Las redes sociales pasaron de ser una novedad para la diversión a transmitir contenidos informativos, en un país con pocos medios de comunicación. Pero la pandemia del coronavirus las dispuso para otros ámbitos, uno de ellos es la religión. Muchos fieles han encontrado así el modo de conectar con Dios tanto en lo espiritual como en lo formativo. Cuatro templos católicos permitieron a Crónica.Uno documentar el “tras cámaras” de las transmisiones de actos litúrgicos durante la cuarentena.

La parroquia Nuestra Señora de la Encarnación, en El Valle, se aventuró a transmitir las ceremonias por Instagram. Foto: Luis Morillo
Foto: Luis Morillo

Siempre se escucha que “Dios está en todas partes” y con la pandemia los creyentes se han afianzado en esa máxima, pues asistir a los templos continúa vedado mientras las cifras por COVID-19 sigan aumentando cada día.

Cantar el padrenuestro tomados de la mano, apurruñarse en un banco para que se acomoden los que llegan tarde y los abrazos durante la paz y después de la misa no serán posibles cuando se retorne a las parroquias. La Conferencia Episcopal Venezolana ya ha establecido una normativa para las ceremonias tan pronto ocurra la reapertura, aunque todavía no han precisado fechas de retorno.

Por lo pronto, la Iglesia católica se apoya, como ha ocurrido en otros ámbitos de la vida social, en las plataformas tecnológicas para celebrar el más importante de los sacramentos: la santa misa.

Foto: Luis Morillo

Es dogma de fe que todos los bautizados son miembros de la Iglesia y en esa fe se fundamentan los católicos para seguir participando de la misa, aunque sea “a distancia”, porque en cada eucaristía celebrada en cualquier parte del mundo participan todos los bautizados y de ella se benefician.

“¿Qué es la Iglesia? Un instrumento de salvación, un instrumento de Dios para llegar a las personas. ¿Cómo le puede llegar a las personas como ha hecho durante sus 2000 años de historia? Con las técnicas del mundo actual. Puedo decir que diariamente en esta iglesia son más de 300 personas que nos ven en vivo”, dice el padre Neptalí Balza, párroco de la iglesia Sagrada Familia de Nazaret, en La Tahona, al este de Caracas, uno de los primeros que se aventuró a transmitir por Instagram las misas diarias.

“La cuenta de Instagram de la parroquia en marzo tenía menos de 1000 seguidores y ahora tenemos 11.700”, dice el sacerdote, todavía impresionado de lo lejos que han llegado las celebraciones de sus eucaristías, más allá de las fronteras venezolanas. Todo gracias a la ayuda de uno de sus feligreses que se “lanzó” a transmitir la misa con su celular y un trípode.

A otros les costó más convencerse de las ventajas de la tecnología, aunque luego las adoptaron. El padre Jaime Villamizar, párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Encarnación, en El Valle, al suroeste de la capital, decidió instalar en el campanario del templo unos altavoces que se usan en Semana Santa para acompañar las procesiones. El sonido llega a los edificios vecinos, la plaza y algunos barrios cercanos, con lo que muchos valleros escuchan la misa “en vivo” aunque no la vean.

“El uso de Instagram Live fue un punto importante en estos tiempos de pandemia. Yo criticaba las redes sociales porque hay mucho acceso a la pornografía, pero ahora la podemos usar para llevar el mensaje de Dios a todos los hogares”, dice Villamizar.

Con un teléfono inteligente y conexión a internet, algunas veces débil aunque sea de telefonía privada, el mensaje se ha ido multiplicando. En esta iglesia, antes de la pandemia, un día cualquiera recibía más de 200 personas en promedio, sin contar los domingos cuando siempre se quedaba gente de pie. Sin embargo, el acceso a un teléfono inteligente y a conexión a internet no alcanza a tantos, especialmente a adultos mayores que solían ir a misa.

La cuenta de Instagram de la Arquidiócesis de Caracas transmite varias eucaristías diarias y una de ellas es la que se celebra a las 12:00 m. en El Valle. Otra se transmite a las 5:00 p. m. y se celebra en la icónica Basílica de Santa Teresa, desde el centro de Caracas, el hogar de El Nazareno de San Pablo.

Allí, su párroco Armelim de Sousa, ha decidido abrirle una puerta del templo al Nazareno para que sus fieles se acerquen a la reja a pedirle por sus intenciones y por el fin de la pandemia. Sin embargo, para las misas apenas pueden pasar las personas de la parroquia que lo ayudan en las celebraciones, al igual que en las demás iglesias: lectores, cantantes, acólitos y los que colaboran con la transmisión.

Otro tanto hace el sacerdote Douglas Buenaño, párroco de la Basílica Menor de San Pedro, en Los Chaguaramos. Además de la celebración de la misa vía Instagram a las 6:00 de la tarde, los miércoles asiste a un programa de radio en la emisora Pacífica FM y hace un live simultáneo en su red social de Instagram, desde donde da consejos espirituales a la audiencia.

Ninguno de ellos se desanima a pesar de las situaciones adversas del país. “Pienso que esta tragedia ha hecho mucho daño, pero Dios no se olvida de las personas y, lo que por un lado parece una tragedia, por el otro lado es un gran bien”, concluye el padre Balza. “En estos días vi una caricatura donde Dios hablaba con el Demonio, que le decía: “Te cerré las iglesias”, a lo que Dios respondió: “No. Yo he abierto una en cada casa”. Así, la Iglesia católica ha hecho vida a través de las redes sociales lo que repetía San Juan Pablo II y otros papas antes que él: “La familia es la iglesia doméstica”.

Para el párroco de la iglesia Sagrada familia de Nazaret, Neptalí Balza, las redes sociales son el nuevo pilar de la fe en tiempos de pandemia.
«Sin importar qué suceda la feligresía se conectará para estar más cerca de la palabra del Señor, la pandemia nos ha unido», afirmó Douglas Buenaño, párroco  de la basílica de San Pedro.

Texto: Lorena Gil Adrián


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