Desapariciones, ejecuciones y hasta abusos sexuales atribuyen al Ejército en Tumeremo

Habitantes en Tumeremo amenazan con cerrar la troncal 10 hasta lograr la salida del comandante del Fuerte Tarabay, Ernesto Solís, a quien acusan de la zozobra y las muertes en el pueblo.

Tumeremo. «Después de que vinimos a Fiscalía a denunciar a ese hombre, es peor la cosa». Así lo aseguró Andreina Arcia, esposa de uno de los cientos de mineros desaparecidos en Tumeremo. Estas desapariciones y también ejecuciones las atribuyen al comandante del Fuerte Tarabay, Ernesto Solís.

Hace un mes acudieron a la Fiscalía en Puerto Ordaz. Desde entonces, las amenazas en el pueblo arreciaron.

«El fiscal superior ha hecho caso omiso a las denuncias formuladas acá. Tuve que mudarme de mi pueblo porque después de que formulamos las denuncias, lo que hemos recibido son amenazas, persecución, que si nos van a mandar a matar, que nos van a meter presos, que van a acabar con la familia de nosotros», afirmó Gladys Pedroza. Su hijo, Gunther Aguinagalde, de 20 años, fue asesinado por el Ejército, en agosto de este año.

Arcia, cuyo esposo desapareció en mayo, luego de ser secuestrado —aseguró— por Solís, destacó que recientemente desaparecieron otras cinco personas. En este caso, no fueron mineros, sino comerciantes.

Están pidiendo dos kilos de oro por cada uno. Ellos son comerciantes, no sabemos por qué se los llevó», manifestó Arcia.

Mujeres aterrorizadas

La zozobra en el pueblo de Tumeremo, municipio Sifontes del estado Bolívar, no es solo por desapariciones y ejecuciones dentro y fuera de campamentos mineros. Cada vez son más las denuncias sobre violaciones a mujeres, acoso y hasta les cortan el cabello.

«No puedo salir de mi casa, me da miedo. Si salgo tengo que estar pendiente, porque donde ese señor me ve, me ha tirado el carro encima. Tengo tres hijos menores de edad, el de 10 años vive asustado. Cada vez que lo ve sale corriendo, no quiere salir de la casa y lo tuve que sacar de Tumeremo«, relató Jolis Fermín.

Jolis se tuvo que separar de su pareja por las amenazas de Solís. Contó que hace aproximadamente un mes, fue golpeado cuando llevaba agua a una de las minas.

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«Se tuvo que mudar para Upata y se tiene que hacer una operación, para colocarle una malla en el hígado porque se le desprendió. Le dijo que si seguía en Tumeremo, no descansaría hasta matarlo porque iba a acabar con todo el que él pensara que es malandro. Él no tiene la certeza de eso, sí puede haberlos, pero no todos son malandros», detalló Fermín.

Como mujer, manifestó sentirse atemorizada, bien porque la desaparezcan, abusen sexualmente de ella o le corten el cabello.

«Hay muchas mujeres que han pasado por eso. No ponen la denuncia por miedo. Cuando a mi pareja se la llevaron, quise poner la denuncia pero por temor no fui, porque como le pasó a él me podía pasar a mí y tengo niños. Ahorita sí tengo el valor porque estoy cansada de los abusos», aseguró.

Guerrilla en complicidad con el Ejército

La presencia de grupos guerrilleros es un tema que el pueblo prefiere evitar. Sin embargo, esta vez afirmaron que sí hay guerrilleros colombianos que hacen vida en las minas de Tumeremo, bajo el consentimiento del Ejército venezolano.

«Él [Solís] es el que les lleva comida, combustible. En Tumeremo no podemos ni sacar gasolina en una moto porque el señor es el mayor contrabandista. Lleva sus camiones para llevar gasolina a las minas. Estamos cansados de esto ya», denunció Fermín.

El pueblo de Tumeremo amenazó con cerrar la troncal 10, vía internacional que comunica todo el sur de Bolívar con Brasil, para exigir la salida del comandante Ernesto Solís.


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