El alza de casos de fiebre amarilla en Venezuela preocupa a los expertos, mientras la cobertura de vacunación sigue por debajo de los niveles recomendados. La Academia Nacional de Medicina pide transparencia en los reportes, pues solo incluyen algunas enfermedades de notificación obligatoria.
Caracas. Con la fiebre amarilla en aumento y apenas un 71 % de cobertura de vacunación en Venezuela, expertos advierten sobre el peligro de un brote incontrolado en el país. La situación se agrava por la baja cobertura de inmunización en muchas zonas, especialmente en áreas rurales y periurbanas, lo que pone en peligro la salud de millones de venezolanos.
La fiebre amarilla es una enfermedad viral transmitida por mosquitos del género Aedes, que puede causar síntomas graves como fiebre, ictericia y sangrados. La falta de prevención es una señal alarmante en medio de una crisis de salud pública de más de 14 años.
Huniades Urbina, presidente de la Academia Nacional de Medicina, sostiene que la fiebre amarilla es una enfermedad endémica en Venezuela, lo que implica que se confirmarán casos de forma constante. Por ello, es fundamental reforzar las campañas de vacunación y las estrategias de prevención.
A pesar de que el gobierno ha comenzado a intensificar la vacunación en ciertas regiones, el panorama sigue siendo preocupante. Tras una década sin cifras oficiales, el Ministerio para la Salud publicó boletines epidemiológicos que confirman la circulación del virus en el país.
El informe más reciente, correspondiente a la semana 14 de 2026, eleva a 40 el total de casos registrados entre 2025 y 2026.
Según el experto, si no se refuerzan las medidas de vacunación, la situación podría empeorar rápidamente, con más regiones afectadas. Los datos reflejan un aumento progresivo. Entre las semanas 12 y 13 se contabilizaban 38 afectados (32 en 2025 y 6 en 2026). Sin embargo, en la última actualización se sumaron dos nuevos pacientes, alcanzando los ocho casos solo en el primer trimestre de 2026.

Urbina señaló que Venezuela experimentará casos de fiebre amarilla de manera constante, y situaciones como el brote actual en Latinoamérica inevitablemente incrementan los contagios. Aunque este brote es relativamente pequeño en comparación con otras crisis de salud pública, las cifras son una señal de alerta para la población.
“Aunque parece poco, es mucho para lo que veníamos acostumbrados a ver, que era uno o dos casos o ninguno. Eso llama la atención y nos indica que la vacunación está por debajo de los niveles”,
afirmó.
Baja cobertura de vacunación
La reaparición del virus ocurre en un contexto de vulnerabilidad inmunológica. Según Urbina, los datos confirman la baja cobertura de vacunación en el país. Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una cobertura de 95 % para garantizar la inmunidad, los registros locales están lejos de alcanzar esa meta.
La inmunidad colectiva solo se logra cuando un alto porcentaje de la población está vacunada, lo que impide la propagación del virus.
El anuario de 2024 de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) muestra que Venezuela solo ha logrado un 71 % de cobertura vacunal, una cifra inferior al 80 % promedio en América Latina. Si no se alcanzan niveles más altos de vacunación, el país podría enfrentar brotes más graves en los próximos meses.
A pesar de este déficit, el boletín de la semana 14 destaca que el gobierno ha intensificado las jornadas de inmunización. Hasta la fecha, se han aplicado gratuitamente 794.140 dosis de la vacuna contra la fiebre amarilla. La campaña se ha concentrado en parroquias priorizadas de los estados Lara, Barinas, Aragua y Portuguesa, considerados los focos principales del brote.
El plan del Ministerio de Salud contempla el despliegue de brigadas de vacunación y la habilitación de puntos fijos en centros de diagnóstico integral para evitar la transmisión del virus en estas áreas rurales y periurbanas.

Esta campaña se ha concentrado en parroquias priorizadas de los estados Lara, Barinas, Aragua y Portuguesa, identificados como los focos principales del brote. El plan del Ministerio de Salud detalla que la estrategia consiste en el despliegue de brigadas de vacunación y la habilitación de puntos fijos en centros de diagnóstico integral para evitar la cadena de transmisión en estas zonas rurales y periurbanas.
“Eso significa que estamos por debajo de la región que es mala la cobertura, pero 71 es peor, por eso que está el brote en Latinoamérica y por supuesto en Venezuela”.
Chikungunya: alerta en Caracas
El especialista indicó que la chikungunya, otra enfermedad endémica, ha registrado actividad nuevamente. El boletín reporta tres casos activos en Caracas: una mujer de 62 años y un niño de 6 años en la parroquia Sucre, y un hombre de 21 años en San Agustín.
La chikungunya es una enfermedad viral transmitida por el mismo mosquito Aedes aegypti, causante de dolor severo en las articulaciones, fiebre y erupciones cutáneas.
En febrero, la OMS emitió una alerta debido al aumento sostenido de casos en América, lo que resalta las condiciones de saneamiento en las comunidades locales. El brote de chikungunya pone en evidencia la falta de control de las medidas preventivas en la región.

Urbina subrayó que, aunque los casos son pocos, su aparición es una señal de alarma sobre el insuficiente control del mosquito Aedes aegypti, conocido como «patas blancas».
“Tenía rato que no aparecía. Esta sí es de la ciudad. Si no había y de repente aparecen casos, significa que el control sobre el zancudo no se está haciendo adecuadamente en el país”,expuso.
Época de lluvias: riesgo elevado
El riesgo de contagio de chikungunya aumenta con la llegada de las lluvias y la crisis de los servicios públicos. Urbina explicó que la escasez de agua obliga a almacenarla, lo que favorece la reproducción del insecto.
”En Caracas pasan 15 días sin agua y hay que acumularla. Esa agua tiene que estar en recipientes tapados. Hay que lavar los envases con agua y jabón una vez a la semana”, recomendó.
El especialista recalcó que la prevención es esencial debido a la falta de políticas de fumigación y desmalezamiento. El Aedes aegypti pone en riesgo a la población no solo por la fiebre amarilla y la chikungunya, sino también por el zika, otra enfermedad transmitida por este mosquito.
El uso de mosquiteros, mallas metálicas en ventanas y repelentes son medidas necesarias mientras persisten los casos de enfermedades transmitidas por mosquitos.
Un paso incompleto
La Academia Nacional de Medicina valoró positivamente la reactivación de los informes oficiales, pues es un paso hacia la transparencia y una mejor gestión de la salud pública.
Estos boletines son el instrumento oficial para reportar enfermedades de denuncia obligatoria, como la fiebre amarilla y la chikungunya, que deben ser informadas para permitir un seguimiento adecuado.
“Nos parece que los boletines están incompletos. Tienen que hablar más de la cantidad de vacunas para cada enfermedad y darnos estadísticas semana a semana”,
adujo.

El especialista puntualizó que, de las 38 enfermedades de denuncia obligatoria, solo se mencionan cinco. Es fundamental que se informen también enfermedades como sarampión, varicela y hepatitis para poder prevenirlas.
La vigilancia epidemiológica también ayuda a identificar rápidamente brotes y aislar a los afectados, evitando que el virus se propague.
La vigilancia epidemiológica no es solo estadística, también permite:
- Cercos epidemiológicos.
- Planificación.
- Prevención ciudadana: Si la gente sabe que esta la enfermedad, busca atención médica temprana.
Tanto para Urbina como para la Academia Nacional de Medicina, la situación de salud pública en Venezuela requiere atención urgente. Con el riesgo de un brote incontrolado de fiebre amarilla y otros virus transmitidos por mosquitos, las autoridades deben aumentar inmediatamente los esfuerzos de vacunación y mejorar el control del Aedes aegypti.
La población, por su parte, debe ser más consciente de las medidas de prevención y acudir a los centros de salud para protegerse.

