Para el politólogo Jesús Castellanos, el retorno de María Corina Machado marca una nueva etapa en la política y le permite a la líder opositora, frente a esa ausencia de liderazgo que considera hay en Venezuela, capitalizar su conexión con los venezolanos.

Caracas. El retorno de la dirigente opositora María Corina Machado a Venezuela representa un hito fundamental que dinamiza el escenario político venezolano y obliga al un “reacomodo de las fuerzas” que tome en cuenta su liderazgo. 

Para el politólogo Jesús Castellanos, este acontecimiento inaugura una “nueva etapa en este juego político” que obliga tanto al oficialismo, como a los actores internacionales, y al gobierno de Estados Unidos a una revisión de sus apoyos y fuerzas.

Castellanos advirtió que la llegada de Machado este domingo, 25 de octubre, multiplica su impacto político en comparación con su permanencia en el exterior, sobre todo en un momento donde la actual gestión gubernamental, a la que llama “Rodrigato”, enfrenta una marcada “ausencia de liderazgo” y de “arraigo simbólico”.

“El 25 de octubre se genera una nueva etapa en este juego político. Hay un reacomodo de las fuerzas, tiene que haber un reacomodo de las fuerzas, tanto de Rodrigato como de los mismos Estados Unidos, porque no es lo mismo tener a María Corina Machado fuera del territorio nacional a tenerla ya en Venezuela, con la capacidad de movilización que quedó muy clara este domingo”, dijo en entrevista concedida a Crónica Uno. 

Foto: Génesis Carrero Soto

La reafirmación del liderazgo

Para Castellanos, frente a esa ausencia de liderazgo que considera hay en Venezuela, se alza la conexión entre Machado y los venezolanos que ahora puede capitalizar desde el territorio y a lo que se suman “las posibilidades tiene gracias a esta apertura que se ha generado después del 3 de enero”.

Subrayó que los intentos del oficialismo por construir un liderazgo legítimo a través del funcionamiento, los resultados o los valores simbólicos tradicionales del chavismo, se han debilitado drásticamente. En contraste, la figura de Machado se proyecta con una fuerza narrativa inusual. 

“Por una parte está la ausencia de liderazgo, esta falla estructural de liderazgo del Rodrigato, que en todos estos meses no logró conectar, no logró generar ningún tipo de acercamiento, de vinculación, de adherencia con la gente. Mientras por otro lado surge esta figura de María Corina, que es distinta de alguna manera a lo que vimos en 2024”.

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El cambio de narrativa

Hace dos años, explicó, la dirigente opositora se proyectó como “una figura aguerrida”, mientras que desde el exilio se mostró como alguien víctima de injusticias entre las que enumeró sus múltiples intentos de volver al país sin lograrlo o el hecho de no poder viajar normalmente para retirar su Premio Nobel de la Paz.

Castellanos, quien es profesor universitario, destacó que los hechos le han permitido a Machado entrar en una “narrativa heroica” que es “potente” no solo entre sus seguidores, sino entre quienes la adversan. 

“Sabemos que el madurismo tiene una ausencia importantísima, desde el punto de vista valorativo, simbólico. Pero, por otra parte, está esta figura que ellos adversaron con mucha fuerza, pero que ha demostrado una fortaleza y una coherencia para enfrentarse siempre a la misma cosa, y que, además, ha sido víctima también de injusticia”. 

Castellanos destacó que la permanencia de este liderazgo se sustenta en la naturaleza de la cultura política venezolana y latinoamericana, profundamente conectada con el plano emocional y personalista por encima del cálculo estrictamente racional.

Foto: Génesis Carrero Soto

“Nosotros generalmente, los pueblos latinoamericanos, nos vinculamos con el tema más afectivo, más de acercamiento, más de las personas. Bueno, por eso el personalismo tiene tanta fuerza (…) Yo creo que esta llegada, la forma como llega, va a ser muy potente en los próximos tiempos desde el punto de vista de esta consolidación de su liderazgo”, concluyó.

Los temas clave

A pesar de la sacudida política que genera su presencia en el territorio nacional, Castellanos sostiene que la dirigente mantendrá una postura constructiva y no buscará dinamitar los espacios de diálogo que se desarrollan actualmente.

“Sostengo que María Corina no va a confrontar con los Estados Unidos y eso implicaría otras cosas, por ejemplo, que no va a cuestionar lo que está ocurriendo con la mesa de negociación 2026. Yo sostengo que ella va a estar vigilante de lo que allí ocurra, pero no va a significar que ella cuestione o trate de darle un golpe a la mesa”.

No obstante, el analista considera que la actuación de Machado, en paralelo a la mesa de diálogo, servirá como un catalizador para presionar en tres demandas esenciales de la ciudadanía: el salario, la libertad plena de los presos políticos y las garantías electorales, temas en los que considera que se abre una nueva oportunidad marcada por su retorno.

“Ahora se genera una nueva oportunidad desde el punto de vista de la liberación de los presos políticos, porque va a haber una presión todavía más fuerte”,

dijo.

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