El Ejecutivo vende sus instrumentos a un alto descuento para un oxígeno momentáneo de dinero, y busca las maneras de colocar su última emisión de 5 millardos de dólares.

Caracas. La urgencia de billetes verdes lleva a la administración de Nicolás Maduro a efectuar operaciones poco claras con su deuda pública. En lo que va del semestre, el Gobierno ha entregado y vendido bonos por efectivo, y además busca maneras de colocar la última emisión en dólares con el fin de tener algo más de dinero.

El Ejecutivo enfrenta un déficit de divisas de más de 10 millardos de dólares y para atender esos requerimientos está haciendo negociaciones que comprometen las finanzas a futuro. Algunas de las operaciones que ha concretado obligarán a pagar más por la deuda.

Así está negociando el Gobierno: 

La sombra con el bono 2036

El 29 de diciembre del pasado año, el Ministerio de Finanzas emitió bonos por 5 millardos de dólares que fueron adjudicados al Banco de Venezuela. La colocación se efectuó bajo el marco de la Ley de Endeudamiento 2016 que fue aprobada por la Asamblea Nacional en las últimas semanas de 2015. Sin embargo, sobre esta operación hay sombras.

Durante el segundo semestre del 2016, el despacho de las finanzas públicas tocó las puertas de cuatro instituciones extranjeras para que coordinaran la emisión que se estaba planificando, pero se encontró con obstáculos. Los bancos no querían atender la petición del gobierno venezolano, después del retiro de Citibank como banco corresponsal. A fines de año, Finanzas logró que la entidad china Haitong Internacional Securities realizara la transacción, en la que también participó otro operador Global Emerging Markets (GEM).

Por las barreras, el despacho tuvo que emitir título en físico con lo cual no está registrado en las organizaciones que liquidan ese tipo de transacciones, lo que significa que no puede ser negociado de manera electrónica como sucede con todos los bonos.

Cuando se efectuó la operación de crédito público, las autoridades contemplaron que los papeles se destinarían a las empresas de alimentos y salud con el fin de saldar las deudas con dichas industrias que superan los 7 millardos de dólares. No obstante, Finanzas ha tenido otras trabas, puesto que no ha podido encontrar entidades que desmaterialicen el papel (sustituir el título físico) ni bancos custodios, que canalizarían los pagos de los intereses de dichos papeles.

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El mes pasado, el Gobierno contactó a Golmand Sachs —el banco que luego le compró bonos al Banco Central Venezuela (BCV)— para que efectuara la desmaterialización, pero la entidad en aquel momento se negó. Después se acercaron a una institución rusa con la que no hubo acuerdo y las últimas conversaciones fueron con el banco HSBC que no ha dado respuesta a la petición, señalaron fuentes oficiales.

Esta semana, la administración de Maduro empezó a buscar vías para ofrecer esos instrumentos financieros —que vencen en el 2036— con un gran descuento, denunció el diputado Ángel Alvarado. Fuentes oficiales señalan que efectivamente Finanzas y la entidad estatal están en conversaciones con varios fondos. El fin es tener más dinero a un alto costo.

Por esta operación que se está planteando, la Asamblea Nacional aprobó este martes un acuerdo en el que señala que de efectuarse, se harán “todos los esfuerzos necesarios para impedir cualquier venta de instrumentos financieros a un precio distinto al precio de mercado, mediante las acciones legales y políticas que se consideren pertinentes, para evitar que se cause un mayor daño patrimonial a la República”.

 Las otras ventas

Hay más. Para atender los pagos de deuda pública, en abril el BCV realizó una transacción con Fintech Advisory, en la que este fondo de inversión recibió bonos de Pdvsa por 1,3 millardos de dólares y le entregó al Central 300 millones de dólares.

A fines de mayo, el BCV vendió bonos de Pdvsa con vencimientos en el 2022 por 2,8 millardos de dólares a la banca de inversión Goldman Sachs. Por esos papeles la institución pagó 865 millones de dólares, informó Wall Street Journal.

Los instrumentos fueron adquiridos a 30 % de su valor y tienen una tasa muy elevada. Estos títulos fueron emitidos por la petrolera en 2011 y luego en octubre de 2014 fueron entregados al Banco de Venezuela. En ese mismo mes, la entidad estatal los cedió al BCV que los tenía entre sus activos en divisas.

Pero en la operación, el instituto emisor primero vendió los papeles a un intermediario —Dinosaur Group— que después los ofreció a la banca de inversión. La directiva de Goldman en un comunicado indicó que la negociación no fue directa con el gobierno venezolano.

Además de Goldman, una entidad japonesa —Nomura— adquirió otros 100 millones de dólares en bonos de la petrolera, y canceló 30 millones de dólares.

Dicha negociación fue cuestionada por el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, quien envió cartas a las instituciones estadounidense y japonesa en las que les indicó que con esa compra de los papeles ayudaban al “régimen dictatorial” y les advirtió que las negociaciones serán investigadas.

Sin embargo, a los días, el vicepresidente Tareck El Aissami defendió la transacción e indicó que los recursos servirán para atender importaciones a través del nuevo Dicom. Dijo que «Borges amenazó a un fondo internacional llamado Goldman Sachs, porque efectuó unas operaciones transparentes para generar divisas que están siendo inyectadas para este nuevo sistema de subasta. Es una cosa infame”.

El economista, Alejandro Grisanti, calcula que por cada dólar que ingresó por la venta de los bonos, la República tendrá que pagar 4,20 bolívares.

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