La Casa Guipuzcoana, joya arquitectónica colonial que data de 1734, sobrevivió a los embates del río Osorio cuando ocurrió la tragedia de 1999. Desde 2008, alberga dependencias menores de la gobernación litoralense. Sus vecinos de la avenida Soublette y la calle Bolívar no creen que las autoridades conviertan la casa en un museo para recibir visitantes.

La Guaira. La Casa Guipuzcoana, ícono del casco histórico y colonial de La Guaira, no es el museo que merece esta ciudad, cuna de libertad americana. Tampoco es la sede del despacho del gobernador de la entidad federal, Jorge Luis García Carneiro (PSUV), que labora desde 2008 en la casa del Ministerio de la Defensa, ubicada en la urbanización Playa Grande, parroquia Urimare.

Si bien en su interior alberga algunas oficinas administrativas de la Gobernación de La Guaira y el Concejo Municipal de Vargas, hasta la fecha no parece haber la intención de trasformar la antigua Casa de Factoría de la Real Compañía Guipuzcoana en un símbolo de la historia con atractivo turístico.

Es común que un visitante del interior del país o un turista extranjero pregunte por qué no funciona como un museo. Para los guaireños, todo es debido al desinterés oficial.

Eso no les importa, no da dinero. Tener un museo con proyección turística y seguir los mandatos de las instituciones patrimoniales, para su conservación y mantenimiento, no les interesa”, sostuvo Abilio de Oliveira, cronista de La Guaira entre los años 2000 y 2005.

Los últimos presupuestos, tanto de la Gobernación como de la Alcaldía de Vargas, no registran una partida presupuestaria para preservar la arquitectura de la casa construida en 1734.

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Detrás de ella está la calle Bolívar (otro enclave del casco colonial guaireño), donde se ha detenido el rescate de inmuebles coloniales, y sus moradores, además, sufren el colapso de los servicios públicos más elementales.

En esa zona, después de las cuatro de la tarde, lo que hay es una soledad que asusta. La gente se recoge temprano por el hampa”, comentó Yubisay Rada, que sonrió cuando se le pidió su opinión acerca de un futuro museo en el lugar.

Muchos de sus vecinos también asumen como lejana esa posibilidad.

Patrimonio nacional

En 1964, la Junta Nacional de Patrimonio Histórico y Artístico de Venezuela declaró la Casa Guipuzcoana monumento histórico nacional, de acuerdo con la Gaceta Oficial número 27564. Un año después, lo hizo el Concejo Municipal del Distrito Federal (DF).

En 1988, cuando asumió la Junta Administradora del nuevo municipio Vargas del DF, sus miembros decidieron despachar desde tal estructura. Para el momento, un equipo multidisciplinario asesor (arquitectos, ingenieros, historiadores y líderes sociales) consideró que había que usar esos espacios para mantener la estructura y sus bienes en óptimas condiciones.

En determinados espacios de la también conocida “casa aduana” se permitieron visitas guiadas a estudiantes de primaria y bachillerato junto con sus maestros, así como a personalidades que se reunían con las autoridades de turno.

El 1º de julio de 1997, el alcalde de Vargas Lenín Marcano (AD) emitió un decreto para que la Casa Guipuzcoana se transformara en un museo que atrajera la atención de venezolanos y extranjeros, como suele ocurrir con joyas arquitectónicas de otras naciones de América Latina y el Caribe.

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El alcalde local procuró la gestión de recursos económicos del segundo gobierno del presidente Rafael Caldera para restaurar la infraestructura, al tiempo que dispuso que el personal se distribuyera en otras dependencias de la Alcaldía en La Guaira, Maiquetía y Macuto.

Cuando tomó posesión el primer mandatario del naciente estado Vargas, Alfredo Laya Camacho (PPT), no ocupó el inmueble y se instaló en la Casa Vargas, perteneciente a la Universidad Simón Bolívar.

En menos de un año, la tragedia de 1999 lo obligó a mudarse a unas improvisadas oficinas del Polideportivo José María Vargas, en Maiquetía, donde además se refugiaron cientos de damnificados.

Los aguaceros del 15 y 16 de diciembre de ese año provocaron el desbordamiento del río Osorio, el cual afectó varios inmuebles coloniales de La Guaira, pero no resultó dañino para la mencionada casa.

Al ganar las elecciones regionales del año 2000, el segundo gobernador de la entidad federal, Antonio Rodríguez San Juan (PSUV), desarrolló su gestión de ocho años desde allí y se realizaron reparaciones del piso y escalones de madera.

En la actualidad, mientras los vientos alisios invaden sus ventanales, pasamanos, bóvedas, balcones y escaleras, la Casa Guipuzcoana continúa inerte, a un costado de la avenida Soublette y por delante de la calle Bolívar, a la expectativa de su futuro operativo, histórico y turístico.


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