Desde las 3:00 de la madrugada los habitantes de dirvesas zonas de la entidad hacen filas en busca de la toxoide diftérica, pero llegar temprano no garantiza que reciban la dosis.

Valencia. Ante la alarma que existe entre los carabobeños por el brote de difteria en la región, los ciudadanos se han volcado a los centros de salud adscritos a la Gobernación de Carabobo para ser vacunados y evitar el contagio.

Hasta el momento se han confirmado dos fallecimientos por esta enfermedad en la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera (Chet), también conocido con Hospital Central de Valencia, las víctimas residían en el municipio Carlos Arvelo, al occidente de Carabobo. Los resultados positivos llegaron desde el Instituto Nacional de Higiene, en Caracas, informó el presidente de la Sociedad de Médicos Internistas y Residentes del centro de salud, Ronnie Villasmil.

Se conoció que existen al menos 10 casos sospechosos, entre ellos, dos adolescentes de 12 y 13 años. Aún las autoridades sanitarias no han confirmado la enfermedad. Trascendió que una estudiante de medicina que realiza prácticas en el Hospital Central de Valencia presentó síntomas de la infección, también una profesional de la enfermería de este nosocomio. A estos pacientes los han tratado con el protocolo de aislamiento por 12 días. Los resultados de las pruebas tardan cerca de dos semanas en llegar.

Vía redes sociales se han colado cadenas en las que solicitan vacunas para personas que han tenido contacto directo con los casos sospechosos, igualmente piden tratamiento de antibióticos y antialérgicos para personas que ya reflejan los síntomas.

Carabobo. Difteria. Jornadas. Colas.
Las colas en busca de la toxoide diftérica empiezan desde las 3 de la mañana en la entidad.

Por ello, los ambulatorios adscritos a Insalud (gobierno regional), que por lo general se encargan de la vacunación, se han visto abarrotados de personas. En el caso del Ambulatorio Miguel Franco, ubicado en el municipio Naguanagua, las personas hacen fila desde las 3 de la madrugada.

El miedo a ser víctimas de la delincuencia es superado por el temor de contraer difteria. Inicia la conglomeración de personas propias del Ayuntamiento y de municipios foráneos, la razón: otros centros médicos se agotaron las dosis.

A las 6 de la mañana la lista alcanzaba las 215 personas adultas y 111 niños. El centro médico abre sus puertas a las 7:00 a.m. Una lista improvisada marcaba el orden de las personas, que decidieron por consenso que fuera de la siguiente manera: un niño y un adulto, para así agilizar la cola.

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Ningún representante del ambulatorio se hizo presente para indicar cuántas dosis tenían disponibles. Para las 9:00 a. m., la lista de quienes clamaban ser atendidos se elevó a 659 adultos y más de 300 infantes. El sol inclemente sofocaba a quienes aguardaban en la fila. Mientras, bajo la mirada indiferente de la seguridad interna del centro médico, unas 60 personas escoltadas por guardaespaldas se colaron al centro de salud, recibieron la vacuna y se marcharon sin mayor desmán.

Se desconoció quiénes eran los personajes que aprovecharon una puerta que fue cerrada para evitar el acceso de quienes se desvelaron para poder recibir la vacunación. Acto seguido, una enfermera salió del recinto y comunicó que solo contaban con 90 vacunas y que los números habían sido repartidos. Solo unos pocos de los que se ordenaron en fila por más de 6 horas lograron recibir la dosis de toxoide diftérica.

Andrés Barreto, epidemiólogo, explicó que existe un gran número de personas que pueden estar contagiadas y no presentar síntomas, por lo que aconsejó que se deben evitar las reuniones, salidas a sitios conglomerados, saludar con besos en las mejillas, intercambiar vasos y cubiertos.

Barreto recordó que desde hace 24 años no se presentaban casos de difteria en el país. Asimismo, indicó que esta es una enfermedad que puede ser prevenida con vacunación.

Fotos: Leomara Cárdenas


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