A primeras horas de la tarde, el coso de Los Chaguaramos tenía más agentes del orden público que aficionados en las cercanías del estadio. La lluvia aguó la venta de souvenirs que incluían la camisa del nuevo equipo de Lionel Messi. La mercadería de ofrecía en dólares, pero también aceptaban pago móvil.

Caracas. Cerca del mediodía, el Estadio Olímpico Universitario tenía más presencia policial que de aficionados, en la previa del Venezuela-Argentina que marca la vuelta del público, con aforo reducido, para los partidos de la Vinotinto en casa.

Con las entradas agotadas desde la semana pasada, el poco movimiento de aficionados en las cercanías del coso capitalino es comprensible. Ya no hay venta oficial de boletos y el grupito que se veía pasando –la mayoría con su respectivo tapabocas– hacia la entrada que da a la plaza de los estadios solo podía ingresar al mostrar los tickets para hacerse la prueba de antígenos. La constancia del examen es obligatoria al entrar al recinto.

Las tres carpas de CasaLab se movieron desde la entrada que da acceso a la tribuna principal hasta la zona de taquilla del estadio de beisbol. El costo de la prueba al mostrar el boleto es de 25 dólares y el resultado es enviado por correo electrónico. Un encargado de seguridad informó que las pruebas se harían hasta aproximadamente las 4:00 o 5:00 de la tarde.

En un costado de la plaza, al salir del estacionamiento, un grupo de la barra del Caracas FC preparaba un gran trapo vinotinto, que seguramente colgarán en la grada. Ya desde anoche en lo alto de la popular detrás de uno de los arcos, precisamente donde se ubican los seguidores avileños, se lee una pancarta que dice «Caracas Vinotinto».

Fuera del perímetro del Olímpico y la plaza se ven vendedores de souvenirs. Hay camisas de la Vinotinto de imitación a 20 dólares y para niños cuestan entre 10 y 15 verdes. Las bufandas valen 10, las banderas 20 y las cintas y las banderitas pequeñas a un dólar. El producto que más llama la atención es una camisa «tapa amarilla» del PSG, el nuevo equipo de Lionel Messi, a 15 dólares.

Foto: Luis Morillo

Una de las vendedoras espera que la venta mejore cuando se acerque el pitazo inicial. Su ayudante dice que aceptan divisas en efectivo y pago móvil. «Estaremos hasta que termine el partido y todo es a la tasa de cambio del día porque lamentablemente vivimos en un país donde todo es el dólar, pero la mayoría no ganamos en dólares», comenta su ayudante.

Foto: Luis Morillo

Con semejante dispositivo de seguridad, la reventa, al menos en las primeras horas de la tarde, está minimizada. Por lo bajito se ofrecía comprar entradas y un hombre joven con un bolso revende dos boletos en efectivo y recibe más de un billete de a 100 dólares de un comprador, que paga y acelera el paso para hacerse la prueba de antígenos. El hombre del bolso cruza la calle junto con otros, pero en la acera de enfrente un policía encubierto los detiene. Les decomisa los celulares y llama a una patrulla para que se los lleven.

La lluvia empieza a caer a eso de la 1:00 p. m. y hace que los vendedores recojan o tapen la mercancía. Manuel, un estudiante universitario de 20 años, decide esperar a sus compañeros de la UCAB en las adyacencias hasta que den acceso a las tribunas, a eso de las 4:30 de la tarde. El joven compró las entradas de gradas de 25 dólares la semana pasada en Plaza Las Américas. Asegura que hizo una cola como de tres horas en el punto de venta y se hizo la prueba obligatoria el martes pasado.

Foto: Luis Morillo

«No estaban vendiendo entradas de tribunas cuando la compré», indica antes de comentar que es el primer partido de la Vinotinto que verá en el estadio Olímpico. ¿Su presupuesto de la noche para comida y bebidas? Unos 30 dólares, aunque para él lo importante es que gane la selección, aunque sea 1-0.

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