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Investigadores están esperanzados ante la posibilidad de hacer nuevos descubrimientos. Foto cortesía IVIC

Paleontólogos vislumbran la posibilidad de identificar otro nuevo ejemplar de animal marino, con apariencia de reptil,  hallado en el mismo yacimiento donde se descubrió el ictiosaurio, el 6 de octubre. De este ejemplar se recuperó una sección de mandíbula y un diente todavía sin clasificar.

Caracas. El hallazgo de los restos fósiles del primer ictiosaurio, descubierto en el municipio Lobatera del estado Táchira, es apenas el comienzo de la exploración. Sin terminar el análisis de este reptil marino, que surcó los mares venezolanos hace 100 millones de años, equipos de paleontólogos ya vislumbran la posibilidad de un nuevo descubrimiento con la identificación de otro ejemplar que anunciarán próximamente.

Se trata de un animal con apariencia de reptil hallado en el mismo yacimiento donde se descubrió el ictiosaurio, el 6 de octubre pasado. Sin embargo, los investigadores aún no determinan la especie ni el género al cual pertenece.

Omar Sumosa, paleontólogo e investigador del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), explicó a Crónica Uno que de este nuevo espécimen se recuperó una sección de mandíbula y un diente.

El viernes cinco de octubre, un equipo de siete investigadores partió hacia el municipio Lobatera del estado Táchira bajo la convicción de encontrar restos fósiles. Foto cortesía: IVIC

“El resto de los huesos están muy sumergidos en la roca y será necesario liberarlos para su identificación. Tendremos que trabajar con equipos especializados. Por el momento creemos que podría ser otro reptil marino, aún está por determinarse”.

El próximo misterio marino

El adelanto de este nuevo descubrimiento surge una semana después del hallazgo del ictiosaurio, un espécimen de reptil marino que habitó los mares del país en la era del Cretácico, cuando gran parte del territorio al norte del Orinoco era fondo marino.

Aunque el primer registro de restos fósiles pertenecientes al ictiosaurio data de los años 90 en la Sierra de Perijá, estado Zulia, el descubrimiento de estos nuevos ejemplares en Táchira marca un hito en la paleontología venezolana. Son los primeros en tener material craneal completo. Esto abre la posibilidad del registro de una nueva especie a la literatura científica.

Y no solo eso. Estos hallazgos también abren la puerta a nuevas oportunidades de financiamiento y apoyo logístico para futuras expediciones que motivan a la comunidad investigadora a expandir sus búsquedas.

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Los restos fósiles están muy compactados en la roca y deben ser extraídos para su identificación. Foto cortesía IVIC

De acuerdo con las fuentes consultadas, las zonas de interés se extienden hacia los estados Mérida y Trujillo, donde los estudios geológicos detectaron formaciones rocosas y condiciones sedimentarias propicias para la potencial presencia de otros restos fósiles.

De caracoles a dinosaurios

El viernes, 5 de octubre, un equipo de siete investigadores partió hacia el municipio Lobatera del estado Táchira bajo la convicción de encontrar restos fósiles. La zona, ampliamente conocida por sus formaciones de roca caliza de origen marino, fue el indicio que los condujo hasta allá.

El sector de Lobatera se distingue por sus extensiones de piedra caliza. Foto cortesía Kevin Vasquez.

“Normalmente en este tipo de áreas con estas características se suelen encontrar fragmentos de organismos no identificados o compuestos de ammonites, un tipo de molusco muy parecido a un caracolito que fue muy abundante en el Mesozoico”, detalló Sumosa.

Tras días y horas de intenso trabajo de campo excavando y removiendo capas de tierra, dieron con el primer descubrimiento: Un diente perteneciente a la Laquintasaura venezuelae, el primer dinosaurio herbívoro identificado en el país en la década de 1980.

Laquintasaura venezuelae es un género de dinosaurio ornitisquio venezolano. Foto cortesía Wiki Index

Este descubrimiento inesperado los motivó a seguir el trabajo de campo, pese a las duras condiciones del terreno. A las pocas horas, durante la tarde, los esfuerzos fueron recompensados cuando Rodolfo Sánchez, director del Museo de Urumaco, encontró entre los fragmentos de roca lo que parecían ser huesos de un animal prehistórico.

Adicional al hallazgo de los restos del ictiosaurio, entre los sedimentos también hallaron otros huesos de una nueva especie que todavía es una incógnita. Según Sumosa, todo apunta a que podría tratarse de un nuevo ejemplar de animal marino, quizá parecido al ictiosaurio.

El mar venezolano del cretácico

Durante la era geológica del mesozoico, los ictiosaurios ocuparon un nicho ecológico muy similar al que actualmente ocupan los cetáceos como los delfines y ballenas. El biólogo indicó que el tamaño de estos animales podía oscilar entre los dos a 20 metros de largo. Aunque no se sabe mucho sobre sus hábitos sociales y reproductivos, se cree que eran ovíparos.

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Los restos todavía están bajo estudio. Cientificos sugieren que podría tratarse de una nueva especie. Foto cortesía Venezolana de Televisión

En países de Europa y Asia, y también en Colombia, fueron descubiertos ejemplares de esta especie conservados en buenas condiciones. En Venezuela este tipo de investigaciones es todavía incipiente.

Sin embargo, dada la gran biodiversidad del país y la riqueza de sus suelos, el investigador no descarta a futuro, descubrimientos más impresionantes.

Los Ictiosaurios vivieron en Venezuela hace 80 a 100 millones de años. Foto cortesía National Geographic

Durante el período del cretácico, cuando reinaban los dinosaurios de gran tamaño como el Tyrannosaurus rex y el Tarbosaurus en los territorios de Norteamérica y Europa, en Venezuela las condiciones eran muy dispares. El nivel del mar era mucho más alto, no había formaciones montañosas, ni las cordilleras que caracterizan la majestuosidad del paisaje actual.

Casi todo era fondo marino tropical. El biólogo explicó que la tectónica propia de macizos, cordilleras y montañas se elevó luego de la época de los dinosaurios. Sin embargo, eso no descarta la existencia de especies que pudieron adaptarse a esas condiciones.

El nivel del mar era mucho más alto, no había formaciones montañosas, ni las cordilleras que caracterizan la majestuosidad del paisaje actual. Foto cortesía: blog Haiman El Troudi

Una prueba de ello es la existencia, ya comprobada, de la Laquintasaura venezuelae y del Tachiraptor admirabilis, las únicas dos especies de dinosaurios halladas en Venezuela que vivieron en el período del Jurásico mesozoico hace 200 millones de años.

“Durante el Jurásico, buena parte de nuestro territorio era continental, pero si existe alguna formación con un yacimiento fosilífero de esa época que sea significativo, todavía está por descubrirse. En la paleontología venezolana hay mucho por hacer”, indicó Sumosa.

Sin embargo, la disciplina de la paleontología requiere de mucha exploración de campo, recursos y apoyo institucional. Cada expedición amerita grandes sumas de dinero para el traslado, alojamiento y alimentación de los investigadores que trabajan en campo. Esto sin contar, la poca cantidad de profesionales dedicados al área.

El desafío de la ciencia nacional

En diciembre de 2021 el paleontólogo, Ascanio Rincón, advertía que con poco presupuesto y equipos limitados la cantidad de investigadores dedicados al estudio de fósiles en Venezuela no superaba las ocho personas. Una cifra que mermó aún más con la migración venezolana a partir de 2013.

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La paleontología requiere de cuantiosos recursos y apoyo institucional. Foto cortesía: El Diario

Actualmente el país no cuenta con una licenciatura en Paleontología. Quienes estén interesados en estudiar esta rama de la ciencia deben graduarse en biología o geología para luego especializarse en el exterior, lo que limita aún más las posibilidades para personas de pocos recursos.

El 14 de octubre pasado el gobierno de Nicolás Maduro anunció la incorporación de la carrera de Paleontología a la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández Morán, pero aún se desconocen los avances de este proyecto.

Pese a las limitaciones Sumosa está esperanzado. Tras los recientes descubrimientos, el equipo de científicos ahora dirige sus esfuerzos a un proyecto más grande para el que pedirán un financiamiento. Esperan hacer al menos unas dos expediciones por año con la esperanza de hacer nuevos hallazgos en favor de la ciencia.

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