Tras casi60 días de labores ininterrumpidas, el centro de atención médica y veterinaria instalado en el McDonald’s” de Caraballeda, en La Guaira, cierra sus puertas y avanza a una nueva etapa, pues los voluntarios se niegan a dejar sola a esta comunidad en la etapa de reconstrucción

Caracas.- El centro de atención integral de salud y veterinaria instalado en el McDonald’s de Caraballeda, en La Guaira, dice adiós luego de casi 60 días de atención ininterrumpida a los afectados por el doble terremoto que devastó esta población y dejó más de 6.500 personas fallecidas. 

Un total del 12.916 vidas fueron atendidas en los espacios de este restaurante que a las 48 horas del doblete sísmico fue abierto por médicos del estado Lara, región del centrooccidente venezolano, que llegaron a la zona 0 para apoyar en lo que hiciera falta, y se encontraron con los espacios intactos de este McDonald’s rodeado de edificios en ruinas y escombros.

Con un letrero en la puerta con el mensaje “no hay servicio médico” y un acto de reconocimiento a los voluntarios de todo el país, este “hospital de campaña”, centro médico provisional para emergencias, cerró la tarde del jueves, 27 de agosto.

Y aunque el anuncio se había anticipado en redes sociales, incluso el jueves llegaron personas que cargaban a sus mascotas y preguntaban si podían ser atendidas, a lo que alguno de los médicos respondía con los ojos vidriosos que ya no podían prestar ayuda desde este espacio. 

Es  que su ubicación estratégica y ser el único espacio con una planta grande que permite el funcionamiento óptimo del sitio lo convirtió, también, en un centro de conectividad y un espacio de encuentro desde donde todos los voluntarios, periodistas, sobrevivientes y rescatistas se sentían a salvo mientras trabajaban en la zona cero. 

Foto: Génesis Carrero

Un trabajo que deja huella

El cierre del “hospital McDonald’s” se debe al peligro de derrumbe de una gran edificación colindante. La directiva de la cadena de comida rápida no tiene fecha para la implosión, demolición controlada con explosivos, del inmueble, pero por prevención desalojó la sede, no sin antes homenajear la labor realizada durante dos meses.

El equipo de McDonald’s entregó reconocimientos a los voluntarios que permanecieron estos meses en sus espacios y también a sus trabajadores que acompañaron la labor médica y sirvieron de refuerzo en la logística y seguridad del sitio al que diariamente acudieron cientos de personas buscaban ayuda de todo tipo.  

El doctor Luis Fernando Jaimes asumió el compromiso de coordinar este esfuerzo que reunió al menos a 400 médicos, rescatistas, veterinarios, odontólogos, psicólogos y fisiatras y que ahora se propone buscar un nuevo espacio para seguir en la labor de acompañar a La Guaira durante la reconstrucción. 

“En 45 días atendimos aproximadamente a más de 8.000 personas y más de 3.000 animales. Sin contar muchos medicamentos que distribuimos a nivel de toda la región, incluso hospitales (…) Pudimos ayudar gracias al aporte de todas las personas del mundo que se sumaron a este proyecto, lo cual es increíble”, dijo. 

Foto: Génesis Carrero

Una nueva etapa

Ahora se niegan a irse de La Guaira y alquilaron un pequeño espacio para resguardar los insumos de los que aún disponen y organizar una “nueva etapa” en la que esperan encontrar un espacio desde el que puedan sostener la atención que ha brindado a los afectados por los sismos.

“Pudimos alquilar una casita donde pudimos dejar los insumos, donde podremos dormir y planificar lo que son las jornadas que queremos realizar en comunidades”, explicó. 

Aseguró que el personal voluntario quiere quedarse y que, basados en eso, mantendrán su apuesta por encontrar un sitio que puedan prestarles y desde donde sea más cómodo atender a quienes los necesiten.

“Tenemos todo el propósito, tenemos todo el personal calificado que quiere y tiene la voluntad de ayudar. Nos falta el apoyo para empezar a salir a las calles a llevar todo este gran mensaje, este gran alivio”,  

dijo Fernando Jaimes

Jaimes reconoce el trabajo, no solo de médicos y especialistas, sino de voluntarios que aportaron comida, que ayudaron con la limpieza y el orden, que organizaron filas, que atendieron a los usuarios, que repartieron agua y hielo y que se aseguraban de que todos los médicos estuvieran bien y descansaran.

Alexander Lamas es trabajador de la empresa de vigilancia que presta servicio a esta cadena de restaurantes y desde que los médicos de Lara llegaron y tomaron el espacio para brindar atención médica se volvió un aliado del grupo. 

Foto: Génesis Carrero

A diario se le veía de un lado a otro: trasladaba comidas, transportaba hielo, barría el sitio, respondía solicitudes, organizaba las filas de pacientes, vigilaba los espacios, cuidaba el restaurante y, sobre todo, ofrecía la cara más amable que le era posible ante las circunstancias.

Aunque su casa también se vió afectada por los terremotos, él mantuvo su trabajo y atención por jornadas largas en las que hacía todo cuanto le era  posible para ayudar a los médicos que cumplían con su misión. 

“Lo más importante para mi fue apoyar a los médicos a cumplir su labor (…) Volvería a ser voluntario mil veces más”, aseguró Lamas que ahora hace un curso de rescate para seguir ayudando. 

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