El montaje de una terminal de campaña avanza a ritmo acelerado en el estacionamiento del aeropuerto de Maiquetía, en La Guaira. Autoridades prevén habilitar ocho vuelos diarios a partir de finales de agosto. La solución paliativa responde al impacto del doble sismo de junio, pero la recuperación completa de la infraestructura tomará probablemente hasta 2027.

Caracas. De terminal internacional a campamento de emergencia: el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía libra una carrera contra el reloj para reanudar sus operaciones comerciales este 24 de agosto.

Luego del doblete sísmico del 24 de junio pasado, las autoridades encargadas apuestan por la instalación de un complejo provisional de cuatro carpas de lona y estructura metálica en las áreas de estacionamiento. Allí atenderán a los pasajeros para volver a operar justo a los dos meses de la tragedia.

En el ámbito internacional, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), el organismo especializado de las Naciones Unidas encargado de regular la aviación civil global, establece en el Anexo 14 y en el Documento 9137 del Manual de servicios de aeropuertos, que los planes de emergencia ante desastres naturales deben priorizar la evaluación rigurosa de integridad estructural y la continuidad operativa sin comprometer la seguridad.

En eventos telúricos de gran magnitud, los estándares internacionales dictan la ejecución previa de auditorías de riesgo sísmico, la certificación de estructuras temporales y la publicación de NOTAM, los avisos oficiales dirigidos a los pilotos sobre el estado de las instalaciones, antes de fijar fechas de reapertura comercial.

Durante un recorrido reciente realizado por Crónica Uno a las instalaciones del terminal aéreo, se corroboró que el armazón metálico de aluminio y acero galvanizado ya está montado.

Esta semana se prevé iniciar la colocación de la cubierta de lona de PVC de alta resistencia, informaron trabajadores del terminal aéreo bajo condición de anonimato.

“Hay muchísimo trabajo. Mientras en los estacionamientos arman las carpas, en el edificio central todavía retiran escombros del desastre que causó el doble terremoto. La pista la están asfaltando y la orden es que todo esté listo para abrir el 24 de agosto, justo al cumplirse dos meses de la tragedia”, reveló uno de los consultados.

Foto: Juan Carlos Salas

Reactivación por fases

Respecto a la reapertura del edificio central, los empleados advirtiron que el proceso tomará tiempo. Por lo tanto no descartan que se postergue hasta el primer trimestre de 2027.

Este lapso proyectado difiere de las pautas de resiliencia del Consejo Internacional de Aeropuertos, (ACI), el organismo global que representa a las autoridades aeroportuarias. La ACI sugiere que la reconstrucción de infraestructura crítica debe fundamentarse en diagnósticos de ingeniería forense independientes.

Mientras que los protocolos globales exigen que la sustitución del equipamiento de inspección, como los escáneres de tomografía computarizada y los sistemas automatizados de equipaje, cuente con homologación previa de la autoridad aeronáutica estatal, el abordaje local ha avanzado bajo opacidad sobre los contratos de renovación y los tiempos de procura internacional.

“Ya están reforzando columnas, vigas y levantando paredes colapsadas; esa parte estructural avanzará, pero el verdadero reto es el equipamiento interno, las máquinas de rayos X, correas transportadoras, detectores de metales, mostradores y oficinas. Todo eso debe ser nuevo para garantizar una operación segura”,

explicó uno de los trabajadores.

De acuerdo con información del Ministerio de Transporte, el complejo provisional de cuatro carpas tendrá capacidad para albergar entre 420 y 500 personas simultáneamente. Dos estarán destinadas a rutas nacionales y las otras dos a vuelos internacionales.

En este contexto, la OACI envió en julio una misión técnica al país para evaluar daños. Su informe dará pautas de seguridad operacional internacional.

A diferencia de las respuestas ante catástrofes en aeropuertos como el de Sendai en Japón tras el sismo de 2011, donde la inspección de OACI se tradujo en informes de acceso público inmediato, la evaluación técnica en Maiquetía se ha mantenido bajo reserva gubernamental. Esto supedita la validación del Anexo 19 de OACI, correspondiente al Sistema de Gestión de la Seguridad Operacional, a anuncios políticos de reapertura.

Foto: Juan Carlos Salas

Operatividad y capacidad

El Ministerio de Transporte anunció mediante un comunicado que la aviación de carga se reactivará de forma prioritaria este 5 de agosto. Esto incluirá tanto para llegadas y salidas, como parte del restablecimiento progresivo de los servicios aeroportuarios.

Por su parte, Enrique Perrella, experto en aviación civil y editor de la revista Business Traveler, señaló que el retorno de los vuelos de pasajeros se dará por fases, lo que respalda las proyecciones del ministro de Transporte, Francisco Garcés.

  • Operatividad inicial: A partir del 24 de agosto se estima un techo máximo de hasta 8 vuelos diarios hasta el mes de diciembre.
  • Capacidad proyectada: Para fin de año se espera haber recuperado entre un 60% y 70% de la capacidad operativa del terminal.
  • Paciencia para el pasajero: “Dado que las carpas albergarán máximo 500 personas y un solo vuelo a Europa puede trasladar hasta 300 pasajeros, el proceso será espaciado. Probablemente se generen demoras ajenas al control directo del aeropuerto”, adelantó el especialista.
Foto: Juan Carlos Salas

Perrella detalló que la pista 10 izquierda, ya activa para asistencia humanitaria, liderará la reanudación de vuelos comerciales por su buen estado. El resto de pistas sufrió afectaciones mayores, por lo que su habilitación demandará plazos más largos y mayor inversión.

“En la 10 derecha, la principal del terminal, continúan los trabajos de rehabilitación sin que las autoridades hayan precisado aún la fecha de su reactivación total. La vía auxiliar que conecta los terminales con los hangares quedó exclusivamente para aeronaves de ala rotatoria”,

añadió.

El uso de una pista secundaria para vuelos comerciales sin la reactivación del área de seguridad de extremo de pista, la franja de terreno destinada a reducir el riesgo de daños a un avión en caso de aterrizaje corto o salida de pista, denominada RESA, representa una excepción normativa. La OACI solicita medidas compensatorias documentadas en la información aeronáutica oficial.

Vuelos a cuentagotas

El ministro Francisco Garcés ratificó que la estructura principal del aeropuerto sufrió daños “moderados y recuperables”. En específico refirió el colapso de solo una de sus 112 vigas maestras y grietas en paredes auxiliares por lo que no se requerirá ninguna demolición masiva.

El funcionario estimó entre 10 y 12 semanas el tiempo para recuperar la operatividad parcial. No obstante, hasta esta publicación ha omitido la presentación de los estudios de cálculo estructural que avalen la estabilidad sísmica del inmueble ante eventuales réplicas.

Aclaró que mientras avanza la rehabilitación mediante alianzas internacionales de cooperación técnica, la aviación comercial continuará apoyándose en los aeropuertos alternos Arturo Michelena, de Valencia, estado Carabobo; la Base Aérea Libertador de Palo Negro en Maracay, estado Aragua, y José Antonio Anzoátegui en la ciudad de Barcelona, estado Anzoátegui.

Esta dispersión en terminales secundarias sin CIQ (siglas en inglés de Aduana, Inmigración y Cuarentena) para tráfico internacional va contra los planes de contingencia globales. Estos establecen concentrar ayuda en una única plataforma habilitada.

El afán oficial por habilitar una alternativa temporal el 24 de agosto choca con el rigor técnico de la OACI. Tal divergencia desafía la credibilidad de la aviación venezolana.

La reapertura sobre estructuras de campamento en el estacionamiento refleja un esfuerzo de contingencia inmediata. Sin embargo, la verdadera prueba de resiliencia aeroportuaria radicará en la transparencia de las auditorías de riesgo y en la capacidad real de reconstruir la infraestructura principal con los estándares internacionales de seguridad sísmica que exige la aviación moderna.

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