Luego de una pretemporada exitosa en términos sanitarios, las Grandes Ligas enfrentan su primer brote de COVID-19 apenas días después del arranque de la atípica campaña.

Caracas. Inesperado. Así se puede calificar el brote de 17 miembros de los Marlins, incluyendo al venezolano Miguel Rojas, que justo se presentó apenas días después del inicio de la campaña regular de las Grandes Ligas y luego de una pretemporada con numerosos contagios, pero exitosa en términos del manejo sanitario.

Una sucesión de positivos en una escuadra era precisamente la situación que la Major League Baseball (MLB) quería evitar al confeccionar un protocolo de 113 páginas y diseñar una estrategia centrada en la realización de pruebas —6400 muestras tomadas hasta el viernes 24 de julio— para evitar el riesgo de una expansión rápida del virus que marcaría la cancelación definitiva de la zafra 2020.

¿Por qué agarró tan fuera de base el brote a la MLB si en la pretemporada hubo un buen control de los contagios? Probablemente porque el protocolo se creó para evitar brotes que pudieran poner en riesgo la continuidad de la temporada. No obstante, el procedimiento está dirigido principalmente a lo que hacen jugadores y miembros del staff dentro de los estadios. Afuera de los escenarios se depende del criterio de cada quien, sin contar los constantes viajes y la disparidad en la tasa de contagios de cada ciudad de los Estados Unidos, que en el caso de Miami y el estado de la Florida es de las más elevadas en ese país.

Al margen de las particularidades del protocolo, la MLB pareció fallar si dio el visto bueno para que los Marlins jugaran el domingo 26 contra los Filis. Antes de ese choque, tres integrantes de los floridanos ya habían salido positivos y correspondía al comisionado Rob Manfred tomar la decisión de dar luz verde al partido. El diario Philadlephia Inquirer asegura que fueron los propios jugadores de los Marlins, capitaneados por Rojas, quienes aprobaron la celebración del juego, con los riesgos que esto supone. Manfred lo niega, pero cantar la voz de Play Ball cuando todo un plantel estuvo en contacto con los contagiados fue temerario por decir lo menos.

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La propia experiencia de otros deportes era útil al evaluar la indeseada situación. En España, por ejemplo, horas antes del desenlace de la Segunda División de fútbol, el Fuenlabrada arribó a La Coruña y el día anterior al choque se confirmó la noticia de seis positivos en la expedición madrileña. Como es de suponer, el encuentro se suspendió. Las disciplinas, los procedimientos y los contextos no son los mismos, pero el sentido común debería privar, sobre todo si se proriza la salud de los atletas. Para el lanzador de los Dodgers, David Price ese no es el caso en la MLB.

«Veremos si ahora sí la MLB va a poner la salud de los peloteros en primer lugar. Una de las razones por las que tomé la decisión de quedarme en casa y no jugar la temporada es porque la salud de los jugadores no era la prioridad. Veo que eso no ha cambiado», escribió Price en su cuenta Twitter. El zurdo es uno de los peloteros que decidió no participar este año por precaución. En ese grupo figura también el venezolano Félix Hernandez.

¿El brote de los Marlins pone en riesgo el resto de la temporada? Por ahora no. Los peces es el único equipo con contagios en este momento y se mantendrán inactivos hasta la próxima semana. Lo que se puede esperar es una mayor rigurosidad con el tema sanitario en general. Y eso incluye medidas simples como respetar la distancia social en las cuevas —evidentemente irrespetada, como se ha visto en varias transmisiones— o eliminar las efusivas celebraciones que también han quedado en evidencia en la pantalla chica.

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