Enfermedades diarreicas y estomacales se han registrado en niños y adultos del sector Guarapiche II en Maturín, luego de 15 días de estar recibiendo por tuberías agua con mal olor. Los vecinos aseguran que deben caminar hacia comunidades aledañas en busca de agua limpia y apta para su consumo.

Maturín. El agua por tuberías sigue siendo la constante carencia denunciada por los maturineses. Desde hace aproximadamente nueve años, los habitantes de la capital monaguense comentan que en las escasas oportunidades que reciben el servicio por tuberías pueden constatar que el agua no está siendo tratada. Ese es el caso de del sector Guarapiche II.

Vecinos de los sectores aledaños al casco central de Maturín y que se abastecen del agua que se bombea de la planta de tratamiento Bajo Guarapiche, expresan que el color de la misma no es apto para un agua que se considera potable.

En oportunidades han acompañado los reportes con fotos en las que se puede apreciar el agua de color marrón e incluso con residuos de arena.

Desde hace 15 días al problema del color se suma el olor del líquido y es que los vecinos del sector Guarapiche II sostienen que el agua que les envían por tuberías no es tratada y tiene mal olor.

Está situación ha generado un malestar colectivo que ha ocasionado como consecuencia enfermedades en niños y adultos del sector, así como también la obligación de caminar hacia comunidades aledañas para abastecerse del servicio.

«Uno abre las llaves y sale demasiado hedionda el agua. No se puede fregar ni nos podemos bañar con esa agua. Es un problema de salud y hasta ahora nadie ha venido ni se ha aparecido por aquí», manifiesta Luis García.

Por su parte, Yeral Blanco detalla que tres de sus cinco hijos han presentado enfermedades diarreicas y estomacales como consecuencia de ingerir esta agua.

«Tres de mis hijos están tumbados porque es que con el olor del agua a uno se le quitan las ganas hasta de bañarse. Nosotros tenemos que ir a buscar agua limpia en otros sectores porque no sabemos qué es lo que está pasando aquí», subrayó Blanco.

Los vecinos les exigen a las autoridades regionales atención para esta situación que de no ser atendida puede generar un problema de salud pública.

Servicio de agua intermitente

La intermitencia en el funcionamiento de la planta Bajo Guarapiche también se ha convertido en una piedra de tranca para que los ciudadanos puedan contar con el servicio de agua en sus hogares.

A pesar de que las autoridades regionales, encabezadas por el gobernador Ernesto Luna aseguran que se hacen los trabajos correspondientes para normalizar el suministro de agua, los vecinos aseguran que el servicio no ha mejorado.

El 13 de julio la Comisión Permanente de Servicios Públicos, Comunicación e información, Ciencia y Tecnología del Consejo Legislativo Socialista del estado Monagas (Clsem) sostuvo un encuentro para estudiar los avances en materia de agua potable y lo factible que han sido los proyectos en relación a este tema.

Se desconocen los resultados de dicho encuentro, pues, no fueron expuestos a la opinión pública y a juicio de los ciudadanos, el servicio está lejos de mejorar.

En este sentido, y como parte de las actividades relaciones con el tema del agua, el gobernador Ernesto Luna visitó el pasado 23 de junio, las instalaciones de la planta de tratamiento Bajo Guarapiche. Esto con la intención de supervisar los trabajos para «mejorar y normalizar el servicio de agua en Maturín», señaló la primera autoridad del estado.

Asimismo, refirió que se instalarían equipos hídricos y eléctricos para fortalecer el bombero de agua, sin embargo, la intermitencia en el funcionamiento de la planta es notorio e incluso denunciado por los ciudadanos, pues, alegan que después de cada lluvia la misma es parada por los altos niveles de turbidez en el río.

Por su parte, el gobernador Luna expresa: «No nos detendremos. Continuamos trabajando para solventar el problema estructural del sistema de agua potable que aqueja a los monaguenses desde hace muchos años».


Participa en la conversación