Del total de fallecidos, 28 son médicos. Las dos últimas víctimas del virus son dos pediatras, uno de Mérida y el otro de Anzoátegui. Vale destacar que la cuenta la lleva al día la ONG Médicos Unidos de Venezuela. Sin embargo, el deceso del doctor Adán Muñoz fue informado por el gobernador de Mérida, Ramón Guevara, y este 30 de julio aún no aparecía discriminado en las estadísticas que la MUV lleva por estados.

Caracas. De los 154 decesos como consecuencia de la COVID-19, 36 corresponden a trabajadores de la salud y de esos 28 eran médicos. La cifra de fallecidos se triplicó durante este mes de julio, con afectación directa al sector sanitario, cuyos líderes desde mucho antes de la pandemia han solicitado insumos y equipos de protección para atender la emergencia.

La organización Médicos Unidos de Venezuela lleva el registro de manera particular. Algunos de los decesos que ha contabilizado no han entrado en el reporte oficial, por lo que se presume que la cifra tiene una variación. De hecho, el fallecimiento del pediatra Adán Muñoz  –ocurrido en Mérida el pasado 26 de julio– no aparece en la lista que llevan por nombre, profesión y entidad. Su caso fue reportado por el gobernador de Mérida, Ramón Guevara, y publicado en diversos medios digitales.

De las muertes, Zulia es el estado con mayor ocurrencia, suman 20 hasta la fecha, y, respecto al sector laboral, siete están relacionadas con el gremio de Enfermería y un ingeniero biomédico.

Las escuelas de Medicina, los gremios, la MUV y la sociedad civil iniciaron una campaña para recaudar equipos de protección para los trabajadores. Entre tanto se suman voluntades, este jueves 30 de junio, líderes del sector fueron a la sede del PNUD, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, para que se haga eco de un llamado: “necesitamos del mundo”

Pablo Zambrano, secretario ejecutivo de la Federación de Trabajadores de la Salud, quien encabezó la acción, informó que introdujeron un documento con tres solicitudes. “Queremos que eso le llegue a Antonio Guterres, que conozca la situación del ingreso del trabajador de la salud, que gana no más de tres dólares. Queremos que sepa que hay compañeros que cambian parte de la bolsa de comida por dinero en efectivo para poder ir a sus trabajos o se van caminando cuando no tienen. También es importante lo de la protección. Sabemos que es una pandemia, pero Venezuela está muy vulnerable y necesita cooperación”.

Zambrano destacó que hicieron las denuncias en su momento y que el gobierno no ha reflexionado. “La situación va creciendo, hay más contagiados y muchos trabajadores muriendo”.

Otro de los problemas que plantearon en el escrito al PNUD fueron los casos de persecución. Nombró los casos de Hannia Salazar en el Zulia, presidenta del Colegio de Enfermería, y el de Jessica Vidal, su colega en Aragua, a quienes pretenden aplicar el delito de instigación al odio. 

“Los trabajadores venezolanos, necesitados del mundo, pedimos que nos ayuden a tener un bono de 100 a 150 dólares para poder seguir prestando el servicio”.

Judith León, presidenta del Colegio de Bioanalistas de Caracas, también en el sitio, se pronunció a favor de la creación de un comité de protocolo que haga seguimiento a los insumos que están aportando a través de la ayuda humanitaria, pues esos equipos no están llegando a los hospitales y la COVID-19 avanza.

Lee también
Gobierno reportó cinco fallecidos y 583 nuevos contagios de COVID-19 este martes

Participa en la conversación