El aumento del precio de las proteínas y los productos del campo, además de la limitada capacidad de compra por salarios estancados, obliga a los venezolanos a consumir más harinas y arroz “porque solo para eso les alcanza”.
Caracas. “La comida está muy cara. Lo que gano se me va todo en el mercado”, cuenta Rómulo, quien se desempeña como obrero en un edificio residencial de la avenida Panteón, del municipio Libertador.
Su compra habitual se limita a harina, arroz, pasta, pan y sardinas. “A veces me doy el gusto de una docena de huevos o un carapacho para la sopa, pero no me alcanza para más”.
En declaraciones a Crónica Uno, desde lel Mercado Municipal de Quinta Crespo, Rómulo explica que la devaluación diaria de la moneda hace que sus ingresos rindan menos.

“Aquí llevo medio kilo de patas de pollo, que me salieron en Bs. 160, para hacer una sopa, compré dos papas, una zanahoria, un pedazo de ahuyama y un poquito de cilantro, y pagué Bs. 170, estamos hablando de Bs. 330 para una sola comida. Me vine a comprar hoy porque si lo dejo para mañana me sale más caro”.
El ingreso mensual de Rómulo no llega a $150. No tiene un sueldo fijo porque ayuda a la gente a cargar bolsas, los botellones de agua o bota la basura. “La conserje del edificio es amiga mía y me dejan trabar así, pero no me han querido contratar y vivo de las propinas o ayuda de la gente”.

Bolivarización del ingreso
Rómulo lamentó que la situación económica del país sea tan complicada, porque los ingresos que recibía pasaron de dólares a bolívares.
“Antes a uno le daban los billeticos de $1 y hasta los de $5, ahora son puros bolívares, que no rinden. Cuando mato un tigrito con el edificio, que me contratan para podar los jardines o hacer alguna suplencia en la conserjería, igual me pagan en bolívares”,.
Con 52 años de edad a cuestas, reconoció que muchas veces no tiene comida en su casa, ubicada en un barrio en Charallave, Los vecinos lo ayudan con productos de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).
“Hay mucha gente que no le gusta la harina o la pasta del CLAP, pero yo la acepto porque muchas veces no tengo ni siquiera para comprar un pan. Lo que me preocupa es que en el barrio ya tenemos tres meses sin recibir el combo”.
En cuanto a la compra de carne, asegura que solo adquiere los productos más económicos como el bofe o las asaduras “y esto de vez en cuando, porque prefiero comprar huevos que rinden más”.
“Yo no puedo comprar un kilo de carne en $10, eso para mí es un lujo, ojalá que algún día pueda hacer un mercado y que me alcance lo que gano”.

Hortalizas por las nubes
Los precios de los alimentos experimentaron un incremento tanto en dólares como en bolívares durante los primeros días del mes de agosto.
En un recorrido de Crónica Uno, por los mercados municipales de Quinta Crespo y Guaicaipuro, se encontró que la papa registró un salto en su valor de 41 %, al pasar de Bs.170 por kilo en julio a Bs. 240 en agosto.
La zanahoria también subió de Bs. 320 a Bs. 360 y el pimentón pasó de Bs.260 a Bs.320.
La cebolla no experimentó ninguna modificación con respecto a julio. Se mantiene en Bs. 240 el kilo. Mientras que el calabacín, la berenjena y el pepino también se mantuvieron inalterables en Bs. 160.
Por otra parte, el tomate bajó de Bs. 360 a Bs. 340 lo que se traduce en un ahorro de 5% y el aguacate también retrocedió de Bs. 300 a Bs.260 por kilo.

Pollo, carne y huevos suben
El pollo entero aumentó su precio en dólares, de $3,9 a $4,5 el kilo. La pechuga pasó de $5,2 a $5,8 un incremento para el consumidor de 11 %. Sin embargo, en bolívares aumentó 30,7 % (de Bs. 586,66 a Bs. 767,34).
La milanesa o pechuga deshuesada es la presentación avícola más costosa y se cotiza actualmente en $8 por kilo, mientras que en julio se podía comprar a $7,6.
El cartón de huevos subió de Bs. 700 a Bs. 890. Las alas, el picadillo y la pechuga con hueso también aumentaron entre 8 % y 10 %.

El kilo de carne de primera se mantuvo congelado durante los últimos cuatro meses en $10,6. Sin embargo, en agosto registró un ligero incremento a $10,9.
Los cortes para guisar y mechar pasaron de $ 9,5 a $ 9,9, mientras que la carne molida subió de $ 8,99 a $ 9,3.
La costilla roja fue el único corte que no subió de precio y se mantuvo en $6,7 por kilo.
Lo que más rinda
“Ya no se puede comprar carne ni pollo, ni pescado, porque todo está dolarizado”, dice la señora Damely, con frustración, mientras recorre los pasillos del mercado de Guaicaipuro. Llenar su nevera es una tarea cada vez más difícil.

Explicó que un kilo de carne, un pollo de dos kilos y un cartón de huevos, al momento de la entrevista, equivalen a $30.
“En estos momentos uno se da cuenta del daño que nos ha hecho la inflación. Antes con $30 uno hacía un pequeño mercado, ahora solo te alcanza para comprar dos o tres cositas”,.
Aseguró que prefiere comprar productos rendidores como el arroz, la pasta o la harina de maíz, pero aclara que si tuviera la oportunidad, compraría más proteínas y vegetales.
“Si te soy honesta ahorita estamos comiendo mucha arepa, mucha pasta, mucho arroz y eso no es lo mejor para la salud, lo ideal es comer balanceado, pero con estos precios así uno quiera, no puede”.

Mínimo unos 600 dólares
Damely asegura que necesita al menos $600 para cubrir su alimentación básica al mes. “Yo trabajo como secretaria en un consultorio y me pagan $250, mi esposo gana unos $300 y tenemos un hijo. Sumando los dos sueldos no nos alcanza para tener una alimentación balanceada”.
“El Gobierno tiene que preocuparse por arreglar la economía, todos los días aumentan el dólar y eso nos afecta a todos. Muchos pensamos que este 2025 sería un buen año, pero no es así, el dinero no alcanza, los sueldos no suben y uno está viviendo peor”.
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