Caracas luce desolada durante tercer día de apagón

El megapagón que se registró el pasado lunes tuvo un nueva evento a las cinco de la mañana de este miércoles,  lo cual paralizó la vida de los ciudadanos que se vieron obligados a lidiar con la falta de energía y de agua en la ciudad.

Caracas. Poca gente en las calles de Caracas. la mayoría de los que se atrevieron a salir, luego que una tercera interrupción del servicio, se enfrentaron a la falta de transporte público. Quienes se veían recorriendo las calles lo habían pàra tratar de comprar comida o conseguir agua

Luego del apagón registrado el 25 de marzo, este 27 se produjo una nueva interrupción del servicio eléctrico en Caracas y otros estados del país, suceso que paralizó la capital.  La interrupción se registró a las 5 de la mañana y pasado el mediodía las autoridades del gobierno de Nicolás Maduro solo habían podido restaurar el suministro eléctrico en algunas zonas de la ciudad.

El nuevo apagón hizo que una vez más el hielo se volviera un producto de primera necesidad,  para poder conservar los alimentos dentro de las neveras. Sin embargo, la falta de energía hizo imposible la venta del hielo por puntos de venta.

Las licorerias que se mantenían abiertas en zonas del este de la ciudad, la regla era la misma: «El hielo solo se vende en bolívares en efectivo», como dijo el dueño de uno de los negocios.

El encargado de una licorerìa en La Carlota comentó que el único motivo por el que abrió este miércoles es porque acepta dólares para vender bebidas alcohólicas, aunque dijo que no para en hielo.

«En el otro apagón sancionaron a las licorerias que vendieron hielo en dólares, acá solo vendemos en bolívares. Las tenemos a 6 mil», señaló.

La falta de punto de ventas también afectó otros tipo de negocios como las carnicerías, las cuales se vieron obligadas a bajar las santamarias ante la falta de luz para que funcionaran los puños de venta electrónicos.

«Yo no perdí mercancía porque tengo en congelador que dura frío varios días si no se abre, pero igual pierdo dinero cada día que no hay luz porque no vendo. Un día sin ventas, es perdida porque debo pagar salarios e impuestos», dijo la dueña de una carnicería en Los Dos Caminos la cual aprovechó una pequeña ventana con suministro eléctrico para vender algo de carne.

Mayoría de negocios se mantuvieron cerrados en Caracas este 27 de miércoles a causa del apagón. Foto: Luis Morillo.

El panorama de negocios cerrados, por falta de electricidad o por el decreto de día no laborable del Gobierno, se repetía también en otras zonas de la ciudad, afectando inclusives a los mototaxistas.

Daniel, motorizado que trabaja normalmente frente al Centro Comercial Lido, en Chacao dijo que este miércoles no había podido trabajar casi porque en la zona los negocios prefirieron no abrir.

«El lunes cuando se fue la luz hice varias carreras porque todavía funcionaba el punto de venta del punto inteligente en el [Centro Comercial] Lido. Hoy solo ando trabajando con mis clientes habituales y con uno que otro que tenga efectivo», explicó.

Quizá por los problemas que comentó Daniel, fue que en la ciudad se observaban pocos taxistas y moto taxistas, algo que resultó perjudicial para las personas que se vieron obligados a salir, en particular por el anuncio que el Metro de Caracas no trabajaría hasta que no se normalizara el suministro eléctrico.

Personas abordando una unidad de Metrobus que cubre una ruta alterna durante la interrupción de servicio de Metro. Foto: Luis Morillo.

La paralización del sistema de transporte subterráneo se pudo apreciar particularmente en la Zona Rental en Plaza Venezuela, donde cientos de personas hicieron largas filas abordar una de las unidades de metrobus que se habilitaron para rutas superficiales de contingencia.

Ni para alumbrar ni para matar la sed

La electricidad no es el único servicio que ha colapsado en las últimas semanas en Caracas, otro que también se extraña en las casas caraqueñas es el agua.

La llegada de agua a los hogares ha sido inconsistente desde el primer gran apagón nacional del 7 de marzo, desde esa fecha los habitantes de Caracas ya han encontrado una forma de contar con el servicio ante el colapso de Hidrocapital: los llenaderos.

Uno de los puntos más populares para que la gente llene agua es la Cota Mil, desde donde salen tuberías que sirven para llenar envases vacíos.

Marta es una de las personas que aprovechan el espacio a orillas del Ávila para recoger agua, algo que dijo ha estado haciendo como consecuencia del primer apagón.

Personas cargando agua en la Cota Mil durante el apagón del 27 de marzo. Foto: Luis Morillo.

«Esto ya es algo organizado, las personas que vienen para acá tienen un grupo de WhatsApp y todo, en estos días hablamos inclusive de hacer una sopa acá entre varios», cuenta mientras espera en fila para llenar varios botellones de 20 litros.

La dinámica, según cuenta, es llegar y empezar a alinear los envases en una fila y entonces esperar el turno para llenar. Se trata de un proceso que puede durar hasta 4 horas o más, dependiendo de cuantas personas estén en fila.

«Hoy, que hay apagón, la fila no está tan larga. En otros días ha sido mucho más grande», dijo.

En relación a la calidad del agua, Marta asegura que es «mejor que la Minalba», y que de hecho en el lugar hay muchas personas que van a usar el agua por «sus propiedades medicinales» y no solo por la falta del servicio. «Mi primera vez dije que iba a hervir el agua y casi me pegan», recordó entre risas.

Fotos Luis Morillo


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