Cornetas, tráfico, carros desviándose, cruces que no son legales, y personas rogándoles a los funcionarios de la policía que los dejaran pasar. Así transcurrió la mañana en el regreso a la cuarentena, aunado a comercios que trabajaron con la santamaría a medio abrir.

Caracas. Los puntos de control regresaron a la ciudad. Luego de una semana de flexibilización de la cuarentena para nueve sectores económicos que se suman a la lista de los priorizados, este 8 de junio arrancó la cuenta de siete días de quedarse en casa. El ambiente fue de un gran volumen de personas, tráfico por accesos cerrados, largas colas de pasajeros de transporte público y negocios con la santamaría a medio abrir.

Se venden globos, juguetes y artículos de confitería, gritó un hombre en la acera de una juguetería en La Hoyada. La santamaría estaba abajo. Totalmente cerrada como si estuviera cumpliendo la cuarentena. Ni una puerta, ni una ventana abierta. El vendedor, que ofrecía su inventario fuera de la tienda, trataba de captar clientes para que, si se interesaban, entraran a comprar.

Otros se arriesgaron un poco más y medio abrieron la puerta. Si alguien se asomaba podía ver por un huequito que se trataba de una zapatería o una ferretería. Estoy abierto porque no tengo los candados para cerrar el negocio y vine a acomodar unos bombillos, aseguró un trabajador en una tienda de zapatos, que también atendía a un par de clientes.

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Foto: Tairy Gamboa

El plan para una nueva normalidad implementado por la administración de Nicolás Maduro entró en vigencia el lunes 1° de junio. En principio, se tratarían de cinco días de flexibilización más diez de cuarentena, pero, luego, la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, indicó que decidieron extender la modalidad a 7×7.

El 7×7 habilita los siguientes sectores: agencias bancarias, consultorios médicos y odontológicos, construcción, ferreterías, peluquerías, industria textil y de calzado, materia prima y aseo personal, talleres mecánicos y servicios personalizados de refrigeración y plomería. Este lunes debían permanecer cerrados.

Tal como lo informó la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) en una circular, los bancos no abrieron este lunes 8 de junio. Esperan trabajar por las vías electrónicas hasta el próximo 15 de junio, cuando regresarán con la atención al público de 9:00 a. m. a 1:00 p. m.

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Para otros sectores es más difícil. Nosotras necesitamos comer, afirmó una peluquera en la avenida Urdaneta, en el oeste de Caracas. Las trabajadoras saben que no pueden abrir el negocio esta semana, pero la necesidad puede más. Hasta el mediodía de este lunes, ningún policía había pasado a pedirles que cerraran la peluquería. Sin embargo, los ingresos estaban casi paralizados: solo había ido una clienta en toda la mañana.

Somos 16 peluqueras y solo estamos viniendo cinco por semana. Sabemos que no podemos abrir, pero necesitamos hacer dinero, aseveró la cajera con tono de preocupación.

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Foto: Tairy Gamboa

Cornetas, tráfico, carros desviándose, cruces que no son legales, y personas rogándoles a los funcionarios de la policía que los dejaran pasar. Así transcurrió la mañana en el regreso a la cuarentena. Los semáforos no existían. Las normas de tráfico, menos. La ciudad estaba llena de puntos de control. Los conductores, como podían, las iban saltando.

¿Cómo te ayudo si van tres en una moto y dos sin casco?, preguntó un efectivo de la Policía Nacional Bolivariana en un punto de control en Sabana Grande. Los dejó pasar solo con la advertencia de que no volvieran a salir así. De resto, era necesario mostrar algún carnet o salvoconducto de los sectores priorizados como alimentación, salud o prensa.

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Foto: Tairy Gamboa

El tráfico congestionado y las alcabalas también afectaron a los transportistas. Por ejemplo, en la ruta Plaza Venezuela-La Rinconada, los choferes tenían que tomar algunos caminos verdes para poder llegar a su destino, porque en los puntos de control no los dejaban pasar.

Hoy solo podré dar máximo tres vueltas, porque no tengo suficiente gasolina, aseguró Alexander, dueño de un autobús. Manifestó que, aunque han recibido el combustible subsidiado, no le alcanza para hacer las ocho vueltas que antes podía dar. Ahora estoy saliendo solo dos veces a la semana, porque los otros días estoy en una cola, agregó.

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La línea Petare-Chacaíto trabajó hasta las 12:00 del mediodía. En el último autobús que saldría seguían subiendo pasajeros, aunque los puestos estaban llenos. Uno cómo les dice que no se monten si ellos también tienen que llegar a sus casas, cuestionó el conductor.

El pasaje del transporte terrestre se mantuvo entre 10.000 y 20.000 bolívares para rutas cortas. En el caso del Metro de Caracas, la oferta de trenes fue 12 para Línea 1, dos para Línea 3 y seis para Línea 3. El tiempo de espera podía variar entre 15 minutos y 30 minutos.

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Foto: Tairy Gamboa

La Policía Nacional Bolivariana mandó a cerrar los negocios en Petare desde las 10:00 a. m. Los buhoneros trataron de moverse para terminar de vender la mercancía que ofrecen, como frutas, verduras y condimentos en zonas cercanas. En otras zonas, como Santa Mónica y Los Chaguaramos, obligaron a los dueños de sectores priorizados a cerrar.

En el municipio Baruta, los comercios solo tuvieron restricción de trabajar hasta el mediodía en Las Minas y Santa Cruz del Este, porque son zonas en los que hay casos positivos de COVID-19.

El último reporte de COVID-19 en el país, anunciado por Nicolás Maduro el 7 de junio, registró 61 nuevos infectados provenientes de Colombia y Ecuador. El mandatario aseguró que no hubo infectados por transmisión comunitaria, pero un día antes, el 6 de junio, hubo 65 casos en esta categoría. La cifra de fallecidos se mantiene en 22 personas.

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Foto: Tairy Gamboa

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