Zandra Pedraza, creadora del proyecto, comentó que la importancia de prevenir enfermedades es a través del contacto social y anima a las generaciones más jóvenes a planificar su vida después del retiro.

Caracas. Después de la muerte de su esposo Zandra Pedraza decidió salir a tomarse un café. Lo hizo por “disciplina y responsabilidad personal”. Así llegó a una cafetería en un viejo centro comercial al este de Caracas, hace tres años.

Otro día hizo lo mismo, pero esta vez con una amiga. Ese día Ignacio Navarro, un músico que toca piano en el lugar, se acercó y les preguntó si querían escuchar una canción en particular. Para Zandra aquel gesto se transformó en una idea reveladora.

Fotógrafo: Crónica Uno

Zandra, quien es consultora gerencial, volvió al lugar pero acompañada de miembros del Instituto Tobías, una institución que ayudó a constituir hace nueve años, el cual trabaja con personas que padecen demencia senil y Alzheimer, y quiénes tenían una idea que consonaba con la de ella.

“En medio de esa consultoría, aprendí que las personas de la tercera edad no deberían quedarse encerradas en la casa, porque la soledad conecta con la depresión y la depresión conecta con demencia senil o Alzheimer”,

dice Zandra, de 77 años de edad.
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Bailar, cantar y compartir

Allí comenzó lo que ahora es el Club Tobías, un espacio de encuentro social para la tercera edad, donde los hombres y las mujeres que asisten tienen más de 60 años de edad. Conversan, bailan, cantan, comparten un café, una cerveza o cualquier cosa para picar.

”El Club Tobías es una iniciativa que fomenta el encuentro social entre adultos mayores. Esto es una medida preventiva para no enfermarse”

añade Zandra.
Fotógrafo: Crónica Uno

Los encuentros son los jueves entre 2:00 p. m. y 5:00 p. m., con autorización de la junta de condominio del centro comercial. Para ser parte del club no hace falta más que la voluntad de asistir.

Tres años después existen 10 Clubes Tobías, nueve de ellos en Caracas y uno en San Cristóbal. En la capital algunos están ubicados en Sambil La Candelaria, Candelaria Center, Terrazas del Ávila, Manzanares Plaza, El Hatillo.

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La tercera edad en Venezuela

Datos de la Comisión de Familia, Libertad de Culto y Religión de la Asamblea Nacional estiman que en Venezuela existen al menos cinco millones de personas de la tercera edad que “necesitan protección”.

En 2022, un estudio realizado por la organización no gubernamental Convite, con una muestra de 3058 entrevistados, calculó que entre 500.000 y 600.000 adultos mayores viven solos.

“La soledad es un problema que está abrazando a Venezuela. Los adultos mayores son personas huérfanas de hijos, porque los hijos emigraron”,

dice Zandra.

Parte de esta población lidera durante la última década protestas antigubernamentales, en exigencia de condiciones dignas de vida. En Venezuela la pensión es de 130 bolívares, lo que equivale a poco más de dos dólares.

Olvidan los dolores

Hace casi dos años, Norelys Sánchez, de 68 años de edad, vio por redes sociales una publicidad del Club Tobías. De inmediato le dijo a su madre Aída Núñez, quien tiene 96 años, y ambas se animaron a asistir.

Durante un año Aída fue “la mujer más feliz del mundo” y se lo atribuye al club.

“Cuando empieza a sonar la música se nos olvidan todos los dolores que tenemos, quienes usan bastón, sueltan el bastón, a los que le duele algo al final dicen: ¡Viva el ibuprofeno!”, exclama Norelys.

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Hace nueve meses que Aída falleció. Sin embargo, Norelys todavía asiste al club porque siente que al estar allí ve a su madre en cada rincón. También va porque gran parte de su familia ya no vive en Venezuela.

Si no existiera el club yo estaría encerrada en mi casa, a lo mejor hasta deprimida. Esto me ha ayudado a superar la partida de mi mamá, me ha dado mucha fortaleza”, dice.

Nuevos clubes

Con más de 1000 miembros en cada grupo de WhatsApp y 24.000 seguidores en Instagram, cada día llegan nuevas solicitudes de formar otros clubes.

Sin embargo, José Rafael Quintana, socio de Zandra en este proyecto social, explica que hacen falta cuatro aspectos fundamentales para crear un Club Tobías.

“Lo necesario es tener al menos una, dos, tres personas que quieran participar, luego tener un anfitrión, la otra es una persona responsable de la música y contar con un lugar donde todo funcione bien; que tenga condiciones mínimas indispensables como sillas y papel higiénico en el baño”,

cuenta José Rafael.
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“El que no se mueve, se tuye”

José Rafael, un licenciado en computación de 63 años de edad, detalla que durante los tres años que lleva el Club Tobías en funciones crearon tres lemas que definen la esencia de este proyecto social, ganador del primer lugar del concurso de emprendedor sociales 2024 del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA).

El primer lema es “bailamos, cantamos, conversamos, celebramos la vida y conectamos neuronas”.

“Cuando bailas, no importa cómo bailes, feo, bonito, bien, la persona siempre debe coordinar, y cuando uno coordina se comunica el lóbulo derecho con el izquierdo y empiezan proceso de neuroplasticidad”,

explica.

Los otros dos lemas son: “el que no se mueve, se tulle” y “la alegría trae muchísima más alegría”.

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El anfitrión

Galeno Suárez, de 74 años de edad, es anfitrión del Club Tobías. Su rol se basa en recibir a los miembros que llegan por primera vez e integrarlos al grupo.

Llegó al club por invitación de una amiga, desde hace dos años. Junto con su esposa disfruta de una experiencia que para ellos ha sido un “renacer” para sus vidas.

“Si nos quedamos en las casas pensando en el pasado, viendo el techo, el televisor va a llegar un momento en que nos vamos a enfermar. En cambio si venimos al club compartimos, reímos, gozamos, bailamos”, expresa Galeno.

Los hijos se fueron

Nancy Arenas llegó hace un año y medio al Club Tobías por medio de su hermano, quien es conocido de Zandra. Ahora espera con ilusión los jueves, día en que sabe se reencontrará con sus amigos, con quienes ahora hace planes fuera del club. Va a sus casas, a la playa o acuden juntos a un coro del que también forman parte.

“A esta edad ya los hijos se fueron o una ya quedó viuda. A mí esto me llena mucho, no me gusta quedarme encerrada en casa”.

dijo Nancy.
Fotógrafo

A Moravia, de 77 años de edad, toda la vida le ha gustado bailar. Hace un tiempo tuvo una fisura en un pie y durante un mes no pudo asistir al club, lo que para ella fue “terrorífico”.

Estar en casa por tiempo prolongado no le gusta, dice que la casa ”encierra”. Así que cuando vio que ya podía bailar, no lo pensó dos veces y volvió al club.

Consejo a los más jóvenes

Es responsabilidad de cada adulto cuidarse, para llegar a viejos sanos y felices. El encuentro social es prevención. A la gente hay que motivarla a salir de casa, y no se trata de salir a caminar con el perrito o ir al supermercado, porque a mí la harina nunca me ha hablado”, dice Zandra.

El consejo que da Zandra a las generaciones más jóvenes es “actualizar sus proyectos de vida, para que cuando se retiren, sepan qué hacer y que no se queden metidos en la casa”.

Fotógrafo

Zandra Pedraza fue la primera mujer que llegó a ser socia de una transnacional en Venezuela y en Latinoamérica hace 52 años.

“Si hace 20 años alguien me hubiera dicho que iba a estar cantando y bailando en un centro comercial, le hubiera dicho estás loco. Pero se me presentó, y ahora lo estoy convirtiendo en un proyecto de responsabilidad social”,

finaliza.

El nombre Tobías viene de un personaje del Antiguo Testamento, que cuando dormía, soñaba que la vida era bella y cuando se desesperaba se daba cuenta que hay muchas cosas que cada persona puede hacer por otras personas.

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