La firma Econométrica calcula que la capacidad de compra de los trabajadores registra una caída entre 13 y 20%, por la aceleración de la inflación.

Caracas. “¿De qué sirve tener el sueldo más alto de Latinoamérica, si no alcanza para nada? Cada vez que aumentan el salario, los precios también suben”, comentó molesto Giovani Contreras, trabajador de una joyería ubicada en Sabana Grande y residente de El Cementerio.

Así como Giovani, a gran parte de los venezolanos los incrementos salariales se les evaporan por el comportamiento de la inflación.

El presidente Nicolás Maduro al anunciar la nueva revisión de sueldos aseguró que la medida es para proteger «el derecho al empleo, bien remunerado y la defensa de la calidad del empleo de los trabajadores, que se lo están tragando las mafias en la calle”.

Pero esa defensa no se la cree José Pérez, quien labora en un puesto de comida rápida: “Ahorita las consecuencias no se ven, pero las cosas probablemente se pongan peor, porque todo aumentará y con lo que ahorita se gana es para medio comer”.

El Gobierno aprobó una tercera subida del salario mínimo para llevarlo a 22.576,72 bolívares con lo cual el ajuste acumulado en el año ha sido de 134 %, sin embargo, esa revisión es insuficiente debido a que la inflación anualizada supera el 300 %, según cálculos de diversas firmas económicas.

Además de la remuneración básica, el Ejecutivo elevó el bono de alimentación a 42.480 bolívares, monto que se queda corto para adquirir la comida y las medicinas. Solamente la canasta alimentaria a junio fue de 184.072 bolívares.

Los aumentos que se decretan no evitan que el poder de compra de los venezolanos se pulverice y tenga una caída entre 13 y 20 %, calcula Econométrica. Y el panorama se complica si los precios continúan acelerados, por lo que la firma proyecta una contracción de 50 % para octubre.

María González, trabajadora de mantenimiento en un centro comercial, sabe que el nuevo sueldo se le volverá sal y agua: “Suben el salario, luego los precios se disparan. Para que me rinda la plata los precios se tienen que mantener”.

Al igual que María, José Pérez cuenta que “todo aumenta todos los días, el kilo de papá para los perros calientes cuesta 5.000 bolívares, ahora con el aumento capaz llegue a los 10.000 bolívares».

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Las distorsiones 

La economía presenta distorsiones que se reflejan con una severa escasez y una alta inflación, que sufren las familias.

Actualmente, la producción de bienes está desplomada por el control de precios y el recorte en la asignación de billetes verdes que limita la adquisición de la materia prima requerida para elaborar alimentos, medicinas, papel higiénico, pañales, entre otros.

Frente a una baja oferta, se inyectan bolívares a la economía, lo que presiona los precios. Aunque la cantidad de dinero en circulación se restringió en los últimos meses, los analistas estiman que esa situación cambiará.

El economista Orlando Ochoa, detalla que el sector público no tiene disponibilidades para atender el aumento, por lo cual buscará vías como el financiamiento monetario (emisión de dinero por parte del instituto emisor). Esa fabricación de bolívares creció 57 % al cierre de julio.

Ya este fin de semana el ministro de Planificación, Ricardo Menéndez, indicó que el costo del ajuste salarial será de 500 millardos de bolívares.

“Habrá meses de expansión (de dinero), los cuales desestabilizarán la economía”, añade Ochoa. Los organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las bancas de inversión estiman la inflación de 2016 en torno a 700 %.

El analista Henkel García, complementa a Ochoa y apunta que el incremento de salarios no sirve “si no se toman medidas que mejoren la oferta de bienes (producción más importaciones)”.

En el primer trimestre, la actividad manufacturera cayó 20 % de acuerdo con la información que se manejó en la Vicepresidencia de Economía, lo que explica el desabastecimiento y los precios.

Antonio Velásquez, quien trabaja por cuenta propia, señala que el aumento del salario mínimo solo significa que las cosas se pondrán más caras: “Mientras el sueldo sube unas cuantas veces al año, la inflación va por otro camino”.

Con información de Shaylim Castro @Shayc_

Foto: Mariana Mendoza


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