1.239.156 pruebas entre PDR y PCR se han realizado en el país para detectar la COVID-19. Mayo fue el mes en el que más aplicaron, 510.737. Una interpretación de eso puede ser que en ese período llegaron las donaciones de la OPS, también de China y Rusia. De junio a la fecha, a pesar de que se registró un incremento exponencial de casos, se ha visto disminución en la aplicación de las pruebas diagnósticas, de acuerdo con el mismo reporte oficial.

Caracas. Desde que se inició la pandemia en Venezuela, el pasado 13 de marzo, ha habido poca transparencia en la divulgación del comportamiento del virus. Crítica que no ha dejado de hacer la sociedad civil con incidencia en el tema de la salud y los gremios asociados a la sanidad. Ocupa especial mención el número de pruebas PDR y PCR aplicadas y los resultados, data oficial que en todo momento ha estado en entredicho, pues nunca alcanza el promedio de lo estimado: entre 8000 y 10.000 análisis en un día. Y, al parecer, es porque siempre hay déficit de equipos virocults.

El doctor José Félix Oletta, integrante de la Alianza Venezolana por la Salud, explicó que el virocult es un instrumento a base de plástico con un polímero, y la punta de este polímero es con la que se toman las muestras nasofaríngeas, las cuales se introducen en un recipiente profundamente hermético y refrigerado.

Si se toma muestra en Upata, ese procedimiento no puede durar más de 24 horas para su procesamiento con equipos especializados en el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel o en los laboratorios que habilitaron recientemente

“No es un hisopo cualquiera; es un dispositivo costoso y que tiene un procedimiento de uso especializado. Si esa muestra se tarda en llegar al laboratorio, debe ser refrigerada a menos cero grados”, explicó.

Oletta hizo esa introducción para mostrar de una forma sencilla lo complicado que es hacer el diagnóstico de la COVID-19. El virocult requiere un manejo técnico-científico y luego un traslado expedito. Eso implica personal y costo, y aunque las primeras pruebas las donó la OPS y luego llegaron otras de China, Rusia y Europa, que fueron compradas por el Gobierno venezolano, no fueron tantas para atender la demanda poblacional.

En siete meses y lo que va de octubre se han aplicado 1.239.156 pruebas entre PDR y PCR. Se calcula que las últimas (con el procedimiento con virocults alcanzan entre 5 % y 6 %, según la Ocha), de ahí que los casos reportados como activos estén por debajo de las proyecciones.

“Las muestras no llegan a su debido momento y se reportan tardíamente, el objetivo de eso es llevarle el pulso a la epidemia, si no lo haces adecuadamente y si calculas que se deben hacer cerca de entre 8000 y 10.000 pruebas de PCR al día, y no se está cumpliendo esa norma, automáticamente no hay una visión completa de la epidemia.

“En otro caso, entiendo que hay una situación de costo, y el tiempo de análisis de las PCR no es una situación fácil, hay que preparar personal. En Venezuela hay algunos equipos que son automáticos, otros tienen que someterse a una gran cantidad de trabajo con procedimientos de amplificación de los componentes genéticos del virus que están dentro de la muestra”, explicó.

Y ese sistema de amplificación se hace en el INHRR: “Esa fase lleva tiempo y costos elevados, por eso la OPS está evaluando mecanismos alternativos, como pruebas de identificación de antígenos mediante pruebas rápidas, y hay unas pautas actualizadas al mes de septiembre, en las que se propuso que Venezuela fuera uno de los países receptores, en las Américas, para ensayar el procedimiento”.

No obstante, consideró, en medio de una situación de insuficiencia de conocimiento de la epidemia, mientras el gobierno dice que está controlada, la situación es diferente, pues existe mucha opacidad informativa en relación con el virus.

Sobre la vacuna: “Las reglas universales deben ser cumplidas aquí y en cualquier parte del mundo, se promueve una vacuna, que es un candidato vacunal, sin saber los efectos secundarios, cualquier proteína extraña puede tener reacciones inmediatas, y esta puede tener daños graves, múltiples expresiones de shock, hasta implicaciones neurológicas complejas. Por eso tienen que ser verificadas en miles, en decenas de candidatos, para que se pueda garantizar que es inocua y efectiva. La rusa está en fase tres y hasta ahora no se habían publicado los documentos que se requerían de fase dos a tres. Hace algunas semanas comenzaron a publicarse algunos ensayos preliminares con esa vacuna. Entonces es una especie de carrera política de mercadeo y la expectativa de si hay una efectividad antes del 2021 y 2022 no la tenemos”.

“Recientemente no han llegado pruebas, a veces llegaban de China, de Rusia, pero lo que hemos visto es la reducción del número de diagnóstico.

“Hoy es menor en comparación con marzo. Hay un promedio de 4000 pruebas por día y, para el 7 de octubre, el inventario de virocults para poder tomar muestras de PCR de la nariz y garganta era muy poquito, cerca de 15.374. Eso se acaba en dos días”.

Realidad vs. expectativa

Para Oletta, si la oferta es de cerca de 10.000 pruebas al día, al mes se van a requerir entre 240.000 y 300.000.

“Eso supone que hay que reponer cada dos o tres días para hacer las cosas bien. Pero si la reposición de esos virocults se hace cada dos o tres semanas, las regiones se quedan sin equipo para poder hacer diagnóstico”, añadió.

De fuentes confiables, obtuvo que, por ejemplo, en Táchira y en Aragua había cero disponibilidad de esos equipos, aun cuando son zonas con alto registro del virus y que en nueve entidades había menos de 500:

  1. Miranda, 500.
  2. Distrito Capital, 480.
  3. Monagas, 400.
  4. Falcón, 400.
  5. Anzoátegui, 335.
  6. Guárico, 255.
  7. Lara, 100.
  8. Barinas, 89.
  9. La Guaira, 45.
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“Esta situación los debería estar obligando a hacer reposiciones inmediatas. En condiciones como estas deberían tener inventarios para un mes y así no tienen que estar pidiendo. Pero eso tiene que ver con un objetivo político: con el control de la información”, señaló.

¿Cuáles son los nudos críticos entonces?

—1. Si no hay virocults no hay toma de muestras. 2. Si se retrasa el transporte del virocult, tiene que ser refrigerado a menos cero grados, para que la muestra no se deteriore. 3. La poca recepción de las muestras. Mientras en Colombia hay 180 centros, aquí hay de tres a cinco, y no se sabe cómo trabajan. El de Miranda, por ejemplo, está en manos de la delegación cubana. Lo que indica esto es que no se están cumpliendo los acuerdos que se suscribieron entre el Gobierno, la OPS y el representante de la AN.

Ahora bien, Oletta consideró que el panorama es terrible porque si no se crea conciencia del riesgo y, por el contrario, se da una imagen de que el problema está superado, hay más posibilidades de contagio: “Falta mucha educación para la salud, y en el caso de la pandemia es indispensable”.

El dato

Cuando había 48.000 casos para el 30 de agosto, se estimaban 240.000 contagios. La proyección actual está entre 350.000 y 400.000, y para diciembre 1.200.000. Hay que multiplicar la cifra actual por cinco, según los académicos, y eso da un diagnóstico de la realidad. Además, 90 % de las personas con síntomas no quiere ir a los hospitales y clínicas por temor. 


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