Fuentes internas del Hospital Simón Bolívar de la parroquia La Cruz de Maturín afirman que este centro asistencial no reúne las condiciones necesarias para atender a pacientes con COVID-19. En Cumaná, Sucre, el gobierno regional y autoridades sanitarias han empezado a disponer de instalaciones escolares y clínicas para la atención y aislamiento de personas con la enfermedad.

Maturín/Cumaná. El incremento del número de personas contagiadas del coronavirus ha llevado a que autoridades regionales y sanitarias busquen espacios para atender a los pacientes más allá de los hospitales centinelas y CDI destinados para tales fines en el país. El caso es que en el oriente de Venezuela, específicamente en los estados Monagas y Sucre, los escogidos son espacios no aptos para la atención de este tipo de enfermos.

El Simón Bolívar no es cónsono

En Monagas se destinó como centinela el Hospital Universitario Manuel Núñez Tovar, además de los más de 46 CDI del estado. Sin embargo, las autoridades de salud elevaron una propuesta, que ya fue aprobada, al gobierno regional para convertir el Hospital (tipo I) Simón Bolívar en un centro centinela para la atención de connacionales que tengan el virus. Dentro de la propuesta destacan las mujeres embarazadas.

El Simón Bolívar no tiene las condiciones para atender a los pacientes con ese virus, aislarlos ahí no es lo más conveniente porque no hay camas aptas, no hay respiradores. El gobierno lo ha comenzado a acondicionar pintándolo, pero eso es fachada. La única forma de que funcione como centinela es que se adecue, y hasta ahora eso no ha pasado”, sostuvo una fuente interna del centro de salud que pidió mantener su identidad en anonimato por temor a represalias.

Asimismo, el personal de salud destacó que no tiene ni guantes ni tapabocas, pues no han sido dotados con este material preventivo.

Lee también
Regulación de la venta de productos esenciales en Miranda es un obstáculo más durante la cuarentena
espacios no aptos
En este centro de salud no hay respiradores. Foto: Referencial

Nosotros no tenemos ni guantes ni tapabocas. Venimos a trabajar con los que nosotros mimos mandamos a hacer. No nos han dotado con nada. Entonces, ¿cómo vamos a atender a los pacientes que tengan el virus? Con un solo caso que se traiga para acá hay que cerrar todo el hospital. Además de que nosotros atendemos a toda La Cruz y sectores aledaños. Cerrar esto no sería lo ideal”, afirmó una enfermera del centro de salud que pidió mantener su identidad resguardada.

Los habitantes de la parroquia, específicamente sectores como: 3 de Mayo, El Marqués, 19 de Abril y El Chispero (los más cercanos al centro de salud) comentaron que esta decisión afectará a la comunidad, y han recogido firmas para exigir que este centro no sea convertido en un centinela.

“Yo ayer llevé a mi hija con un dolor porque ella sufre de cálculos en los riñones, y en ese hospital no tenían ni un par de guantes, pero sí tienen para pintar; tampoco hay para nebulizar. Me pregunto: ¿cómo atienden a los pacientes con COVID-19?”, sentenció Milagros Zurita.

Aumento de casos compromete condiciones hospitalarias

Para el inicio de la cuarentena el gobernador del estado Sucre, Edwin Rojas, anunció en rueda de prensa que esta entidad contaba con 18 Centros de Atención Integral ( CDI) y cuatro hospitales centinelas para la atención de casos de COVID-19: Hospital Universitario Antonio Patricio de Alcalá (Huapa), Hospital de Veteranos “Julio Rodríguez” de Cumaná, Hospital Santos Dominicci de Carúpano y Hospital Central de Güiria.

Aseguró que en los centros centinelas se cuenta con 11 ventiladores mecánicos en salas de cuidados intensivos, a los que se suman tres equipos nuevos donados para la UCI del Huapa, y han recibido 17.000 dosis de cloroquina y ampollas de Interferón para atender a más de 500 posibles pacientes de coronavirus. Sostuvo que el estado cuenta con 410 consultorios para la atención de pacientes con síntomas ligados al coronavirus, con la presencia de más de 1000 médicos en la red médica de salud, desplegados en todo el territorio para realizar el despistaje de COVID-19.

Lee también
Venezuela alcanza nuevo pico de contagios con 443 casos de COVID-19

Sin embargo, el aumento de los casos positivos de coronavirus compromete las condiciones hospitalarias del estado.

En Cumaná, el gobierno regional y autoridades sanitarias han empezado a disponer de instalaciones escolares y clínicas para la atención y aislamiento de pacientes contagiados, y que muchos consideran espacios no aptos.

Así se hizo efectiva la toma y adecuación del Centro de Educación Integral (CEI) Angelitos Negros, en las inmediaciones del centro centinela Huapa. Ya las autoridades sanitarias empezaron a dotar de camas y a acondicionar los espacios para la atención de posibles casos.

Entre tanto, la comunidad del barrio Pui Pui, adyacente a la Clínica Figuera, en la calle Bolívar de la capital, salió al paso a la comisión del gobierno que adelantaba la toma de las instalaciones de este centro de salud e impidieron la acción.

Muchos de los vecinos coincidieron en señalar que ese centro no estaba en condiciones de recibir a posibles contagiados y que ellos corrían peligro.

Así lo expresó una líder comunal que solicitó la reserva de su nombre: “Aquí no hay cómo atenderlo a uno que es de la comunidad, ahora menos a pacientes con coronavirus. Si aquí no hay ni lo más mínimo para una atención de emergencia”.

Esta reacción de la comunidad también se repite con los vecinos de la calle Vargas de Cumaná, asiento de la Clínica San Vicente de Paul, la cual ha permanecido más de un año cerrada sin ni siquiera prestar los servicios de emergencia a los residentes del sector. Este centro de salud depende de una fundación.

Este miércoles en la tarde, luego de la reunión con las autoridades y la fundación se daría a conocer si se acepta o no que esta clínica reciba a pacientes contagiados de coronavirus.

Lee también
Lacava asegura que carabobeños no quieren acudir a los centros centinelas por temor al estigma social
espacios no aptos
Este centro de salud tiene más de un año cerrado. Foto: Cortesía

Mariela Ruiz, una aliada a la comunidad de la iglesia San Vicente de Paul, abogó por los adultos mayores residentes en el asilo de ancianos que funciona en un centro anexo a la clínica.

“Esta es una comunidad donde sus habitantes en su mayoría son adultos mayores y predomina una población infantil significativa, que son los más vulnerables al contagio. Además, también está la residencia San Vicente de Paul, donde residen 16 señoras de la tercera edad que también nos preocupan, porque sabemos que el sistema de salud lamentablemente no está en capacidad de atender a nadie”, alertó.

Entre tanto, el presbítero José Gregorio García, miembro de la fundación que dirige la Clínica San Vicente de Paul, a pesar de no estar autorizado para declarar al respecto, aseguró que se están dando las conversaciones con los representantes del ejecutivo regional de manera que se puedan crear las condiciones para cooperar en la crisis sanitaria que está atravesando el estado.


Participa en la conversación