Hidrocentro pide a los habitantes del sector que compren cinco tubos para reparar la obstrucción, porque no cuentan con los recursos para realizar los trabajos. Estudiantes de la escuela bolivariana Don Ramón Díaz Sánchez no pueden utilizar los baños porque están contaminados con aguas cloacales.

Valencia. Por lo menos 200 familias del sector El Cañaveral, en el sur de Valencia, deben convivir a diario con olores putrefactos como consecuencia de la obstrucción de la tubería de aguas servidas. A raíz de esta situación, la escuela bolivariana Don Ramón Díaz Sánchez, que se encuentra a escasos 15 metros de la canal donde convergen las aguas negras, tuvo que reducir el horario de clases y clausurar los baños.

Yenni Cavarcas, habitante de la zona, indicó que desde hace dos años viven con esta problemática, que les ha causado enfermedades estomacales y de la piel. Asimismo, relató que han acudido a Hidrocentro, y desde este organismo les han manifestado que deben comprar los cinco tubos de ocho milímetros para poder solventar la situación. Esta empresa gubernamental no tiene los recursos para realizar el cambio de tubería.

La primera vez que fuimos a Hidrocentro, ellos vinieron a inspeccionar y nos dijeron que debían sustituir cinco tubos, que comprendían 11 metros lineales de tubería. Eso fue hace dos años, en ese momento nos informaron que tenían los tubos para realizar el trabajo. Pasaron varios meses, y al ver que no reparaban la tubería, volvimos a ir y nos dijeron que no tenían los tubos y que nosotros debíamos comprarlos, dijo Cavarcas.

El Cañaveral
Son por lo menos 200 familias que se ven afectadas por el desbordamiento de aguas negras. Foto: @jacoli44

La mujer, con profundo malestar, manifestó que cada tubo tiene un costo de 2 millones de bolívares. La comunidad El Cañaveral está comprendida por ciudadanos de escasos recursos, que han alegado que no pueden descontar de sus bolsillos 50.000 bolívares para destinarlos a la reparación del desahogo de aguas servidas.

Aquí se pidió hace tiempo una colaboración de 50.000 bolívares por vivienda, y no se recolectó el dinero porque la gente prefiere comprar una harina que pagar por la reparación, dijo.

En varias viviendas han tenido que improvisar soluciones para evitar que las aguas servidas entren en las casas. “Yo tuve que abrir un hueco en el baño que da para la calle, para que cuando empieza a salir esa agua podrida por la poceta drene hacia afuera y no se inunde la casa con agua podrida”, sostuvo Cavarcas.

Unos 260 estudiantes de la Escuela Nacional Don Ramón Díaz Sánchez se ven afectados por los olores putrefactos. Justo tres salones de clases tienen los ventanales pegados al sitio donde desaguan las aguas negras. Los niños no pueden hacer uso del baño porque en las pocetas se rebosan las aguas cloacales. Han tenido que reducir el horario de clases hasta el mediodía, porque el mal olor del ambiente no les permite cumplir la jornada escolar, que tienen establecida hasta las 3:30 de la tarde.

Una docente, que prefirió dejar en reserva su nombre por temor a represalias, comentó que deben cocinar los alimentos que se ofrecen a los niños con ese mal olor, y que temen que se generen infecciones entre la población estudiantil, que son niños de primero a sexto grados.

Los habitantes del sector El Cañaveral insisten en solicitar a Hidrocentro que reparen la tubería, y temen que cuando se inicie la temporada de lluvias se agrave el problema. Ya han evidenciado que con la obstrucción de la tubería de aguas servidas durante el invierno se rebosan con mayor caudal, lo que afecta las viviendas.


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