El “Manifiesto de Panamá” abrió la puerta a negociaciones entre oposición y chavismo para pactar elecciones presidenciales y renovar el CNE. En esta nueva fase, María Corina Machado asumirá la conducción política del proceso con respaldo de Estados Unidos como garante.

Caracas. La oposición venezolana dio un paso que hasta hace pocos meses parecía improbable: abrir formalmente la puerta a una negociación política con el chavismo para acordar una transición, renovar el Consejo Nacional Electoral (CNE) y convocar elecciones presidenciales con observación internacional.

Cinco días después de la cumbre celebrada en Ciudad de Panamá, María Corina Machado, Edmundo González Urrutia, la Plataforma Unitaria Democrática y otros movimientos opositores difundieron el llamado “Manifiesto de Panamá”, un documento que busca establecer la hoja de ruta para una eventual salida electoral a la crisis venezolana.

El texto plantea una negociación “seria, firme y responsable” con el denominado “régimen interino” encabezado por Delcy Rodríguez y con acompañamiento del Gobierno de Estados Unidos (EE. UU.) que, se prevé, funja como mediador y garante en las negociaciones para las que aún no hay fecha ni cronograma oficial.

“Venezuela vive la hora decisiva de su historia republicana”, señaló el documento en una de sus frases centrales, al reivindicar además el resultado electoral del 28 de julio de 2024, cuando la oposición asegura que Edmundo González Urrutia derrotó ampliamente al chavismo.

Fuentes políticas consultadas por Crónica Uno, que pidieron resguargar su identidad, sostuvieron que ya hubo contactos preliminares con Jorge Rodríguez, principal operador político del chavismo y jefe negociador oficialista.

Fue esta apertura la que permitió el reciente regreso al país de digirentes políticos como Lester Toledo, de Voluntad Popular; Roberto Marrero, exjefe de despacho de Juan Guaidó y José Guerra de Primero Justicia.

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Foto: cortesía de Prensa Vente Venezuela

Qué propone el “Manifiesto de Panamá”

El documento se divide en dos grandes ejes: una negociación política para restaurar la democracia y la construcción de un “Gran Acuerdo Nacional” que sirva de base para una transición institucional.

Los puntos más destacados del manifiesto:

  • Renovación completa del Consejo Nacional Electoral.
  • Elaboración de un cronograma electoral “viable y verificable”.
  • Elecciones presidenciales con observación internacional.
  • Liberación plena de presos políticos civiles y militares.
  • Retorno seguro de exiliados políticos.
  • Desmantelamiento del aparato represivo y de grupos armados ilegales.
  • Creación de un “Gran Acuerdo Nacional” con participación de gremios, universidades, iglesias y sectores productivos.
  • Acompañamiento internacional de Estados Unidos durante la negociación.

La oposición insiste en que el nuevo CNE debe estar integrado por figuras independientes y reconocidas para generar confianza dentro y fuera del país.

“Para ello es necesaria la designación previa de un nuevo Consejo Nacional Electoral, que estará integrado por personalidades independientes y respetables”,

resaltó el manifiesto.

Actualmente el organismo electoral continúa encabezado por Elvis Amoroso, uno de los dirigentes más cercanos al chavismo y figura cuestionada por la oposición desde las presidenciales de 2024.

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Foto: cortesía de Prensa Vente Venezuela

Machado, líder de la negociación

Uno de los elementos más relevantes del documento es que formaliza a María Corina Machado como conductora política de la negociación, por parte de la oposición y los factores reunidos en Panamá, en donde se incluyó a exdirigentes del chavismo como Rodrigo Cabezas.

El texto establece que la fundadora de Vente Venezuela tendrá la responsabilidad de coordinar el proceso junto a la Plataforma Unitaria y de designar al jefe del equipo negociador, que estará conformado por técnicos, expertos y representantes políticos.

“Estas negociaciones serán lideradas por María Corina Machado en su rol de conductora del proceso democrático del país”, precisó el documento.

La decisión supone un intento de la oposición por proyectar cohesión interna después de meses de tensiones estratégicas entre sectores que apostaban por mantener presión internacional y quienes defendían una negociación gradual con el chavismo.

Edmundo González Urrutia respaldó públicamente el acuerdo desde Madrid y calificó el documento como un “importante pronunciamiento de las fuerzas democráticas”.

Machado, además, ya adelantó que aspira a competir en unas futuras presidenciales si existen garantías electorales.

La exigencia opositora

La oposición condiciona el avance de cualquier negociación a una serie de medidas previas orientadas a desmontar parte del aparato de control político del chavismo.

Entre ellas aparecen la liberación de presos políticos, el retorno de exiliados y la normalización del espacio político.

“Consideramos necesario que se produzcan gestos que contribuyan a crear un ambiente político favorable”,

se indicó el texto antes de enumerar las principales exigencias.

El documento agrega que la transición requiere desmontar estructuras represivas y permitir el funcionamiento pleno de partidos, organizaciones civiles y movimientos sociales.

“La transición democrática nos exige unidad y visión de Estado”, subrayó el manifiesto.

Diversas organizaciones de derechos humanos estiman que actualmente existen entre 400 y 600 presos políticos en Venezuela, aunque las cifras varían según el método de documentación utilizado.

Foto: cortesía de @usembassyve

El factor EE. UU.

Otro aspecto novedoso del manifiesto es la mención directa al Gobierno estadounidense como acompañante del proceso.

La oposición reconoce el denominado “Plan de Tres Fases” promovido por Washington como parte de la estrategia internacional para presionar una transición democrática.

Según fuentes políticas a las que tuvo acceso Crónica Uno, bajo condición de anonimato, EE. UU. tendría un rol de garante para supervisar el cumplimiento de los acuerdos y verificar avances en materia electoral.

El chavismo, sin embargo, mantiene silencio sobre la posibilidad de aceptar una elección presidencial en el corto plazo y sigue concentrado en consolidar acuerdos económicos y ampliar inversiones extranjeras.

En sectores opositores existe la percepción de que el proceso podría extenderse durante al menos nueve meses desde el momento en que se designe un nuevo CNE y se publique el calendario electoral.

Un largo camino

La figura de María Corina Machado adquirió una nueva dimensión internacional tras su salida clandestina de Venezuela en diciembre de 2025 para recibir el Premio Nobel de la Paz en Oslo, Noruega, en lo que dirigentes opositores describieron como una de las operaciones políticas y de seguridad más delicadas de los últimos años.

Machado permanecía en la clandestinidad dentro de Venezuela desde agosto de 2024, tras el aumento de la persecución política posterior a las presidenciales. Su salida del país se produjo mediante un operativo de alto riesgo que incluyó disfraces, traslados terrestres, paso por retenes y un trayecto marítimo en lancha pesquera hacia Curazao antes de abordar un avión privado rumbo a Europa.

“Venezuela vive la hora decisiva de su historia republicana”, insistió posteriormente la líder opositora durante actos públicos vinculados a su gira internacional. Una frase retomada en el documento, lo que confirma su grado de influencia en la redacción.

Aunque no llegó a tiempo a la ceremonia principal del Nobel, donde fue representada por su hija, Machado apareció días después en Oslo saludando a simpatizantes venezolanos desde un balcón mientras entonaba el himno nacional.

Desde allí pidió aumentar la presión internacional sobre el chavismo y reiteró que Nicolás Maduro “se va a ir, con o sin negociación”. Un planteamiento que se cumplió el 3 de enero pasado, cuando fuerzas militares estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y Cilia Flores en Caracas.

Exitosa gira

Tras permanecer varias semanas en Europa por motivos de seguridad y recuperación médica, Machado inició una agenda internacional centrada en promover apoyo diplomático para una transición democrática en Venezuela.

Desde entonces ha sostenido reuniones con dirigentes políticos en EE. UU. y Europa, participó en foros internacionales y multiplicó encuentros con la diáspora venezolana.

En abril de 2026 estuvo en Madrid, Lisboa y otros escenarios europeos defendiendo un eventual proceso de reconstrucción económica y política del país.

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Foto: cortesía de Prensa Vente Venezuela

La visita a Panamá en mayo de 2026 terminó consolidando esa estrategia internacional. Allí encabezó un multitudinario encuentro con migrantes venezolanos, participó en reuniones oficiales con el presidente panameño José Raúl Mulino y promovió el llamado “Manifiesto de Panamá”.

Machado ha insistido en que su eventual regreso a Venezuela estará coordinado con aliados internacionales y ligado al desarrollo de una transición política negociada.

Oposición reorganizada

El “Manifiesto de Panamá” también busca enviar un mensaje de reorganización política tras meses de fragmentación opositora. El texto convoca a partidos, sindicatos, iglesias, universidades, gremios y organizaciones civiles a participar en un “Gran Acuerdo Nacional” para sostener una eventual transición.

“Este esfuerzo pertenece al país entero”, afirmó el documento.

La apuesta busca construir una estructura de respaldo más amplia que permita enfrentar las tensiones de una negociación compleja y evitar fracturas similares a las que marcaron anteriores intentos de diálogo con el chavismo.

Aunque el documento ha sido recibido con expectativa en sectores opositores, también generó cuestionamientos en redes sociales y espacios de debate político, donde algunos usuarios advirtieron sobre el riesgo de repetir experiencias fallidas de negociación.

Por ahora, el manifiesto representa el primer intento formal de articular una propuesta unificada de transición desde las presidenciales de 2024 y coloca nuevamente sobre la mesa la posibilidad de una salida electoral negociada para Venezuela.

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