Este miércoles 5 de agosto, la presidenta del Colegio de Enfermería de Caracas, Ana Rosario Contreras, en una rueda de prensa virtual, denunció que los están obligando a reutilizar las batas y mascarillas. Incluso las bragas de seguridad que usa el personal en la mañana, les piden que las dejen para el turno de la tarde.


Caracas. “Hay una situación de extrema urgencia. Ya veníamos sufriendo la emergencia humanitaria compleja y lo hemos denunciando desde el principio, pero con la pandemia se ha profundizado. Solo en el Distrito Capital hay 80 trabajadores de Enfermería con clínica sugestiva para la COVID-19”. 

Una está en aislamiento domiciliario, pero la mayoría fue recluida en los hoteles. Un grupo es del hospital Victorino Santaella de Los Teques. Los afectados se quejan de las condiciones y del mal trato. Lo comparan con campos de concentración y critican que no dejan a sus familiares llevarles comida. 

Así lo informó, este miércoles 5 de agosto, la presidenta del Colegio de Enfermería de Caracas, Ana Rosario Contreras, en una rueda de prensa virtual, en la que denunció, reiteradamente, que los están obligando a reutilizar las batas y mascarillas. Incluso las bragas de seguridad que usa el personal en la mañana, les piden que las dejen para el turno de la tarde. 

“Estamos trabajando en condiciones indecentes y con ingresos que nos tienen en extrema pobreza. Nos están obligando a laborar en instituciones donde no hay constante dotación de equipos de seguridad, contraviniendo el mandato de la Organización Mundial de la Salud, órgano que ha insistido en el hecho de que los Estados deben darle prioridad y prevención a los trabajadores de la salud”.

Citó los 40 médicos y las siete enfermeras fallecidas en el ámbito nacional con patologías asociadas al virus. Uno de los casos, el de Keyla Malaya, a quien se le hizo la PR y fue internada en la unidad de cuidados intensivos por presentar tres clínicas del virus y falleció. 

El resultado de su PCR nunca llegó y por tanto no está en las estadísticas, pues para los casos oficiales debe ser concluyente la PCR “y hemos visto que tardan entre 10 y 15 días en llegar”. 

“Esta es la cifra de mortalidad más alta de la región, y los datos recientes de la OCHA destacan que en Venezuela hay 212 profesionales en el sector contagiados. Los trabajadores de Enfermería están renunciando y migrando al campo laboral informal, pues además del riesgo sanitario, no hay retorno económico por la prestación de sus servicios”. 

Mencionó que en el país debería haber 120.000 profesionales de Enfermería. No obstante, dijo, más de 60 % se ha ido, precisamente por los salarios que, insistió, los tienen en pobreza extrema.

Destacó además que hay criterios que no se están tomando en cuenta en los hospitales, ahora que hay una curva en ascenso de los casos. Reconoció el trabajo de la Asamblea Nacional, al declarar en 2015 la crisis humanitaria, y la cooperación conjunta de la OPS y Unicef, instituciones que han aportado insumos de protección (20 toneladas y 15 toneladas respectivamente). 

“Pero estamos usando las mascarillas hasta 72 horas seguidas y eso está dando una falsa protección al personal. Ahora, aquí están invirtiendo dinero en máquinas electorales, cuando tienen que hacerlo en respiradores”.

Expuso con alarma que tampoco hay protocolos para la disposición de los cadáveres. En el complejo José Ignacio Baldó, conocido como El Algodonal, dispuesto como centro centinela, la semana pasada se notificaron tres decesos por COVID-19, uno pasó 12 horas en un área no acorde, otro 24 y el tercero 42 horas dispuesto igual en un sitio sin refrigeración.

Dijo que en el José Gregorio Hernández, ubicado en Cotiza, se presentó similar situación con un fallecido que retiraron luego de 12 horas. Denunció que las cavas de las morgues hospitalarias no están operativas.

Esto, a su juicio, es sumamente peligroso porque acelera la propagación del virus y el personal está más expuesto.

“A pesar de que hay 80 trabajadores de Enfermería afectados, no es el momento de abandonar los hospitales, es el momento de exigirle al gerente que no almacene los equipos y que los distribuya”, respondió Contreras a la pregunta si estaba previsto que el sector se fuera a paro. 

Sobre la realidad de las cifras de la COVID-19, recordó las declaraciones de las academias, que han dicho que el nivel de contagio es alto y, repitió, que toda esa estadística hay que multiplicarla por 10. Para nadie es un secreto que no se están realizando suficientes pruebas rápidas. De los 1.511.433 diagnósticos hechos, entre 5 % y 6 % son PCR, de acuerdo con la OCHA. “Eso mantiene encendidas las alarmas, aquí hay 80 trabajadores de Enfermería y, por tanto, exigimos que se haga el testeo a todo el personal de salud, el cual debería estar haciéndose cada 15 días”.

Mencionó el caso del hospital Eugenio Bellard de Guatire donde aplicaron la prueba a 33 personas y nueve resultaron positivas y están en aislamiento.

“Nos preocupa que las PR dan falso positivo y que no hay tantas PCR para el resultado preciso, con lo cual se pueda hacer el debido rastreo del personal. La situación es delicada, y se mantiene centralizado el estudio de los casos”.

Denunció además que fue cerrada la carpa de triaje del Hospital Clínico Universitario porque no hay equipos respiradores; que sigue la persecución a los trabajadores, mencionó estados como Táchira y Bolívar donde eso está pasando, y llamó a la conciencia de los ciudadanos: la única vacuna contra la COVID-19 es que usted se lave las manos, use la mascarilla y mantenga distanciamiento social.

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