En años escolares anteriores, la plaza Brión de Chacaíto se inundaba de puestos durante la feria de útiles escolares. Varias filas de tarantines ofrecían artículos de papelería, bolsos, uniformes, zapatos y demás. Este año, debido a la COVID-19 y la suspensión de clases presenciales, la feria se limitó a cuatro puestos de ventas de material escolar. Otros dos venden comida.

Caracas. La lista de útiles escolares de la hija de Victoria Mujica no fue tan extensa como en años anteriores. Goma de borrar, colores, lápiz, bolígrafo, resma de papel, cuatro cuadernos y dos blocks. El nuevo año escolar que le dio la bienvenida a Valeria a su primer grado es a distancia. Para las clases online tiene que conectarse usando la camisa blanca y en los días de educación física debe ponerse el uniforme completo. 

En el grupo de WhatsApp del colegio en el que estudian las hijas de Victoria hablaron sobre dónde comprar los útiles escolares. Surgieron ideas de librerías con combos de útiles escolares y recordaron las típicas plazas donde todos los años se instalan las ferias con uno o dos meses de anticipación. Se preguntaban si este año se pondrían los toldos por las medidas de cuarentena que ahora se ajustan al plan de flexibilización 7×7. 

Victoria tiene otra hija que está en tercer año de bachillerato: Laura. Por esto, recordó que cuando Laura entró en primer grado fue tan emocionante. La dejó en la puerta del colegio con una bolsa más grande que ella que tenía parte de la lista de útiles escolares. El uniforme olía a nuevo, los zapatos casi brillaban. Era otra cosa. Ahora con Valeria es distinto. Tuvo que conectarse en una computadora para conocer a su maestra. Por la cámara mostró que todos sus cuadernos estaban forrados, tal como lo pidieron en la lista escolar. 

La camisa blanca de Valeria es nueva porque acaba de empezar la primaria, pero solo usa esa parte del uniforme para que se vea en la videollamada. Del resto, Victoria le pone un mono de casa para que esté cómoda, medias y pantuflas. Le gusta peinarla con moños muy tiernos, eso sí, para que se vea bonita. 

Sinceramente, no corrí para comprar los útiles escolares como los años pasados, aseguró Victoria y dijo que hizo el encargo por una tienda que consiguió en Instagram que tenía una buena oferta en libretas y cuadernos. Algunos materiales como borra, bolígrafo o lápices no los compró sino que buscó en su casa algunos que estuvieran en buen estado. 

Este año no recorrió ferias, no fue a librerías. Solucionó rápido a través de su teléfono y pidió un delivery hasta su casa. Para la franela, fue a una tienda en Sabana Grande y compró una camisa blanca y otra azul, nada más. 

Foto: Tairy Gamboa

En años escolares anteriores, la plaza Brión de Chacaíto se inundaba de puestos durante la feria escolar. Varias filas de tarantines ofrecían artículos de papelería, bolsos, uniformes, zapatos y demás. Era casi una tradición ver los pasillos llenos de padres tratando de conseguir todo ese mismo día bajo un contexto de inflación y listas de útiles escolares interminables. La carrera era ir de puesto en puesto para ver dónde era más barato, qué se conseguía aquí que allá no. 

Este año, ante la llegada de la COVID-19 al país y la suspensión de clases presenciales, la feria se limitó a cuatro puestos de ventas de material escolar. Otros dos venden comida. Es un solo pasillo en el que hay uno que otro comprador.

Combo #10: 10 libretas, una caja de lápices, tres bolígrafos, un borrador, un marcador y un sacapuntas por 20 dólares, se leyó en un cartel que estaba en uno de los puestos.

Los precios no dejaron de ser muy altos y todos los mostraban en dólares, pero daban el cambio en bolívares. Una camisa puede costar entre 7 y 10 dólares dependiendo de la talla y calidad. El combo más barato cuesta 4,5 dólares e incluye solo una libreta, un lápiz, un sacapuntas, un borrador y una regla.  

José García, encargado de un puesto de venta de materiales escolares en Chacaíto, comentó a Crónica.Uno que la caída de las ventas es abrumante con respecto al 2019. En un día puede vender una o dos libretas y una resma de papel. Son los productos que más buscan y, en contraste, los bolsos o cartucheras se quedaron intactas porque nadie se los lleva. 

Según José, entre la última semana de septiembre y la primera de octubre fue en la que pudo vender más productos. Sin embargo, estarán hasta el 15 de octubre y no cree que haya recuperado la inversión, pues parte de su mercancía era nueva y otra parte, le había sobrado de años anteriores. 

Muchos clientes se molestan al ver los precios en dólares. José contó que entiende que muchos padres que preguntan por una libreta no ganan lo suficiente como para poder comprar las cuatro que exigen en las listas escolares. Sostuvo que la situación es difícil para el vendedor y para el comprador. 

El salario mínimo establecido desde mayo se ubica en Bs. 400.000; el poder adquisitivo real del sueldo mínimo es de 0,7 %, según el Cenda.

Recibo el monto en bolívares, pero tengo que subirle unos puntos de más al valor diario del dólar para no perder, explicó José y dio un ejemplo de que este miércoles 7 de octubre el dólar paralelo se ubicó en 440.000 bolívares, lo recibió en 445.000 bolívares y el jueves amaneció en 450.000 bolívares. Justificó que estos cambios bruscos siempre le afectan. 

En la plaza El Venezolano, en el centro de Caracas, no había feria escolar para este 8 de octubre como es costumbre. Comerciantes de librerías cercanas afirmaron que trabajaron durante esa semana por ser parte de la flexibilización, pero sus ventas estuvieron casi paralizadas. Igualmente, los vendedores de zapaterías aseguraron que no han vendido pares colegiales. 

Foto: Tairy Gamboa
Los uniformes se quedaron en la estantería 

Norma tenía desde los 13 años viendo a su padre vender uniformes escolares. Después heredó el local ubicado en Chacao y siguió los mismos pasos. El problema es que pareciera que cada año es peor que el anterior, aunque el 2020 ganó el premio. Calcula que las ventas cayeron 90 %.

Por cada 10 camisas que logro vender, los clientes se llevan dos pantalones y un mono«, ejemplificó Norma.

Foto: Tairy Gamboa

Esto se debe a la educación a distancia. Uno que otro colegio pide que el alumno se ponga el uniforme completo, pero son muy pocos. La mayoría exige solo la camisa durante las videollamadas. Igualmente, destacó que algunas personas le han dicho que sus niños van una vez a la semana a la escuela y por eso tuvieron que comprar un nuevo uniforme. Pero, en general, los padres no están comprando. 

Diez años atrás en la tienda de Norma había siete empleados que la ayudaban en estas fechas cuando tenían muchos clientes. El año pasado tuvieron dos trabajadores y este año solo está ella. Los ingresos no alcanzan para tener personal. La entrada de dinero que recibe tiene que estirarla para los gastos del local y para poder comprar comida en su casa. No adquiere mercancía nueva sino que intenta salir de la que ya tiene para después ver cómo hace para reponer. 

Las fábricas de uniformes también han bajado su nivel de producción. En los primeros tres meses de pandemia estuvieron cerradas, y luego comenzaron a trabajar porque se acercaba el nuevo período escolar y tenían la esperanza de que los alumnos retornaran a las aulas. 

La distribuidora de uniformes Escolartex aseguró que el principal problema es que los dueños de tiendas no están comprando mercancía nueva, sino que se preocupan por agotar el inventario que ya tienen. El encargado de ventas, Julio Calderón, dijo que igualmente están tratando de producir la mitad de lo normal para que no les agarre por sorpresa el regreso a las clases presenciales, que esperan que sea en enero. 

Es un milagro mantener un negocio así, lamentó Norma, que se ha tenido que ajustar a abrir una semana sí y otra no. Por el momento, intenta hacer publicidad en las redes sociales y resalta que vende uniformes de calidad que duran hasta dos años. Al mismo tiempo, Victoria lamenta que su hija más pequeña se haya perdido la ilusión de estrenar un uniforme nuevo en su primer grado. 

Foto: Tairy Gamboa
No acaba el debate entre lo presencial y virtual 

La crisis de la COVID-19 pasa desde los niños que tuvieron que enfrentarse a una nueva modalidad de estudio, los padres que han tenido que acompañarlos y lidiar con todos los factores externos como el Internet y la luz, y, por supuesto, los comerciantes que han visto cómo caen sus ventas. 

El año escolar para la educación inicial y primaria comenzó el 16 de septiembre y en los liceos del país desde el 1° de octubre, después de las declaraciones poco claras del mandatario Nicolás Maduro y el ministro de Educación, Aristóbulo Istúriz, en la que hicieron referencia a la educación a distancia y abrir las escuelas a partir de 5 de octubre como centros de asistencia pedagógica para padres y madres.  

Lila Vega, miembro de la Red de Padres, Madres y Representantes, dijo que a partir de esas declaraciones confusas, la falta de información y en regiones del país donde la educación virtual nunca llegó por falta de conectividad, hay escuelas del sector público y privado que están dispuestas a recibir a los niños. Lo que preocupa es que no se vea un acompañamiento por parte del Estado para que se garantice que sea seguro hacerlo. 

Desde la Red de Padres, Madres y Representantes estamos elaborando un instructivo para acompañar a las escuelas, aseguró Vega y explicó que podría estar listo para la semana del 12 de octubre con la finalidad de orientar a los centros de educación sobre cómo abrir sus puertas y prevenir los riesgos de contagio. Además, puntualizó que en sectores de muy pocos recursos hay mucha presión por parte de los padres para que las escuelas comiencen a recibir a los niños. 

Vega resaltó algunas exigencias que insisten en transmitir a las autoridades sanitarias y de educación:

  • Aclarar la situación epidemiológica en la que está el país. Ofrecer información transparente sobre el número de casos confirmados y controlar los infectados diarios.
  • Salarios justos para los maestros.
  • El acompañamiento por parte del Estado a cada escuela para determinar si puede abrir o no sus puertas.
  • Que el Ministerio de Salud les garantice equipos de protección y transporte público a los maestros.
  • La existencia de un programa a distancia coherente para los casos en que sea necesario.
Foto: Tairy Gamboa

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