Sobre la situación hospitalaria, el infectólogo Julio Castro enfatizó que no hay ruido en el aumento de casos respiratorios en las emergencias o cuidados intensivos de los hospitales centinelas. Sin embargo, se han registrado más casos sospechosos que son derivados a los Centros de Diagnóstico Integral (CDI).

Caracas. El número de casos positivos de COVID-19 detectados mediante la prueba conocida como PCR no refleja el ritmo de contagios que hay en el país, aseguró este jueves el médico infectólogo y presidente de la Comisión de Expertos de la Salud para hacer frente a la pandemia, Julio Castro, refiriéndose a que en Venezuela se hacen entre 85 y 95 pruebas diarias PCR en tiempo real.

Cuando ves la curva de casos nuevos por día, que es la forma idónea de vigilar la epidemia, hay picos muy raros. En un día hay 20 casos, en otro día seis y en otro día cero. Eso no es lo que se espera ver en una pandemia o al menos así no está funcionando en el resto de los países de América Latina, aseguró Castro este jueves 23 de abril en una rueda de prensa virtual. 

El infectólogo explicó que un método que puede ser útil para controlar una pandemia es utilizar el número de casos de sospechosos por día para tener una idea de cómo se está produciendo el fenómeno viral en la sociedad. Esto te puede decir si es significativo hacer 100 PCR al día o no. Si tienes 6000 casos sospechosos por día, entonces 100 no serán suficientes para detectar infectados, agregó. 

A juicio de Castro, es fundamental descentralizar las pruebas para que otros laboratorios, además del Instituto Nacional de Higiene (INH), puedan realizar los test PCR con el objetivo de controlar al máximo el coronavirus, y especialmente mejorar el concepto de vigilancia epidemiológica para que no se trate de un solo vocero diciendo lo que sucede.  

Deberíamos poder ver el número de positivos por pruebas rápidas, el número de sospechosos, el número de casos probables, el número de fallecidos con o sin definición para que podamos saber en qué parte de la epidemia estamos, sostuvo.

Sobre la situación hospitalaria, Castro enfatizó que no hay ruido en el aumento de casos respiratorios en las emergencias o cuidados intensivos de los hospitales centinelas. Sin embargo, se han registrado más casos sospechosos que son derivados a los Centros de Diagnóstico Integral (CDI), y en el caso del interior de país, en hospitales que son pequeños. 

La Encuesta Nacional de Impacto del COVID-19, actualizada hasta el 15 de abril, arrojó los porcentajes de escasez de insumos en los centros de asistencia médica: tapabocas (58,82 %), gel antibacterial (92 %), jabón (76 %) y guantes (72 %).

Con respecto a los servicios públicos, el informe reveló que el 96,4 % de los ciudadanos reciben electricidad con interrupciones o fallas, el 78,8 % tiene agua potable de manera irregular y de baja calidad, el 51,8 % no tiene gas y el 87,3 % reflejó la ausencia del combustible. 

Venezuela no ha llegado aún al punto más fuerte del COVID-19, y esto puede deberse a la falta de gasolina para trasladarse por el país y a la prohibición de vuelos, afirmó Castro.

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El Instituto Nacional de Higiene trasladó el pasado 11 de abril un laboratorio móvil que serviría para la realización de pruebas de descarte del virus. Se trata de un vehículo PII que fue adquirido cuando existía la amenaza de ébola. 

Castro indicó que este laboratorio no tiene equipos de bioseguridad para entes transmisibles de alta complejidad, y según la información que maneja, se le hizo una modificación para que pudiera trabajar con casos de coronavirus. Aseguró que desconoce si realmente están haciendo pruebas PCR. 

Me preocupa más el tema de derechos humanos, dijo Castro sobre los datos que han surgido sobre los centros de alojamiento preventivos donde son trasladados los migrantes venezolanos para que cumplan una cuarentena que les permita a las autoridades determinar si hay casos de  COVID-19. No se puede tener un tratamiento discriminatorio y deberíamos tener mejores sistemas de alerta en los pasos fronterizos que son zonas particularmente vulnerables

En el informe de la Oficina de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) publicado el pasado 2 de abril, las autoridades de Zulia anunciaron que  ingresaron al país 2500 venezolanos entre el 15 y 23 de marzo por pasos fronterizos informales. Además, reportaron ingresos diarios entre 40 y 60 personas. Desde el 17 de marzo, la cifra de ingresos diarios a Apure se encuentra entre 50 a 100 personas. 

Una gran cantidad de venezolanos están regresando a su territorio de origen debido que en países como Colombia, Perú y Ecuador un porcentaje importante se dedica a la economía informal, tal como ya lo ha registrado las Naciones Unidas, y con la llegada de la pandemia, sus ingresos económicos desaparecieron.

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