En tres meses el precio del kilo de tomate aumentó 60 % en los mercados municipales de Caracas. En agosto la hortaliza se cotizó en Bs. 2500 el kilo, en septiembre escaló a Bs. 3600 y en octubre ascendió hasta los Bs. 4000, en Quinta Crespo y Guaicaipuro.

Caracas. En el hogar de Yuraima comen cinco personas. Hacer el mercado para una familia de ese tamaño, en Caracas, se convirtió en un ejercicio diario de matemáticas y caminatas. Por eso, para rendir los recursos, tomó una decisión drástica: le dio la espalda a las hortalizas de los mercados municipales.

“Antes en Quinta Crespo uno podía conseguir algunas cosas más baratas que en los supermercados, pero ahora es todo lo contrario. Yo no sé cómo hacen, pero la diferencia de precios es gigantesca. El kilo de tomate está en los mercados municipales en Bs. 4000, pero en el supermercado te cuesta Bs. 2800 o Bs. 3000, dependiendo del sitio. Ya ahí te estás ahorrando más de mil bolívares por kilo”.

En tres meses el precio del kilo de tomate aumentó 60 % en los mercados municipales de Caracas. La cifra, más que un porcentaje, se traduce en un golpe directo al bolsillo que obliga a los consumidores a hacer malabares para mantener un ingrediente esencial en la cocina diaria.

precios en mercados populares
Foto: José Núñez.

El incremento no dio tregua entre agosto y octubre. En el octavo mes del año la hortaliza se cotizó en Bs. 2500 el kilo, en septiembre escaló a Bs. 3600 y en octubre ascendió hasta los Bs. 4000 en Quinta Crespo y Guaicaipuro.

Ante este encarecimiento, los compradores tuvieron que mudar sus compras a los pasillos de los supermercados en busca de un respiro para el presupuesto.

Aunque el Banco Central de Venezuela (BCV) situó la inflación de septiembre en 8,6 %, esa desaceleración oficial parece ajena dentro de los mercados populares y a los rubros del campo.

Mercados municipales y ferias

La historia del tomate no es aislada. En el recorrido que hace para estirar el presupuesto, ha notado que el patrón se repite con otros infaltables de la cocina venezolana como la papa, la cebolla, el ají dulce y el pimentón.

Para Yuraima, la dinámica comercial de la ciudad dio un giro. Mientras las grandes cadenas de supermercados compiten entre sí en las ferias y mercados populares el panorama es distinto.

“En los abastos hay competencia, en cambio en los mercados populares pareciera que los comerciantes se ponen de acuerdo y todos cobran lo mismo. Además, con las hortalizas siempre hay una que se dispara porque no hay cosecha. Hace unos meses era el aguacate, ahora le tocó al tomate”.

Foto: Archivo Crónica Uno

Ni siquiera los camiones de los “gochos” ni las tradicionales ferias del campo, que representaban la alternativa más económica para las familias caraqueñas, escapan a esta realidad.

“Hay algunas ferias que valen la pena, pero en otras solo cinco o seis productos cuestan menos de un dólar. Todo lo demás tiene precios altos y termina saliendo más barato en el supermercado”, sostiene.

“No sabemos qué está pasando”

Pablo, dueño de un puesto de verduras en uno de los dos mercados municipales visitados, aseguró que desconoce los factores macroeconómicos que impulsan el alza del tomate, pero su experiencia diaria le confirma la pérdida de rentabilidad.

“Yo no sé qué está pasando, pero cuando voy a reponer mercancía, la cesta de tomate cada día está más costosa. Dependiendo de la calidad, en Coche te puede costar entre $25 y $50, cuando hace algunos meses se conseguía entre $20 y $40”.

Foto: Archivo Crónica Uno

Ante este escenario, la estrategia de los comerciantes cambió por necesidad. Las ventas al mayor o por kilo quedaron atrás frente a un consumidor que ajusta el presupuesto familiar al límite.

“Ya la gente no te pide un kilo de tomate, solo compran dos o tres unidades para resolver la comida del día y con eso tienen. En mi caso, cuando veo que se me pueden dañar, los remato para que la gente haga salsas y así no pierdo toda la inversión”.

El peso de la intermediación

La Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos y Afines (SVIAA) advirtió sobre la urgencia de reducir la cadena de intermediarios en la comercialización agrícola, una estructura que —a juicio del gremio— asfixia tanto al productor primario como al comprador.

Saúl Elías López, presidente de la organización, sostuvo que acortar el trayecto entre la unidad de producción y el plato del consumidor es indispensable para establecer precios justos, dinamizar los ingresos del agricultor y frenar la especulación en la cadena de distribución.

Foto referencial: Crónica Uno

“Para que la agricultura familiar e industrial pueda desarrollarse, requerimos mecanismos de certificación accesibles”,

afirmó, al tiempo que valoró el papel estratégico de los mercados regionales por garantizar alimentos frescos y directos.

Como alternativa a los canales tradicionales de comercialización, la SVIAA propuso la implementación de Sistemas Participativos de Garantías (SPG).

“Este modelo de certificación, sustentado en la confianza, la participación comunitaria y el intercambio técnico entre productores y consumidores, valida que un alimento fue cultivado de manera ecológica y responsable sin asfixiar económicamente al agricultor”, concluyó.

Lea también:

#EnClaves | Aumento de las comisiones bancarias mete más presión a la inflación y al bolsillo ciudadano