Autoridades municipales y la Red de Madres, Padres y Representantes exhortan a los colegios y graduandos a controlar este tipo de celebraciones que, en la mayoría de los casos, infringen normas básicas de convivencia ciudadana de los cinco municipios de la Gran Caracas. Las caravanas de graduación, que en su momento se limitaban a determinadas zonas y colegios de la ciudad, ahora se han extendido a tal punto que juntan a varios colegios y liceos –públicos y privados– en todo el recorrido.

Caracas. Con el cierre del año escolar llegaron también las caravanas de graduación, costumbre que desde hace tiempo llevan a cabo estudiantes de quinto año de bachillerato para celebrar en las autopistas y calles de la ciudad el cierre de un ciclo de trece años de estudio. Sin embargo, lo que hasta hace poco era una tradición solo en colegios privados y de zonas de clase media, ahora se ha extendido a instituciones de sectores populares de Caracas.

Al menos desde hace tres semanas, las colas y embotellamientos volvieron a ser costumbre durante parte de la mañana y tarde en las principales arterias viales de la ciudad. «Parece que volvimos a 2012», expresó una estudiante universitaria mientras esperaba pacientemente en su carro a que avanzara la cola en la autopista Francisco Fajardo, a la altura de San Agustín. La falta de repuestos automotrices, la hiperinflación y un éxodo de más de 4 millones de venezolanos –según Acnur– han influido en la disminución del tránsito en las principales ciudades del país.

Las caravanas de graduación, por lo general, consisten en organizar carros particulares de padres o representantes de los graduandos y celebrar con globos, música y algarabía la obtención del título de bachiller, sin embargo, de la teoría a la práctica la cosa cambia. Año tras año es común ver que graduandos ingieren bebidas alcohólicas mientras pasean por las calles de la ciudad sentados en las ventanas de los carros.

Tal práctica ha tenido consecuencias graves, tales como accidentes vehiculares por manejo ilegal en estado de ebriedad, lesiones y hasta la muerte de un bachiller el año pasado en el estado Carabobo. Si bien no existen normativas en los municipios de la Gran Caracas que regulen o prohíban realizar caravanas de graduación, cada municipio cuenta con ordenanzas que estipulan las normas de convivencia ciudadana en espacios públicos.

«Toda persona debe abstenerse de ingerir bebidas alcohólicas en vías públicas, edificios públicos municipales, centros educativos, centros dedicados a la cultura y a las artes, bibliotecas públicas, centros deportivos, unidades de transporte público en cualquiera de sus modalidades y centros de salud, y en cualquier otro lugar donde esté expresamente prohibido, así como expender bebidas alcohólicas a niños, niñas y adolescentes o personas que se encuentren en evidente estado de embriaguez», reza parte del artículo 37 de la Ordenanza municipal número 008-09 sobre convivencia ciudadana del municipio Chacao.

El mismo artículo especifica, entre otros casos, que está prohibido ingerir bebidas alcohólicas dentro de unidades de transporte de uso público o privado y «en vías y espacios públicos en áreas comunes de conjuntos residenciales o comerciales, sin la autorización de las juntas de condominio, asamblea de copropietarios o de la autoridad competente para realizar dichos actos».

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En el municipio El Hatillo, por su parte, las prohibiciones son similares e incluso más específicas. El artículo 38 de la Ordenanza ecológica de convivencia ciudadana del municipio El Hatillo estipula, por ejemplo, que en caso de que niños y adolescentes incurran en faltas a tal normativa, «la sanción recaerá en los padres, tutores, guardadores o responsables». Además, establece una sanción de 1000 unidades tributarias en la primera falta y hasta 2000 UT, en caso de reincidencia.

Al respecto, la presidenta del Consejo Municipal de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (Cmdnna) del municipio El Hatillo, Mónica Ponce, señaló que en esa jurisdicción «efectivamente se están efectuando las caravanas», puesto que «no hay prohibición» de las mismas «en virtud de que se respeta el libre tránsito». Sin embargo, recalcó que desde el Cmdnna recomiendan «la presencia de madres, padres o responsables» a lo largo del transitar de las caravanas y exhortan a evitar el consumo de bebidas alcohólicas para así «preservar la integridad física de los adolescentes».

Ponce señaló que en El Hatillo no ha habido inconvenientes que lamentar en las caravanas recientes; sin embargo, hizo hincapié en que las autoridades educativas y los representantes deben velar porque tales prácticas no infrinjan la ley, y no obstruyan el libre tránsito y la tranquilidad de los demás conductores y peatones.

Del dicho al hecho

A través de las redes sociales ciudadanos han expresado sus quejas por las caravanas de bachilleres. Lo que hasta hace poco se limitaba a ciertos colegios de Caracas, este año se extendió a un sinnúmero de instituciones públicas y privadas, cuyos graduandos no solamente utilizaron vehículos particulares adornados con globos y pintura, sino que incluso contrataban servicios de sonido y autobuses, con lo que se congestionaron distintas zonas de la capital.

En el municipio Libertador, por ejemplo, se vio el caso de al menos 18 colegios y liceos de las parroquias Antímano, Caricuao, Macarao, El Paraíso, entre otras, que recorrieron con música a todo volumen la principal autopista de la ciudad, llegando al punto de colapsarla y consumiendo bebidas alcohólicas en plena vía pública.

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Las avenidas San Martín, Las Fuentes de El Paraíso, Páez y Sucre presentaron caos vehicular en los últimos días debido a las caravanas. «Uno entiende que quieran celebrar el fin de una etapa, pero hay muchas formas de celebrar sin obstaculizar las vías o incomodar a los vecinos. En El Paraíso ya de por sí siempre hay caos porque no sirven los semáforos y hay huecos por todos lados, a eso le sumas los chamos celebrando y sus padres que no respetan las normas de tránsito y el resultado es más anarquía», dijo un vecino de El Paraíso consultado por Crónica.Uno

Un familiar de uno de los graduandos señaló que la semana pasada contrataron vehículos tipo Jeep para hacer el recorrido de toda la caravana. El costo total fue de 15 dólares por vehículo de doce puestos. Al final de la caravana, cada grupo fue por caminos separados a continuar el bochinche en sus casas o en otros espacios públicos. Su sobrino, dice la fuente, gastó hasta 400.000 bolívares ese día entre compra de globos, bebidas alcohólicas, comida y transporte. Según la fuente, los graduandos tienen planeado realizar otra caravana la próxima semana.

Los municipios Baruta, Chacao y Sucre no escapan a la realidad de las caravanas. Durante estas últimas dos semanas, la avenida principal de Las Mercedes, la autopista Prados del Este y zonas como La Trinidad, Valle Arriba y Santa Fe han tenido congestiones de tránsito producto de las celebraciones de bachilleres. Jesús Sandoval, habitante de La Tahona, fue testigo de cómo –gracias a la cantidad de carros que estaban «parados» en el lugar– el acceso que conecta a Terrazas del Club Hípico con el centro comercial Concresa estuvo prácticamente cerrado mientras la caravana pasaba.

Una cosa es celebrar y otra es abusar. Los padres deberían ser más conscientes y velar porque se cumplan las normas. En Santa Fe, por ejemplo, me pasó que yo tenía luz verde en el semáforo y cuando iba a cruzar pasaron dos camionetas porque la caravana los iba a dejar, dijo Sandoval.

Vías tan transitadas como la Cota Mil y lugares emblemáticos como la Esfera Caracas, aledaña al distribuidor Altamira, se convirtieron durante estas semanas en el destino final de las caravanas. A través de las redes sociales se pudo notar la queja de ciudadanos ante el cierre o toma de canales de la avenida Boyacá (Cota Mil) para consumir licor con música a todo volumen, así como imágenes de «reuniones» en los alrededores de la escultura de Jesús Soto –cuyo resguardo corresponde a la alcaldía del municipio Sucre, según el equipo de prensa de Chacao– que han provocado accidentes de tránsito en la zona.

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Red de Padres exhorta a la reflexión

A la pediatra Lila Vega, miembro de la Red de Madres, Padres y Representantes, le resulta contradictoria la actitud de los padres: «Mandamos a nuestros hijos para civilizarlos, educarlos, para que aprendan a vivir en sociedad y celebramos ese logro violando toda consideración hacia terceras personas y hacia normas de civilidad que hemos acordado como sociedad».

Vega asegura que su organización es miembro de la Red Venezolana de Seguridad Vial desde hace nueve años y uno de los temas que han tratado en conjunto con ellos ha sido el de las caravanas de graduación. Señala que han introducido solicitudes a nivel municipal para que se regule tal práctica y celebra que «haya respuesta de la sociedad respecto a este tema y se empiece a notar preocupación». Hace énfasis en la peligrosidad de las caravanas «tanto para sus participantes como para el resto» y es tajante al señalar que «implica un irrespeto a los derechos de los otros, que es inaceptable».

«Por supuesto que graduarse es un hito importante y es digno de celebración, cada quien puede celebrarlo de la manera que desee hacerlo, pero nunca contraviniendo el espíritu de eso mismo que estamos celebrando: que son bachilleres, que con disciplina acudieron a la escuela, que presentaron exámenes, que respetaron las reglas del juego, que aprendieron cuáles eran las reglas del juego y que las respetan», dice Vega.

Por su parte, Gustavo Olmos –también miembro de la Red– opina que es necesario que los colegios y liceos «tomen acciones, hablen con los representantes» para así advertirles de las consecuencias que acarrea no cumplir con las normas mínimas de seguridad vial. «En la dirección de seguridad vial de Baruta trabajan para atacar esta problemática. En cierta forma, pareciera que se está cumpliendo con los objetivos, entiendo que en Baruta está mucho más controlado que anteriormente y se observan caravanas mas apegadas a la ley», dice Olmos.

Sin embargo, recalcó que es necesario que las autoridades educativas y policiales estén al tanto de la logística que se llevará a cabo. Olmos dijo que en la Red de Madres, Padres y Representantes le pedían a la policía reunirse previamente en los colegios con autoridades y representantes para evitar inconvenientes en las caravanas, pero desconoce si esa práctica todavía se lleva a cabo y si se ejecuta en todos los municipios del Área Metropolitana de Caracas.

Videos: Cortesía Norma Rivas


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