El representante especial para Venezuela, Elliott Abrams, señaló que el apoyo a Guaidó no se verá alterado por lo que ocurra en las elecciones parlamentarias del 6-D —en las que la oposición no participará— principalmente, porque es política del gobierno de Donald Trump  considerar que esos comicios son “fraudulentos”.

Caracas. El representante especial para Venezuela del gobierno de los Estados Unidos, Elliott Abrams, declaró en una audiencia del Comité de Asuntos Exteriores del Senado de ese país que el apoyo que la administración de Donald Trump brinda al presidente de la Asamblea Nacional (AN) y encargado de la República, Juan Guaidó, no se verá afectado por lo que ocurra en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

En la audiencia, que contó con la presencia de senadores de los partidos Demócrata y Republicano, Abrams fue tajante al señalar que para el gobierno norteamericano, el evento electoral del 6 de diciembre es “fraudulento”, por lo que esto no cambiará la postura de reconocer a Guaidó como el legítimo presidente de Venezuela.

En nuestra visión nada cambiará en enero. Guaidó ocupa la presidencia interina de Venezuela porque la presidencia quedó vacante como consecuencia del fraude electoral de mayo del 2018. Esa oficina (cargo) se mantendrá ocupada por Guaidó, señaló.

En ese sentido, Abrams destacó que actualmente existen más de 60 países que, como EE. UU, reconocen a Guaidó como el legítimo líder de Venezuela y dijo que “creemos que su postura va a ser la de seguir reconociéndolo a él y no esta fraudulenta elección”.

El funcionario diplomático también rechazó señalamientos de que haya sido EE. UU. el que escogió a Guaidó para ocupar la presidencia encargada de Venezuela y dijo que “Guaidó fue escogido democráticamente dentro de la AN con el voto de diputados democráticamente electos. No fuimos nosotros (EE. UU.) quienes lo pusimos ahí, fue la Constitución de Venezuela”.

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Con respecto a los esfuerzos que constantemente se hacen para buscar un quiebre que permita una “transición democrática”, Abrams resaltó el esfuerzo de la administración Trump en sancionar personas y entidades del mundo entero que ayudan a Nicolás Maduro a evadir las sanciones económicas impuestas por Washington, y puso las penalidades a embarcaciones griegas como ejemplo de estas medidas.

De igual forma, destacó que el Comando Sur de los EE. UU. se mantiene en permanente comunicación con el liderazgo militar venezolano tratando de que dejen de apoyar a Nicolás Maduro, algo que consideró clave para “lograr el derrocamiento del régimen”.

Comentó que “a diferencia de otras dictaduras”, existen militares en Venezuela que “son realmente parte de una estructura criminal”, lo que significa que “su apoyo a Maduro no se basa en fundamentos ideológicos sino en conveniencia económica y de seguridad”, por lo que insistió en que es vital hacerles saber a estos líderes militares que existen garantías y propuestas de amnistía en caso de que decidan dejar de apoyar a Maduro.

Una de las cosas que los militares piensan es ¿qué me pasará a mí? Quizá se debería ser más claro sobre la amnistía y las garantías que se van a ofrecer porque son este tipo de amnistías las que han permitido transiciones en dictaduras en América Latina y Sudáfrica, comentó.

Al momento de preguntársele si existía algún recurso que falte por efectuarse para ejercer presión sobre Maduro, Abrams dijo que EE. UU. podría bloquear Venezuela y evitar que entraran barcos con cargamento al país, pero que era un enfoque que habían decidido no emprender y que, por el contrario, creen que las sanciones personales y a empresas resultan más efectivas a la hora de elevar los costos políticos no solo para Maduro sino también para sus aliados internacionales.

Necesitamos más sanciones de parte de la Unión Europea y de Canadá, sanciones personales. Esa es la mejor forma de colocar presión al régimen, dijo.

En relación con los venezolanos migrantes que están en Estados Unidos, Abrams respondió a la pregunta del senador Robert Menéndez que le cuestionó sobre el por qué la administración de Trump no había otorgado un status de protección temporal (TPS, por sus siglas en inglés) a estas personas.

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Abrams dijo que esto no se había hecho por consideraciones que se tenían en el área judicial, pero que ,independientemente de que no se haya hecho, eso no significaba que los venezolanos vayan a ser deportados.

“No los hemos deportado a Venezuela y no lo haremos”, señaló Abrams, que segundos antes había dicho que no consideraba “seguro” enviar venezolanos de vuelta a un país gobernado por Nicolás Maduro.


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