Rotura en tuberías de aguas residuales ahuyenta a playeros del Paseo de Macuto

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El problema, que se originó en febrero de este año, ha afectado la confianza de decenas de temporadistas en este ícono del turismo guaireño. El silencio de las autoridades regionales desespera a los comerciantes que ven mermados sus ingresos y vecinos del lugar quienes deben lidiar con los olores nauseabundos a diario.

La Guaira. Aunque la descarga de aguas servidas sobre algunas playas del Litoral Central es materia pendiente, casi atávica, de sucesivos gobiernos nacionales y regionales, lo que ocurre desde febrero pasado en el balneario del Paseo de Macuto causa alarma entre comerciantes y vecinos.

El daño de varios tubos del sistema de aguas residuales (entre ellos, uno matriz) facilita su vertido hacia el río La Veguita, que finalmente va a dar con las desembocaduras de las playas A y B del paseo.

Cerca de la ensenada B, preferida por las familias por el poco oleaje, las aguas servidas se estancan detrás del muelle de los pescadores y en la cancha de bolas criollas, donde se divierten moradores y bañistas durante los sábados y domingos.

En Semana Santa, los visitantes se quejaron más por esos malos olores que por cualquier otro tema de servicios públicos, que siempre los hay», indicó Línder Parra, vecino de una de las calles adyacentes al mencionado lugar, ícono del turismo de la región.

En las horas en que más calienta el sol, los olores suelen ser más fétidos, mientras que vecinos y visitantes coinciden en insistir en el llamado a las autoridades locales, cuyos voceros habían inundado las redes sociales en las festividades carnestolendas y de la semana mayor.

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Comerciantes y vecinos afirman que silencio de las autoridades sobre el tema es preocupante / Foto: Cortesía

El hedor y la putrefacción, originados por el bote de aguas residuales, se han agravado desde que la semana anterior maquinarias de la gobernación de La Guaira despejaran parcialmente el canal del río La Veguita, en el cual predominaba la maleza, la basura y otros desechos sólidos, además de los sedimentos naturales de esta cuenca que nace en las montañas del Parque Nacional El Ávila.

Pero lo que hacen con las manos lo desbaratan con los pies. ¿Por qué no se han decidido a resolver este problema? Con esas aguas negras, ya se está ahuyentando a los playeros», sostuvo Marelba Duarte, de 61 años de edad y jubilada del puerto de La Guaira.

«Hemos hablado con gente del gobernador y el alcalde, y nada que solventan; nos sentimos de manos atadas», sostuvo Marisela Colmenares, una comerciante del paseo que recordó que sus ingresos «disminuyeron notablemente» en la cuarentena.

A nadie le importa

Yoscar Romero, también concesionario, fue tajante en su apreciación: «Perdemos clientes cada fin de semana y a nadie le importa. No sé cómo desde la Casa Guipuzcoana (sede del Ejecutivo regional) siguen hablando de estado turístico».

Esta entidad federal, que desde hace tres años se le cambió el nombre de Vargas a La Guaira sin consultarle a sus habitantes, cuenta con 64 playas aptas para el disfrute de los temporadistas.

Aunque el ministerio de Ecosocialismo no ofrece información al respecto, análisis técnicos de calidad ambiental estiman que 20% de esas playas presentan inconvenientes con el control de las descargas de aguas residuales, provenientes de urbanismos y locales comerciales del eje playero.

Este panorama suele complicarse con la deficiente recolección de basura en esos espacios recreacionales. Con frecuencia, en los días lunes no se terminan las labores de barrido manual y retiro de los desechos en pipotes, contenedores y otras áreas circundantes de los diferentes balnearios.

«Nada nuevo bajo el sol: aquí al turismo le falta mucho todavía», afirmó Romero.


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