En su momento cumplieron una función, pero en la actualidad solo se prestan para el comercio del combustible, mientras los choferes particulares se quedan cada día con menos estaciones de servicio.

San Cristóbal. El drama para surtir combustible en el Táchira, lejos de mejorar, tiende a empeorar. Y es que cada día son menos las estaciones de servicio habilitadas para todo público.

Para docentes, médicos, trabajadores de tribunales, policías, guardias, carros oficiales y hasta para motorizados hay estaciones exclusivas, lo que limita la ya mermada posibilidad de abastecerse de combustible en el estado.

Sin embargo, lo que más llama la atención es que hace más de dos años que culminó el gobierno de José Gregorio Vielma Mora, y aún se mantienen las Estaciones de Servicio Alternativas, ESA, como también se les dice.

En su momento, las ESA fueron creadas para abastecer a quienes no tenían la Tarjeta de Abastecimiento de Gasolina, conocido como tag o chip de combustible. Quienes venían del interior del país podían surtir fácilmente, pero a costos elevados. Incluso se podía pagar con tarjeta de débito, pues para ese entonces la crisis de efectivo era en todo el país.

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Las ESA ahora las maneja Pdvsa Foto: Ana Barrera.

Tras flexibilizar la norma, también podían abastecerse quienes ya hubieran usado sus cupos mensuales de combustible. Vale acotar que en la entidad los carros particulares pueden surtir seis veces al mes y 23 los de carga.

Los recursos que se obtenían en ese entonces servían para la adquisición y reparación de equipos en el sector salud, al igual que para la refacción de escuelas, entre otras cosas.

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Sin embargo, tras la salida de Vielma Mora de la gobernación, la administración de las ESA le fue arrebatada a la jefatura regional y entregada a Pdvsa sin una información cierta de qué se hace en ellas.

En San Cristóbal hay varias estaciones de servicio alternativas repartidas estratégicamente en la geografía capitalina. ESA Paramillo en la parte alta de la ciudad, ESA Carbe en la avenida Marginal del Torbes, Servicentro Los Llanos en La Concordia y Crislago en Barrio El Carmen. También hay otra en Táriba bajo esa modalidad.

Lo cierto es que a todas les llega gasolina casi a diario, pero solo una de ellas surte a quienes no tienen chip, la Servicentro Los Llanos. En las otras estaciones es normal ver vehículos con chip surtiendo y sin cumplir la normativa del terminal de placa.

El equipo de Crónica. Uno fue a la E/S Carbe a tratar de abastecer un vehículo sin chip. En el lugar uno de los guardias indicó que solo quienes tienen orden del jefe de la ZODI pueden surtir en ella. “Vayan a la Crislago, la del caucho gigante. Allá les tienen que echar”, dijo el uniformado.

Pero quienes hacían cola en esa E/S llevaban una ficha amarilla que decía en letras azules “Pdvsa”. Quienes la llevaban ingresaban y no solo surtían, sino que llenaban full los tanques, cuando en la entidad hay, desde abril racionamiento de 40 litros y por terminal de placas.

Lo mismo ocurre en las demás estaciones alternativas. Incluso, para ingresar a la de El Carmen, violan toda norma de tránsito, con tal de no perder la oportunidad de surtir. Un “beneficiario”, quien no quiso revelar su nombre, indicó que vale mil pesos colombianos el litro de gasolina en esta estación. Por lo que hay suficientes colectivos organizando la fila dentro y fuera de las instalaciones.

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Lo mismo ocurre con la E/S Carbe. Vehículos de todo tipo, pero con chip, ingresan a la estación de servicio y para nadie es un secreto que allí cobran por el privilegio de abastecerse sin gastar los cupos del tag y sin racionamiento.

La del caucho

Al llegar a la bomba Servicentro, el funcionario solicita los documentos del vehículo, mientras descarga la gandola. Dependiendo de quienes sean, asignan 20, 30 o 40 litros. Para ello entregan una ficha de cartón con los litros permitidos. Ni más ni menos.

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Con un cartón sellado chequean a los usuarios. Foto: Ana Barrera.

Pese a ello, quienes vienen en sus carros a la entidad tachirense, prefieren cargar varias pimpinas en sus vehículos, pues es un golpe de suerte poder abastecerse en estas estaciones alternativas. Alejandro Mora, visitante, aseguró que para él es mejor hacer cola en Caracas y traerse la gasolina en el techo de su carro que arriesgarse a venir a la entidad y no tener cómo llenar el tanque de su carro.

Antes no dejaban, porque garantizaban para estas fechas la gasolina; pero ahora lo ven a uno con pimpinas y no le dicen nada a uno. No pueden prohibir si nunca hay gasolina para los visitantes. Esas bombas quedaron para los guisos”.


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