Peatones sufren cuando tienen cerca a un motorizado. Según trabajadores de la zona los robos ocurren pues no cuentan con presencia policial a toda hora. A veces es en las tardes y algunos días de la semana.

Shaylim Castro/@shayC

Caracas. Con detector de metal en mano reciben los taxistas a los clientes que pretendan utilizar los servicios de la línea La Rotaria, ubicada en la salida de la estación del Metro La Paz. Ya son varios los sustos y robos por lo que -de esa manera- prefieren prevenir antes que lamentar. Aunque en ocasiones no funcione mucho este mecanismo.

El fiscal de la línea, que mantuvo su nombre en anonimato por seguridad, comentó con su detector en la mano, que de los 11 años que lleva en la zona, le ha tocado escuchar y ser testigo del robo de seis taxis, todos de diferentes maneras.

El último de ellos fue hace casi un año. La victimaria fue una mujer. “Pidió una carrera hasta Caricuao y cuando iban llegando, dos motorizados interceptaron el carro para robárselo”. Según su testimonio ese es el modus operandi: piden un servicio a cualquier sitio y en plena vía los conductores terminan asaltados.

Es por ello que intentan ingeniárselas. El fiscal, que además tiene  un porte que intimida a cualquiera, está pendiente de los clientes. Prefiere no confiar en ninguno porque “hasta los que están bien vestidos terminan robando”.

Pero como todo en la vida aquí también hay sus excepciones. Hay algunos clientes que hasta lo saludan amigablemente y se montan de una vez en los carros sin pasar por Go, es decir sin pasar por el detector de metal. Argumentó que revisan a los extraños, mientras que a los conocidos lo hacen pocas veces.

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A pesar de las previsiones que pueden tener, muchas veces no es suficiente y a los trabajadores no les ha quedado de otra que acostumbrarse y ser testigos, una y otra vez, de los robos que también ocurre en toda la salida de la estación.

Un conductor de otra línea de taxi, que se identificó como Juan Pérez y con tres años en el lugar, detalló que a su puesto siempre llegan los cuentos de las víctimas.

“Eso es a diario, si te descuidas te caen. Lo mejor que puedes hacer después del robo es irte corriendo para que no te vean de nuevo”.

Los asaltos a peatones, normalmente, son por parte de motorizados que “trabajan” en pareja. Mientras uno baja de la moto para cometer el delito, el compañero lo espera para luego salir huyendo a todo motor.

Aunque los taxistas comentaron que ven a los policías, se quejaron que solo aparecen en las tardes y algunos días de la semana, cuando les gustaría contar con su presencia de manera permanente, pues el hampa no tiene horario.

Residentes en la mira

A la salida de la estación del Metro también se encuentran paradas de camionetas que tienen varios destino. Los usuarios dicen que en el trayecto se ha hecho cotidiano los robos.

Michelle Castro, estudiante de Comunicación Social, se sube en la camionetica en La Paz hasta Terrazas de La Vega. Denunció que hace unos meses hubo una ola de robos en la línea. Los ladrones se filtraban como pasajeros  y en plena vía sacaban las pistolas, contó.

“Se sientan separados y al rato robaban. A veces incluso llevaban un bolso vacío para meter las cosas”, detalló.

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Agregó que hubo tantos robos que los conductores de la línea optaron por colocar tres cámaras de seguridad en cada camioneta, algo que en cierta medida ayudó a bajar los robos y es una previsión que también están tomando los taxistas, pues la oscuridad en las noches hace de las suyas y comentaron solo contar con la luz que hay en la estación del metro.


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