Tareck El Aissami, leyendo un comunicado en nombre de la Comisión Presidencial Alí Rodríguez Araque, culpó a los EE. UU. de llevar a cabo un “bloqueo naval” que imposibilita la importación de aditivos para la producción de combustible, esto pese a que la escasez de gasolina en el país se ha registrado desde el 2019.

Caracas. Desde el mismo momento en que se anunció la cuarentena social para tratar de frenar el avance del coronavirus empezaron en el interior del país las colas para abastecerse de gasolina. En Caracas por lo menos desde hace entre 12 y 15 días ya no hay forma de poner combustible sin hacer colas.

Aunque ningún ente lo confirmó, lo cierto es que en las regiones circularon supuestos comunicados de organismo militares (Zodi) en los que indicaban que solo los sectores priorizados podrían acceder al combustible.

No fue sino hasta este viernes que el vicepresidente para el área económica del gobierno de Nicolás Maduro, Tareck El Aissami, anunció la puesta en marcha de un plan especial de abastecimiento de combustible en el país ante la poca oferta que existe del mismo.

La medida, que no fue explicada en detalles por el funcionario, fue anunciada como respuesta a lo que la Comisión Presidencial Alí Rodríguez Araque califica como un “bloqueo naval” por parte de los Estados Unidos, lo que según los miembros de esta ha hecho imposible la importación de aditivos, repuestos e insumos para la fabricación de combustible en Venezuela.

La Administración de Donald Trump no solo ha recrudecido el criminal bloqueo contra Venezuela, impidiendo la legítima disponibilidad de nuestros recursos financieros para acceder a medicamentos, alimentos y servicios esenciales, sino que con este perverso plan de bloqueo naval y el amedrentamiento recurrente que ha venido realizando contra potenciales proveedores del país, leyó El Aissami en televisión nacional.

Según el comunicado de la Comisión Presidencial, las supuestas medidas de EE. UU “procuran agravar las dificultades del pueblo venezolano para hacer frente a la pandemia del COVID-19” algo que no concuerda con las denuncias realizadas durante los últimos meses por trabajadores del sector petrolero y ciudadanos, quienes aseguraban inclusive en el 2019 que la situación con respecto al combustible era crítica.

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Diciembre fue en particular un mes en el que las gasolineras de Venezuela registraron grandes colas de usuarios intentando recargar de combustible sus vehículos ante el cierre de algunas estaciones de servicio por no tener cómo abastecer las unidades particulares.

En diciembre de 2019, tres meses antes de la epidemia de COVID-19 en el país, la escasez fue notable en la Gran Caracas, en particular con la alta afluencia de usuarios en los sistemas de transporte masivo como el Metro y en las unidades terrestres como las camionetas por puesto.

Fue también en ese mes que en el estado Zulia se implementó un plan de Pico y Placa para controlar el abastecimiento del combustible en los 21 municipios de la entidad.

Para el mismo mes, una fuente del sector petrolero había explicado a Crónica.Uno que desde septiembre del 2019 en el país no se estaba produciendo ningún tipo de combustible y que los meses anteriores solo se había logrado producir combustible de bajo octanaje, no apto para el mercado interno venezolano, lo que volvió al país extremadamente dependiente de las importaciones.

Lo que queda claro es que durante 2019 se acentuó la dependencia de la gasolina importada para el mercado interno y el problema está en que cada vez cuesta más conseguir quien le venda combustible a Venezuela por las sanciones. De hecho, Repsol desde marzo solo le vende diesel al país. Por eso, aunque hay un racionamiento no oficial en el interior del país, esto no ha sido suficiente para que haya gasolina en Caracas, refirió en aquel momento la fuente.

De igual forma, y aunque se haya anunciado este “plan especial de abastecimiento de combustible”, el mismo no ha sido oficializado a través de algún tipo de decreto o gaceta oficial por parte de la administración de Nicolás Maduro.

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De hecho, en la Gaceta Oficial Extraordinaria N.° 6.519 en la que se decreta el estado de alarma en el país, el párrafo 2 del artículo 9 señala que “no será objeto de la suspensión indicada los expendios de combustibles y lubricantes”. Sin embargo, esto no ha evitado que la mayoría de las estaciones de servicio en el país hayan dejado de trabajar y que aquellas que todavía lo hacen registren colas de cientos de vehículos para surtirse.

En la actualidad, las gasolineras y otras estaciones de servicio en Venezuela se encuentran tomadas por efectivos militares quienes, según han denunciado ciudadanos y medios de comunicación, en muchas ocasiones piden el pago en divisas a las personas para permitirles recargar el combustible.


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