El pasado 5 de marzo, el presidente de la Asamblea Nacional anunció que buscaría generar las condiciones para un «paro escalonado en el sector público», un objetivo que el Frente Amplio se ha planteado desde mucho antes.

Caracas. La hoja de ruta del presidente de la Asamblea Nacional (AN) y presidente encargado de la República, Juan Guaidó, tiene un nuevo ítem: paro escalonado dentro de la administración pública. Sin embargo, algunas fuentes señalan que esto podría ser solo un paso previo para otra cosa, una huelga nacional que ponga en jaque a Nicolás Maduro.

La primera vez que el Frente Amplio Venezuela Libre (FAVL) mencionó la posibilidad de un paro o una huelga nacional para presionar al Gobierno lo hizo el 20 de julio del 2018, esto durante una rueda de prensa en la que Victor Márquez señaló que se llevaría a cabo una consulta dentro de los distintos gremios dentro del Frente para conocer si apoyaban o no dicha acción.

La consulta se llevó a cabo y un primer paro de 24 horas se convocó para el día 20 de agosto, la misma fecha de la reconversión monetaria anunciada por Nicolás Maduro, su impacto real no pudo ser medido por la paralización que generó el propio cambio de moneda en el país, el cual inclusive se extendió por varios días.

Desde ese momento y hasta el final del 2018, las actividades del Frente Amplio sirvieron para que sus voceros reiteraran que la propuesta de la huelga nacional seguía vigente y que la organización se encontraba en un proceso de «acumulación de fuerzas» a la espera del consenso y la oportunidad para ejecutar la movida. Andrés Velásquez, uno de los principales promotores de un paro nacional, cree que la oportunidad pudiera llegar pronto.

De un 2018 sin consenso a un 2019 con acuerdo absoluto

El 2018 fue un año complejo para la dirigencia política del país con respecto a las movilizaciones de calle, pero un sector que no dejó de manifestar —aunque en menor escala— fue el sector de los trabajadores y empleados públicos, los cuales se organizaron principalmente en torno al Frente Amplio y a una nueva organización que se creó en su seno: el Comité de Conflicto.

Esta instancia del FAVL nació oficialmente el 24 de septiembre de 2018 y fue presentada en un acto en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, con un acto de proclama en el que participaron representantes de decenas de organizaciones sindicales, las mismas que fueron consultadas sobre la posibilidad de una huelga general en el 2018.

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Nicmer Evans, dirigente del chavismo crítico y parte del Frente Amplio, fue una de las personas encargadas de dicha consulta y recuerda que al menos para aquel momento las condiciones simplemente no estaban dadas para llamar a una huelga, algo que cambió a principios del 2019.

Generamos la consulta que implicó el desarrollo de un instrumento que, aunque no fue exhaustivo, nos permitió ver la postura de los sectores en aquel momento. La conclusión fue que todavía [para agosto y septiembre del 2018] no había las condiciones para una huelga. Hoy, en cambio, hay absoluto consenso«, señaló Evans.

Nicmer Evans, responsable de la consulta a gremios por parte del Frente Amplio en el 2018. Foto: Archivo

El punto de inflexión que permitió que las organizaciones se reunieran en torno a la posibilidad de la huelga fue el ascenso de Juan Guaidó como presidente encargado de la República. Evans apuntó que luego del 23 de enero de 2019 la postura de las organizaciones sindicales dentro del Frente Amplio cambió radicalmente.

«Lo que cambió la posición fue tener un presidente de la AN envalentonado. Eso es lo que cambió, que un presidente de la AN que haya asumido su rol protagónico de cara a la responsabilidad que tiene con el país y que se recuperara la calle con un sentido político«, manifestó.

En esa línea, explicó que con Guaidó al frente de la estrategia opositora y con el apoyo internacional que se ha logrado, ahora los sindicalistas sí sienten que es el momento para llevar a cabo una huelga cívica nacional y dijo además estar convencido de que no hay nada que Nicolás Maduro pueda hacer para evitarlo.

La firma del contrato colectivo [con las empresas básicas de Guayana el 6 de marzo] no es ninguna piedra de tranca, y el aumento de sueldo que habrá próximamente tampoco lo será, porque las condiciones de merma que hay en el ámbito laboral son tan grandes que el Gobierno no tendrá capacidad de dar respuesta al aumento de expectativas que se generará y que solo soluciona un cambio político«, expresó Evans.

«Es preferible cortar el problema de raíz, aunque signifique un sacrificio para el país»

La postura de Evans respecto a que ahora sí se está en el momento idóneo para llevar a cabo la huelga nacional la comparte también el dirigente de La Causa R, Andrés Velásquez, figura política que dentro de la oposición posiblemente sea la que más ha impulsado una acción de protesta laboral, inclusive desde antes del 2018.

«El paro lo hemos venido promoviendo desde hace cierto tiempo, pero ahora lo que nos alienta y alegra en este sentido es que prácticamente todos los sectores consideran que estamos en un momento en el que se puede convocar a la huelga cívica nacional», expresó Velásquez.

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Andrés Velásquez, dirigente de la Causa R. Foto: Héctor Antolínez

Ahora bien, una huelga cívica prolongada ocasionará significativas consecuencias para el ya golpeado aparato productivo nacional y sobre todo para los trabajadores que decidan plegarse a la misma, en especial aquellos de la administración pública. Esto es algo que se toma en cuenta dentro del Frente Amplio, pero como Velásquez lo coloca, es un «sacrificio» que se debe tomar.

«Es un planteamiento no violento de la lucha pero con un alto contenido de impacto que puede ser definitivo en el país para el punto de quiebre. Esto no se puede prolongar, es preferible cortar el problema de raíz, aunque signifique un sacrificio para el país, y comenzar a recuperarnos de manera inmediata porque la recuperación del país pasa por una condición indispensable que es la salida del Maduro del poder», opina el dirigente del estado Bolívar.

Velásquez también está convencido de que realizar la huelga general no servirá de mucho si se hace como una simple medida aislada, por lo que señala que es vital que la misma, si se decide emplear, se haga en conjunto conjunto con movilizaciones políticas las cuales según él han reavivado el entusiasmo de la población.

Para un país que está a menos de «media máquina»

La propuesta de realizar una huelga o paro en Venezuela llega en un momento marcado por el colapso generalizado de los servicios públicos, lo que significa que ya hay diversos sectores en el país que no se encuentran operativos o, que inclusive ya están un paro parcial.

Según la Encuesta Nacional de Hospitales 2018, estudio realizado por la red Médicos por la Salud, refleja que los centros hospitalarios en Venezuela registran carencias de todo tipo, desde un 88 % de falta de medicamentos, hasta un 79 % de carencia en el Material Médico Quirúrgico. Algo tan sencillo como el agua, es también un lujo para el sector el cual señala que hay una escasez de 79 % en los hospitales estudiados. En general, las carencias son un lugar común en el sector médico del país.

La falta de insumos de todo tipo ha afectado también al sector escolar, en el que, aunque las clases no se han detenido, se han visto cambios en los patrones de conducta como por ejemplo dejar de dar clases cada 5 días para en cambio trabajar solo 2 o 3 días a la semana.

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La situación en los sectores económicos del país y en la industria de servicios solo se vio agravada por el apagón del pasado 7 de marzo, el cual obligó al gobierno a declarar 4 días no laborables dentro de la actividad pública y privada. Pero la interrupción del trabajo no fue la única consecuencia del corte de energía eléctrica.

Además de decretar 4 días no laborables, en esas fechas (viernes 8 de marzo, lunes 11, martes 12 y miércoles 13), la actividad educativa también se tuvo que detener y se mantuvo suspendida inclusive por más días.

Empresas privadas, parques industriales, e inclusive los sistemas de transporte masivo como el Metro de Caracas, se vieron ampliamente afectados por el suceso el cual inclusive derivó en saqueos en algunas partes del país, principalmente en el estado Zulia.

«La cosa hay que hacerla rápida, porque esto no se aguanta»

Con consenso por parte de la AN, el Frente Amplio y varios sindicatos, lo único que restaría definir es la fecha para la realización de la huelga, motivo por el cual el 6 de marzo se realizó una comisión tripartita en el Palacio Federal Legislativo con la meta de ir organizando una agenda que incluyera una fecha.

Reinaldo Díaz, secretario general del sindicato de Corpoelec en Caracas, señaló a la salida de un encuentro con Guaidó el 5 de marzo que espera que la huelga se realice lo más pronto posible, en particular teniendo en cuenta que no es una medida que no se haya realizado con anterioridad.

«Nosotros hemos ido ya ejerciendo acciones de paro y huelga por nuestra propia cuenta. Desde Corpoelec ya convocamos a dos paros en el 2018, hicimos hasta una huelga de hambre en 2016, todo motivado por las continuas violaciones que hay dentro de la empresa y también por la condición de la misma», manifestó Díaz.

Trabajadores Cancillería
Foto de una protesta de trabajadores de Cancillería del pasado 18 de octubre de 2018. Foto: Héctor Antolínez

José Patines, secretario general del sindicato de trabajadores de la Cancillería, validó la postura y dijo que la propuesta ya existía, pero ahora que se cuenta con el apoyo «del presidente Guaidó», era el momento de implementarla sin mayor retraso.

«Más de 100 sindicatos llegaron al acuerdo de plantear el paro, pero necesitábamos el apoyo del presidente, para que animara a los trabajadores que aún tienen miedo que son perseguidos (…) Falta concretar la fecha, pero ya comienzan las reuniones. ¿Qué te digo de fecha? ¿15 días?, la cosa hay que hacerla rápida porque esto no se aguanta, la crisis no espera, tiene que ser para hoy».


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