La Dirección de Educación estima abrir 400 de los 700 colegios adscritos a la gobernación, con el fin de darle por lo menos un plato de comida al día a más de 100.000 niños de zonas vulnerables. Pero para eso requiere 400 millones de bolívares.

Mabel Sarmiento Garmendia/@mabelsarmiento

Caracas. Los  niños del estado Miranda no toman leche ni comen carne en el colegio; algunos se alimentan tres veces al día pero en cantidades reducidas; otros mencionaron que comen arroz solo. Hubo pequeños que contaron que sus mamás les licúan la pasta con canela y que se la dan en la cena; también les dan berenjenas asadas en el desayuno, almuerzo y cena.

Ésos son algunos de los resultados registrados en la encuesta que del 13 al 15 de junio de este año aplicó la Dirección de Educación de la gobernación de Miranda a 2.581 estudiantes de sexto grado, de 173 escuelas de la región, para conocer sus condiciones actuales de nutrición y de  alimentación.

Pero hay más datos alarmantes. Las cifras de la Secretaría de Educación de Miranda nos dan cuenta de que 30% de los alumnos falta a clases debido a que no hay suficiente comida en sus hogares.

Juan Maragall, secretario de Educación, precisó que este porcentaje equivale 12.300 niños de las escuelas de la gobernación.  Y si se proyecta a nivel nacional, podrían ser más de 230.000 los que se están ausentando de las aulas por la escasez de alimentos.

Ante ello Maragall contó que la Secretaría de Educación propuso un plan para abrir las escuelas en temporada vacacional y garantizar por lo menos un plato de alimentos al día a los muchachos.

Faltando pocas semanas para que culminen las actividades académicas, nos dijo que el proyecto de abrir las escuelas en temporada vacacional ya ha sido presentado a la Vicepresidencia de la República en cinco ocasiones, y aún no ha habido respuesta.

Una solución vs. el presupuesto

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En Miranda el plan es tener abiertos entre julio, agosto y septiembre 400 de los 700 colegios adscritos a la  gobernación.

Esto no significa que las escuelas van abrir en el horario convencional. Lo que se prevé es que funcionen al menos unas tres horas al día.

En ese lapso se beneficiarán con actividades complementarias y se les reforzarán asignaturas como lengua y matemáticas. Además, los niños recibirán el aporte nutritivo.

Para ello la Gobernación necesitaría presupuesto adicional cercano a los 400 millones de bolívares.

Nada fácil en épocas de crisis, y menos cuando el gobierno mirandino no cuenta con partidas especiales o créditos adicionales por parte del Ejecutivo Nacional.

En consecuencia, Maragall dijo que andan en una cruzada de concienciación y sensibilización a las empresas privadas y a la comunidad en general.

Si estas personas hacen donativos la carga es más ligera y 102 mil muchachitos de primaria serían los beneficiados.

El plan requiere también del apoyo de las madres procesadores de alimentos y de los docentes.

«Para abrir los colegios necesitamos ese personal y además darles un incentivo económico. Por supuesto para los maestros no es fácil y más con los altos índices de inflación que merman sus ingresos. De ahí que debemos estudiar muy bien cómo se les va a cancelar. No negamos que vamos a necesitar de un voluntariado grande. Nuestra premisa es tenderle una mano a esos niños que nos están llegando a los planteles con los estómagos vacíos».

Para Maragall abrir las escuelas en vacaciones no es la solución, pero sí es un aliciente, pues saben que a veces la merienda que ellos dan en las escuelas es lo único que ingieren en una jornada, y aunque se trata de un merienda, consideró que tiene los nutrientes necesarios y el aporte de proteínas básicas para comenzar el día.

Lo sostuvo porque los reportes que recibe a diario es que los alumnos manifiestan malestar, se ponen pálidos y se desmayan.

«No se trata de taparle los huecos al Gobierno, tampoco estamos politizando la crisis, pero no podemos estar de espaldas a la gente, debemos brindarle apoyo y tratar de aportar nuestro grano de arena, principalmente porque se trata de la salud de los niños».

De allí la importancia del plan presentado por el profesor Maragall, el cual hoy en día no ha encontrado eco en el entorno del Gobierno nacional.

Plan nacional

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Ángel Cacique, coordinador de Redes de la organización Alianza del Lápiz, un programa que busca bajar los niveles de violencia en los barrios, avaló la idea de Maragall y consideró que debe ser aplicada en todo el país.

Tarea que a nuestro parecer no es fácil, debido a que durante todo el año se han registrado denuncias por las fallas frecuentes del Sistema de Alimentación Escolar.

Las quejas son porque les dan arepas con mantequilla y ya no proporciona el vaso de leche. Lo otro es que los colegios del Estado, que son bolivarianos, muy pocas veces están facilitando el almuerzo, y  cuando falta el almuerzo la madres muchas veces no mandan a sus hijos a clases.

Cacique estimó que ese tiempo también debe ser aprovechado para reforzar la parte pedagógica y más porque este año se han perdido cerca de 15 días de clases por las suspensiones promovidas desde el Ejecutivo Nacional.

Sin embargo, aclaró que ahora hay fuertes niveles de desabastecimiento de alimentos que afectan en primer orden a los niños.

E insistió en que el tema ya se está discutiendo con la organización no gubernamental Cáritas, con representantes de Fe y Alegría, con la Asociación Venezolana de Escuelas Católicas (Avec) y con la Federación de Maestros. «Se están evaluando proyectos con esas características», acotó.

El también profesor está consciente de que la responsabilidad la tiene el Estado. «Pero igual no debemos dejar solo al pueblo con este drama. Estamos claros que una comida diaria no va a resolver las enormes fallas».

Igual opinó la profesora Luisa Pernalette, directora regional de Fe y Alegría, quien consideró necesaria la articulación de un plan para ayudar a los niños, pero también habló de ayudar al docente que tampoco tiene los recursos económicos ni comida en su casa.

«Hay que tomar en cuenta si las madres procesadoras están dispuestas a colaborar por esos días, si el docente tiene el ánimo (pues también ellos están golpeados por la crisis) y tener muy claro si se va a contar con el suministro de los víveres por parte de Sistema de Alimentación Escolar. Este último punto en caso de que la iniciativa sea copiada por otro organismo», recomendó la educadora.

A la final el gran problema va a ser conseguir el financiamiento y captar una masa de voluntarios comprometidos, pues en la actualidad hay docentes a los que no se les ha ajustado ni el sueldo y ni el bono de alimentación.

Difícil será entonces enamorarlos para que se sumen al plan. Muchos estarán pensando igual en cómo rendir el presupuesto y en cómo garantizar la comida de su propio hogar.

Pero la idea que lanzó Juan Maragall también contempla darles, en ese mismo lapso de tiempo, alimentos a los docentes que se sumen al proyecto e igualmente a las madres que estarían a cargo de la elaboración de la comida.

Esta es una nota en colaboración con

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Caracas Chronicles

Puede leer la versión en ingles aquí: Caracas Chronicles.

Foto: Cristian Hernández


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