Médicos especialistas insisten en recomendar el uso del tapabocas, seguir con el distanciamiento social y con el lavado frecuente de manos. Pero ya se ve el relajamiento casi total de las medidas preventivas: hay ciudadanos que ya ni siquiera llevan el tapabocas colgando bajo la barbilla.
Caracas. Se veía venir: diciembre con flexibilización. Una medida apoyada en la supuesta curva aplanada de casos COVID-19 ya es oficial. Pero ¿cómo impactará? La opacidad informativa que ha reinado estos ocho meses de pandemia, la escasa capacidad de diagnóstico, de seguimiento y de tratamientos señalan un futuro incierto, sobre todo cuando hay un relajamiento de las medidas como el uso obligatorio del tapabocas y el distanciamiento social.
Por redes sociales es común ver fotos y videos de zonas como Catia, Sabana Grande, mercado mayor de Coche y el centro, repletas de personas durante las semanas de flexibilización.
En Caracas no se vio una cuarentena radical. Esas imágenes de calles desoladas, como llegaban desde China o Europa, no se registraron en la capital; aunque desde el gobierno de Nicolás Maduro siempre se habló de un alcance de cuarentena superior a 80 %.
Y no se dio completamente porque la mayoría de los venezolanos dependen de ingresos formales. Por eso la gente permaneció en las calles retando el virus mortal, incluso cuando repuntaron los casos a más de mil, y cuando entró el plan 7×7, en junio pasado, el flujo de ciudadanos no bajó. Más bien, motivado por la escasez de gasolina y de bombonas de gas, la cuarentena empezó a pasar sin pena ni gloria.
Además, el discurso que se proyectaba desde el Gobierno fue siempre de control de la situación y eso llegaba a la población de forma directa. En cambio, las alertas y las opiniones de los expertos eran satanizadas y disminuidas.
Ahora, cuando Venezuela se acerca a los 100.000 contagios —y en países como Italia, España y Estados Unidos hay un repunte luego de semanas de flexibilización, de aperturas de terminales aéreos, discotecas y escuelas— se da paso a una flexibilización especial, que viene a dar más fuerza al contexto reciente: si ya estabas en la calle, ahora hazlo con confianza.
Ya ni en el transporte público se acuerdan del distanciamiento social, tampoco hay limpieza de manos en las entradas de algunos comercios, las franjas horarias no se respetan, ya no pasa el camión de la PNB con sus parlantes haciendo llamados de concienciación. Y si antes los ciudadanos usaban el tapabocas colgando bajo la barbilla, ahora ni eso. Es común ver a las personas salir sin protección e incluso subirse a las camionetas o entrar a las panaderías sin mascarillas.
En las zonas populares se hace vida social —aunque pareciera que nunca se dejó de hacer— y a la par, campaña electoral. De hecho, el camión de la PNB fue sustituido por el de los seguidores del oficialismo, quienes recorren las calles y con los altavoces hacen campaña a los candidatos a la Asamblea Nacional, comicios a realizarse el próximo 6 de diciembre.
Edwar Ocariz, vecino de la parroquia Coche
“Diciembre con flexibilización lo veo negativo, por cuanto es evidente que las cifras no son las reales. He comprobado que en la parroquia Coche, la gran mayoría de los fallecidos no son reportados. El caso más cercano es el de una vecina que falleció hace semana y media y hasta el momento no ha salido en el reporte diario, y así como esa vecina muchas otras defunciones. Muchos residentes están comentando que les exigen la PCR para darles ingresos a una hospitalización y no hay manera de hacerse ese diagnóstico. Lo mismo les sucede a las personas que están buscando empleos, les piden esos resultados y no hay forma de hacerlo en un centro de atención pública. Así que a mayor flexibilización, mayor riesgo. La curva de la epidemia ellos (el Gobierno) la bajaron, pero en el escenario real observamos que no es así. Tristemente, esto puede acarrear que para el mes de enero se vuelva una gran emergencia en los centros hospitalarios. Diciembre es un mes de mucha movilidad y si bien hay una contracción económica, la gente está buscando cómo sobrevivir“.
¿Pero qué dicen los expertos? ¿Tendrá impacto esta medida?
Jaime Torres, jefe de Infectología del Instituto de Medicina Tropical de la UCV: “No es posible predecir lo que ocurrirá, pues no sabemos ni el nivel real de infección en la publicación (porcentaje de positivos para anticuerpos contra el virus). Si este último es elevado, el número de casos no debería aumentar significativamente en ciudades como Caracas o Maracaibo, donde la onda epidémica fue muy activa. En general, nuestro país no experimenta variaciones importantes en el año de infecciones respiratorias como influenza, pues no tenemos estaciones bien definidas”.
El especialista también señaló:
- Las cuarentenas no son una solución por sí mismas —a menos que sean extremadamente estrictas, como en China— si no se acompañan de otras medidas como identificación precoz de casos, manejo de contactos, muestreo masivo de la población.
- Las medidas de distanciamiento permiten ganar tiempo para evitar que los sistemas de salud se sobrepasen y permitir que medidas más definitivas como las vacunas, puedan ser implementadas.
- Es inevitable que ocurra un cansancio de la población y que cada día sea más difícil imponer medidas restrictivas. Además, la gente se va acostumbrando a convivir y pierde el miedo gradualmente.
Luis Ezechuría, pediatra epidemiólogo: “Esto es complicado, va en contra de toda lógica científica. Ya veremos en enero”.
El especialista también señaló:
- La gente está siguiendo las informaciones que les dicen los políticos y no lo que les dicen los médicos. El virus está ahí y hay que cuidarse, mantenerse en casa, tener distanciamiento, usar tapabocas, esterilizarse las manos, eso es lo que está vigente. Que los políticos digan cosa, bueno vean lo que pasó en Italia, en España, en Francia, en Estados Unidos después de la convocatoria de elecciones, la segunda ola está ahí.
- Además, es preocupante la poca o casi nula información desde el Gobierno. También hay otras variables que están en juego, como la económica, y todas van a favor del virus y en contra de la gente.
Ana Carvajal, especialista en enfermedades infecciosas, integrante de la Red Defendamos la Epidemiología Nacional: “Me parece grave diciembre con flexibilización, esa medida les da a las personas una falsa sensación de seguridad. Según los expertos, de acuerdo con las cifras oficiales publicadas por el Gobierno, hay más de 90 % de población susceptible en Venezuela que puede adquirir la enfermedad. Aunado a que en los últimos días se ha visto gran cantidad de personas en sitios públicos y conciertos, en las playas y en el hotel Humboldt, por mencionar algunos sitios. Sin duda tendremos un repunte o incremento de los casos en las próximas semanas, como lo han dicho los investigadores epidemiólogos de la UCV”.
La especialista también señaló:
- Se debe enfatizar en la educación del ciudadano y en la comunidad, uso de mascarillas, lavado de manos, distanciamiento social y no llevarse las manos a la boca y ojos. Evitar asistir a sitios concurridos.
- Buscar información en fuentes confiables científicas, la Academia Nacional de Medicina y las ONG dedicadas al tema.
- Hay una posibilidad muy cierta de tener un escenario crítico las últimas semanas de diciembre y en enero. Hay que aprender a vivir con la pandemia, teniendo en cuenta las medidas preventivas. Además, las autoridades de salud deben identificar a los enfermos y rastrear los contactos para el aislamiento y la cuarentena de los contactos.
- Esta pandemia ha impactado negativamente en la economía, se estima que de 8 a 100 millones de personas caerán en la pobreza en el ámbito mundial. Por lo tanto, habrá una reducción de los logros económicos en la última década.
- Las autoridades de salud deben igualmente garantizar la atención de los enfermos de la COVID-19 y de los pacientes con otras patologías. Lamentablemente, esto no se ha cumplido, muchas personas no han tenido acceso a cuidados médicos durante la pandemia. Por otro lado, las cifras oficiales reportadas evidencian un gran subregistro de casos y de fallecidos.
- Actualmente hay cientos de venezolanos en la frontera con Colombia, en Cúcuta, esperando autorización del gobierno venezolano para entrar al país, pues se les ha negado el ingreso por el virus.
Hermes Rivero, paciente trasplantado
“Para mí, diciembre con flexibilización no trae ningún beneficio en cuanto a la salud. En el ámbito económico sí, debido a que se va a permitir generar más ingresos a la paupérrima economía familiar, que entró más en crisis con la pandemia. Donde vivo ha habido siete casos de COVID-19, dos en el piso donde vivo. Un señor duró tres semanas en el CDI de la UD-5 en Caricuao, otro estuvo en hotel, a una amiga la mandaron al Poliedro y pasó un mes completo allá. El virus sí existe, pero esto tiene que ver con las elecciones“.
Manuel Figuera, médico infectólogo: “Si uno compara los escenarios mundiales, es verdad que Venezuela es un país atípico, somos unos de los peores en cuanto al aspecto sanitario en Centroamérica, el que menos laboratorios tiene, y eso también influye en el hecho de que la data no es fehaciente y, por tanto, debe haber un subregistro, porque debemos entender que muchas personas no se hacen las pruebas”.
El especialista también señaló:
- Los demás países que no han hecho las cosas bien y han tenido aperturas no controladas viven hasta una tercera ola, está pasando en Europa y Centroamérica, donde hay muchos más casos y más muertes que antes.
- En Venezuela si tenemos que 3 % o 4 % de la población se enfermó, eso significa que hay casi 96 % susceptible ante la enfermedad y ahora en una situación económica y de salud mucho más adversa.
- Con la COVID-19 hemos aprendido que es mejor no enfermarnos. Sabemos que 80 % de la población puede tener el virus de manera leve a moderada, que 40 % son asintomáticos, pero no sabemos quiénes son y si no se protegen, van a contagiar a otros que sí pueden morir. Vimos en Estados Unidos cuando abrieron las escuelas que muchos niños se enfermaron y ellos pasaron el virus a otras personas adultas con patologías. Bueno, eso es lo que debemos ver y no repetir.
- Sabemos que socialmente es desgastante hacer la cuarentena, pero con nuestro sistema de salud colapsado, es mejor no enfermarse. La gente quiere ir a la playa, hacer reuniones, pasear y eso aumenta la posibilidad de infecciones. Entonces pierden la conciencia, hacen reuniones en espacios cerrados y ahora estamos viendo más casos, porque en esas celebraciones no usan la mascarilla ni el distanciamiento social.
- Repito: hay países con una segunda ola, hasta una tercera, porque se descuidaron, y cuando las cuestiones de salud se mezclan con la política, los resultados no son buenos. Hay medidas que pueden ser contraproducentes.
- Venezuela en un principio estuvo protegida porque estaba aislada, solo 8 líneas aéreas, poca movilidad interna, escasez de gasolina, altos costos, quizá por eso la pandemia no fue tan grande; pero ahí están los casos de Perú y Ecuador, con una población pobre. Creo que no debemos descuidarnos y más con un sistema de salud muy precario y destruido. Si la gente va a salir, que lo haga hacia espacios abiertos y con mascarilla.


