tres semanas. Tampoco pudieron hacerle un electrocardiograma. Aunque este hospital cuenta con planta eléctrica no recibe gasoil desde hace más de un año para enfrentar los apagones. Y los paneles solares no tienen baterías, se desgastaron producto del tiempo de uso.
El estado Táchira es una de las regiones más golpeadas por los continuos cortes eléctricos. Estas interrupciones no solo afectan a hogares y comercios, también al sector salud que no escapa de esta crisis desde el 2010.
Según Dayana su papá decidió ponerse en control en el hospital para ahorrar costos y lamentó que las autoridades no se aboquen a brindar soluciones para este centro que recibe a niños, niñas y adultos de la frontera colombo-venezolana.


Sin respuestas
Una enfermera, quien prefirió resguardar su identidad por medidas de protección, explicó que algunos directores solicitaron apoyo al Gobierno nacional y regional para adquirir nuevas baterías y evitar la compra de gasoil, pero no obtuvieron respuestas, lo cual limita la atención tanto para consultas como para emergencias.
Sostuvo que cuando una persona llega lesionada por un accidente de tránsito tienen que alumbrarse con los celulares, para poder brindar los primeros auxilios. Quienes tienen programadas cirugías ambulatorias como, remoción de lunares o curas de prolapsos, deben solicitar una nueva fecha para la intervención.
“Esto genera atraso en el hospital y molestias en los pacientes, quienes deben agendar una nueva fecha”, dijo.

Esto trae como consecuencia que a la hora de realizarse la cirugía los pacientes deban hacerse nuevamente los exámenes preoperatorios, lo que significa un gasto extra, ya que deben hacerse en el área privada, ante la falta de reactivos en el sector público.
Según cifras de la Corporación de Salud del estado Táchira la región cuenta con más de 200 clínicas populares distribuidas en 29 municipios. Un centro médico tipo IV, el como el Hospital Central de San Cristóbal, recibe pacientes provenientes de regiones como Mérida, Apure y Barinas.
“Se va luz y los médicos se van”
En la ciudad capital se encuentra la Clínica Popular del Centro, que no cuenta con planta eléctrica. Allí pasan a diario diferentes consultas entre ellas odontología, uno de los servicios con más demanda. En está área se atienden a 10 pacientes por día.

Quienes van a revisión de exámenes, los médicos optan por alumbrar con sus propios teléfonos Foto: Maryerlin Villanueva
Una enfermera que labora en este ambulatorio explicó, de manera anónima, que son numerosas las personas que acuden, ya que en las fundaciones o clínicas, la consulta para limpieza o revisión tiene un costo mínimo de 20 dólares.
“Ha ocurrido que cuando se está pasando consulta se va la luz y los pacientes quedan a medias. Los médicos no esperan y se retiran alegando que la luz se demora en llegar y no van a esperar”.
Las interrupciones eléctricas en San Cristóbal duran entre dos y cuatro horas. Mientras que en los municipios foráneos como Libertador, Uribante, Panamericano, Samuel Darío Maldonado y Francisco de Miranda se prolongan entre ocho y 12 horas diarias.
“Sin luz los médicos no ven a los pacientes. Así estén anotados o programados para el día, ellos deben estar conscientes que no los va atender el personal médico, pues los aparatos para revisión son eléctricos, como los ecógrafos, computadoras, entre otros”, expresó la enfermera.

Alumbrar a los pacient
La enfermera comentó que los médicos alumbran con sus propios teléfonos los exámenes de los pacientes que solo van a revisión, para evitar que “pierdan la ida”, ya que muchos llegan desde temprano y esperan por horas para ser atendidos por el personal especializado.
Hay ocasiones donde los usuarios llegan a las 10:00 a. m. para anotarse, el médico arriba a las 2:00 p. m. y a las 3:00 p. m. se va la luz, lo cual obliga a solicitar nuevamente la consulta, lo que afecta a quienes viven más lejos.
En las clínicas populares que cuentan con plantas eléctricas no están exentas de la falta de gasoil, por la situación que se registra por las fallas del combustible. El personal médico y de enfermería reportan que esta escasez también ocasiona fallas en el alumbrado.
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